El duro comienzo de carrera de Nikoloz Basilashvili

El tenista georgiano repasó en una entrevista lo complicado que fueron sus inicios como tenista profesional, teniendo que emigrar a Rusia.

Nikoloz Basilashvili. Foto: Getty Images
Nikoloz Basilashvili. Foto: Getty Images

Hay momentos en la carrera de un tenista que han de ser aprovechados. Momentos en que la pelota va exactamente donde la mente quiere que vaya, en los que las piernas responden a las mil maravillas llegando a todos lados en décimas de segundo, y en el que los golpes fluyen libres cual agua de manantial. En esa vorágine positiva se halla Nikoloz Basilashvili en estas últimas temporadas, jugador de segunda línea capaz de jugar bien en cualquier superficie, y que cualquier tenista de élite prefiere no cruzarse en primeras rondas.

El tenista nacido en Tbilisi reconoce que es en estos momentos cuando está entendiendo el tenis. Lo hace a sus 27 años de edad y con la ilusión de seguir superando retos: "Estoy entendiendo ahora cómo funciona realmente el tenis. No se trata solo de golpear a la bola y de estar a tope físicamente, sino que también el aspecto mental adquiere mucha importancia en este deporte. En el tenis es muy importante el saber cómo manejar los nervios en los momentos importantes. Tengo 27 años y creo que es ahora cuando estoy aprendiendo este tipo de cosas", manifestó el jugador georgiano en unas declaraciones recogidas por la web oficial de la ATP.

El actual número 19 del mundo confesó lo complicado que fueron sus inicios en el circuito ATP, afirmando que su poca madurez le jugó en algunas ocasiones una mala pasada: "Hasta los 22 o 23 años, fui como un salvaje. No tenía la mentalidad de un tenista profesional. Simplemente quería jugar bien, pero no era capaz de poder hacerlo. No tenía un plan de juego que me llevara al sitio donde estoy en estos momentos. Sabía que algo estaba haciendo mal. Estuve entre los puestos 50-100 durante dos o tres años, pero no conseguía dar el impulso necesario para subir más posiciones. Necesitaba a alguien que me aconsejara y que confiara en mí".

Basilashvili recordó algunas anécdotas en sus comienzos como tenista, y es que el georgiano viendo la falta de oportunidades que tuvo en su país tuvo que obtener la ciudadanía rusa para dedicarse en cuerpo y alma a lo que más quería, el tenis: "Me gustaba el tenis, pero en mi país no estaba bien la cosa. Entrenaba en malas condiciones y ni siquiera pude encontrar un patrocinador, así que mi padre y yo viajamos en coche desde Georgia a Rusia para formarme allí. Obtuve la ciudadanía rusa y comencé a entrenar muy duro. Recuerdo que durante la gira junior dormía durante un mes en el coche y en los torneos lo hacía en tiendas de campaña debido a la dificultad económica que tenía. Cuando tenía 20 o 21 años decidí comenzar el tenis desde cero, ya que antes mentalmente estaba deprimido. Todo este tipo de cosas realmente te hace darte cuenta de que este tipo de vivencias me ha hecho más fuerte y han hecho que mis ganas de jugar al tenis en estos momentos sea muy altas".

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El jugador georgiano recuerda que le hizo unirse a su actual entrenador Jan de Witt: "Era una época donde simplemente pensaba en tener suficiente dinero para llegar a los torneos. Pensaba que reservar pistas, conseguir pelotas de tenis y un compañero con el cual practicar. Era como una supervivencia. Cuando conseguí clasificarme para el torneo de Wimbledon en 2015 y ganar dos partidos en el cuadro principal, me di cuenta de que valía para esto. Estaba jugando bien al tenis pero como dije antes, no conseguía superar esa barrera del top 50. Sabía que necesitaba la ayuda de un mentor. Conocía las tácticas de Jan y como entrenaba. Me gustó y por eso decidí contactar con él".

Con esta alianza llegaron las victorias y por tanto los torneos, algunos de gran importancia como dos ATP 500, venciendo a jugadores de la talla de Juan Martín del Potro en la final de Beijing: "Anteriormente había estado en finales antes. Jugué la de Kitzbuhel en 2016 o en Memphis en el 2017, pero ganar un título es algo totalmente diferente, especialmente si se trata de un ATP 500. Te da muchísima confianza que al fin y al cabo es una de las cosas más importantes en el tenis", concluyó.

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