Los cambios de la ITF que atentan contra los jugadores

Hablamos con varios tenistas que nos muestran su preocupación, incertidumbre y enojo por el Transition Tour. Tres conceptos que sintetizan el momento que están viviendo.

Entrevistamos a varios tenistas sobre el Transition Tour. Foto: Cracked Racquets
Entrevistamos a varios tenistas sobre el Transition Tour. Foto: Cracked Racquets

Últimamente el ambiente del mundo deportivo habla por las claras: cambios por doquier y generación de un contenido más oportuno para las nuevas generaciones que cada vez pasan menos tiempo frente a una pantalla contemplando un deporte. Y el tenis no escapa a la siguiente lógica.

Sin embargo, más allá de varias pruebas, las reglas fundamentales continúan por los caminos normales y los intentos de cambio en el juego en si quedaron, por ahora, relegados a un segundo plano. No obstante, la Federación Internacional de Tenis (ITF) decidió desde 2019 llevar adelante un proceso de modificaciones en las estructuras de los torneos y en la composición del ranking que consta de un importante recorte de jugadores en el tradicional escalafón de la ATP a partir del desglose de los puntos obtenidos en los exFutures y los ganados en los Challengers y los principales eventos del circuito.

En consecuencia, varios tenistas perdieron gran parte o la mayoría de lo conseguido en la anterior temporada y, ahora, pasaron a conformar un ranking paralelo manejado exclusivamente por la ITF. Diversos jugadores (que alternaban entre Futures y Challengers), que fueron consultados exclusivamente para la nota, argumentan su disconformidad acerca de estos cambios. “No hay nadie que esté a favor. Ni los de ATP ni los de ITF, ya que si les va mal teniendo ranking ATP tienen que volver a jugar campeonatos ITF y encima arrancarían desde cero”, me dice el argentino Mariano Kestelboim quien perdió todos sus puntos ATP –llegó a ubicarse 387 en noviembre de 2018- y actualmente se posiciona 191 en el ranking ITF.

Este proyecto atrae, asimismo, inconvenientes en el armado de las giras. Los jugadores se persignan antes de pensar cómo diagramar sus calendarios. Sin contar con un ranking alto que les asegure la entrada, tomar la decisión de viajar es realmente compleja. Ni hablar si nos referimos a los tenistas sudamericanos que sufren los constantes vaivenes financieros y los grandes gastos que significa emprender vuelo hacia otro continente. A pesar de eso, muchas veces con tener el dinero sólo no alcanza. “El único cambio económico es que ahora nos quedamos en casa y no gastamos plata porque no podemos jugar los torneos”, me señala Pedro Munafo (1815° ITF), quien tuvo que cortar una gira pues dejaba de ingresar a las clasificaciones de los certámenes. Otro que se encuentra en una disyuntiva a la hora de pensar su agenda es Franco Agamenone, reciente ganador del dobles en el Challenger de Santiago, quien me expresa: “Este año voy a tener que repartirme las giras. Algunas las haré del Transition Tour, que para el dobles no me suma nada, pero al menos para intentar sumar algo en singles”. Situaciones como esta genera el nuevo sistema. El cordobés se encuentra 251 del mundo en dobles ATP y antes apostaba de lleno por esa modalidad e intentaba superar alguna Qualy de Challenger. Ahora, con las modificaciones, las clasificaciones en los certámenes de segundo orden disminuyeron considerablemente a cuatro lugares, hecho que priva a cientos de tenistas de querer acortar los pasos hacia el profesionalismo.

En ese sentido, la ITF argumenta que subieron el número de los cuadros de Challengers a 64, aunque en realidad participan 48 jugadores y 16 de ellos cuentan con el beneficio de arrancar adelantados en la segunda ronda. Además si se le suma el notable descuento en las Qualies las posibilidades se ven acortadas. Si se tiene en cuenta el total de los inscriptos tan solo siete ingresan a través del ranking ITF (14 por ciento). Sin embargo, sus posibilidades de conseguir grandes resultados disminuyen. Desde la implementación de este sistema se disputaron 27 Challengers de los cuales 25 se rigieron en la nueva modalidad (no incluye a los torneos que reparten 125 puntos al ganador). En definitiva, de 135 participaciones, en 68 oportunidades los tenistas “ITF” cayeron en la primera ronda; en 45 se despidieron en la segunda vuelta; en 15 llegaron a la tercera fase; en tres fueron derrotados en cuartos de final; una vez alcanzaron las semifinales y tres lograron consagrarse. Los que terminaron levantando el título fueron Steven Diez (en Burnie), Maxime Cressy (en Cleveland) y Matías Descotte (en Morelos). Si bien ellos no habrían tenido la oportunidad de disputar estos eventos, la mayoría queda eliminada rápidamente. De hecho, los premios no ascendieron, por lo que los jugadores que pierden en sus debuts ganan menos de 320 dólares, una cifra insignificante si se consideran los gastos que acarrea un tenista profesional.

