Se cumplen diez años del día que Nadal desesperó a Nalbandian

Recordamos una de las grandes gestas de Rafael Nadal en su carrera deportiva, cuando consiguió salvar cinco bolas de partido ante Nalbandian.

Rafael Nadal con David Nalbandian. Foto: AP
Rafael Nadal con David Nalbandian. Foto: AP

La magia se apodera de la pista central del Masters 1000 de Indian Wells durante las sesiones nocturnas. Horario reservado para los tenista más grandes, el público norteamericano ha sido testigo de legendarias batallas tenísticas, siendo Rafael Nadal el protagonista de muchas de ellas. Quedó en los anales de la historia los octavos de final entre el español y el argentino David Nalbandian el día 19 de marzo de 2009, donde el jugador balear consiguió una de las remontadas más recordadas por todos los aficionados en esta última década.

"Match ball, Nalbandian. Deuce". Hasta en cinco ocasiones tuvo que escuchar la misma frase el argentino David Nalbandian, que, para su desesperación, no pudo cerrar su triunfo y vio como un extraterrestre que estaba al otro lado de la pista se hacía con el paso de los minutos mucho más fuerte. Al otro lado de la red, Rafa Nadal, que en esos momentos ostentaba el título de número uno del mundo, empezó a oler sangre en su rival y comenzó a disputar cada bola como si fuera la última y es que el mallorquín no se desanima por más que el contrario le abrase. Como ya hemos dicho anteriormente, Nadal es único en este deporte y ante las dificultades es cuando más se crece, haciendo pequeño al adversario a golpes de raqueta y latigazos denominados psicológicos. Nalbandian, que hasta ese momento era una de sus bestias negra no pudo hacer nada para frenarle y finalmente el español consiguió vencer por 3-6, 7-6 (5) y 6-0 y cerrar su pase a cuartos de final del Masters 1000 de Indian Wells, donde a posteriori, un par de días más tarde se convertiría en ganador derrotando en la final al británico Andy Murray.

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Desde los compases iniciales se pudo comprobar que Nadal no iba a tener un día fácil. Lento de piernas, algo atascado de mente y negado en bolas de break. El español comenzó muy errático el partido y vio como su rival algo venido a más se mostraba intratable en los intercambios desde el fondo de la pista, situándose rápidamente con un 3-0 en el marcador. Rafa sabía que algo tenía que cambiar si no quería verse superado ante el ímpetu del jugador argentino. Consiguió igualar el partido 3-3, pero Nalbandian volvió a romperle el servicio al balear y se adjudicó la primera manga por 6-3.

Por mucho que se viniera venir no dejó de ser más doloroso. Nadal tuvo que cambiar de raqueta y se vio impotente para neutralizar a un Nalbandian que estaba haciendo un partido prácticamente perfecto. El argentino ya había vencido a Rafa en los dos partidos anteriores y sabía cuáles eran los puntos débiles del balear, y tenía claro por dónde tenía que desarrollar su juego. Poco a poco fue tomando la iniciativa Nalbandian en el segundo set, haciendo gala de una gran alegría subiendo a la red amparado en golpes potentes que le hacía ponerse 5-3 arriba en el segundo set. Pero ahí apareció Nadal. Cuando peor pintabas las cosas, el español salvó hasta cinco bolas de partido y acabó adjudicándose la segunda manga en el desempate.

La resistencia de Nalbandian se diluyó cual azucarillo en café. Fue muy duro para el argentino perder el set de esa manera, y bajó la intensidad de piernas y la tensión competitiva. Fue aprovechado por Nadal, que abrió hueco en el marcador en los compases iniciales y se dirigió hacia la victoria con tremenda decisión y cerrar con un sorprendente rosco.

Tras la conclusión del partido, el jugador balear reconoció no saber como había conseguido dar la vuelta a un partido que tenía prácticamente perdido: "No sé cómo gané. He tenido la suerte de jugar bien en los puntos complicados y ahí ha cambiado el partido", reconoció a pie de pista, con una sonrisilla en rostro, propia de las grandes remontadas que ha conseguido a lo largo de su carrera deportiva.

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