El recorte en las clasificaciones sucedió también en el Transition Tour: de 64 o 48 lugares las acortaron a 24 o 32. De este modo, muchos se ven obligados a disputar una prequaly para lo que deben cumplir con ciertos requisitos: estar alojados en el hotel del organizador y abonar la inscripción a ese torneo que entrega algunas invitaciones. De igual manera que no están supervisadas por la Federación. Juan Pablo Paz, argentino y uno de los mayores impulsores de movimientos para evitar estas reformas, me cuenta: “Las prequalies son cualquier cosa porque las elige el que maneja el torneo. Pueden ser un partido a cuatro games, con match tiebreak, sin ventaja. No hay criterio”. Mientras tanto, Guido Justo (657° ITF), un joven que se las rebusca para juntar cada peso para poder emprender su sueño de ser tenista profesional, me agrega: “Prefiero el otro sistema. Antes con mi ranking ATP me aseguraba entrar directo a los cuadros de los Futures, en ese sentido ahora retrocedí un poco y llegar a jugar a los Challengers me parece casi una utopía a corto plazo”.

Si bien la idea primordial es jerarquizar las competencias con la división del circuito, los premios quedaron estancados al igual que en 2018. Es decir que el Price Money se mantuvo en 15.000 y 25.000 dólares.

A pesar de eso, los efectos negativos del ranking profundizaron la herida sobre los remadores del tenis. No sólo las entradas a los torneos son más complejas, sino que además dependen de la participación de los jugadores ATP. “Tenés que ir especulando semana a semana porque no sabes que chicas se van a anotar. Antes estabas 700 y sabías a qué torneos podías entrar con ese ranking, ahora ni siquiera puedo jugar las qualies de los W25”, me detalla Carla Lucero, actual 192 ITF. Además, el checo Petr Nouza denunció no haber podido disputar el cuadro de dobles del M15 de Portugal 4 debido a su intento de superar la qualy en individuales. En consecuencia, la prioridad la pasaron a tener los integrantes del main draw de singles que a su vez tienen un ranking ITF menor a Nouza (29°) y al de su compañero Marek Gengel (61° ITF dobles). Además, otro elemento desalentador es la casi segura disminución de eventos del nuevo Transition Tour con respecto a los Futures del 2018 (608 en hombres y 569 en mujeres). Acerca de esto, Catalina Pella, tercera raqueta argentina, me completa: “Nos prometieron más torneos y no cumplieron”.

Uno de los argumentos que expone la ITF es la inclusión más rápida de los juveniles a las grandes ligas. Por consiguiente, los M15 y los W15 tienen reservadas cinco plazas para aquellos Juniors que integren o hayan integrado (el último año) el lote de los cien mejores. No obstante, no todos los jugadores desarrollan sus fortalezas a tan corta edad por lo que la transición es ardua y el camino se torna bastante sinuoso. Con muchas complicaciones. Más aún si la falta de apoyo monetario –a través de sponsors o de las respectivas federaciones- es evidente. En ese caso, los padres son los que exclusivamente deben hacerse cargo de la carrera de sus hijos. “Actualmente se está haciendo difícil hasta para los que demuestran un gran nivel. Y si, incluso, sus padres hacen un esfuerzo y los chicos van con la presión de que les tiene que ir bien si o si, les termina yendo mal porque no saben bancarse la presión a edades tan tempranas”, me apunta Mariana Díaz Oliva, exjugadora argentina que llegó a ubicarse 42° y que ahora está encargada de los equipos femeninos de Menores de la Asociación Argentina de Tenis (AAT). Asimismo, añade: “Antes los chicos combinaban su circuito con profesionales. Jugar Juniors le daba ritmo de partido y en los Futures jugaban sin ninguna presión y podían soltarse más. Ahora necesitan de una para poder participar de la otra”. Siguiendo esta línea, Paul Dorochenko, ex preparador físico de Federer, Moyá y Ljubicic, entre otros, se manifestó en contra de las reglas actuales y afirmó: “Los chicos van a necesitar cada vez más plata para poder jugar y, en definitiva, el tenis no puede ser sólo para ricos”. Otra voz fuerte que expuso su negativa fue Toni Nadal, tío y ex entrenador de Rafael, quien se preguntó: “¿Qué ocurre con los jóvenes que no tienen poder adquisitivo suficiente para permitirse eso? Con estas reglas lo único que se logra es excluir a mucha gente”. Magnus Norman, entrenador de Stan Wawrinka, y Patrick Mouratoglou, coach de Serena Williams, salieron a respaldar las declaraciones del español.

El intento de erradicar las apuestas deportivas en los torneos del nuevo Transition Tour fue otra premisa por parte de la ITF para convencer a través de las palabras a los jugadores. No obstante, no sólo continúa este juego azaroso, sino que son parte de los sponsors de la Federación. “Las apuestas van a seguir girando porque son los principales sponsors de la ITF”, me comenta Gerónimo Espín Busleiman (542° ITF y exTop-750 ATP). Asimismo, Díaz Oliva amplía: “La ITF no está buscando lo mejor para el tenis y si los intereses propios. Sobre todo si el tema fundamental era sacar las apuestas, ellos podrían dejar de cobrar los 70 millones de dólares en sponsoreo y sacar el Live Score en los torneos más chicos”.

Mientras este sistema continúe por los mismos carriles, muchos tenistas se verán en la obligación de abandonar el tenis y, por consiguiente, de dejar de pelear por sus sueños. Esos que imaginaron y por los que trabajaron con el mayor esfuerzo desde el primer momento que empuñaron una raqueta.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter