Se cumplen 20 años de una fecha crucial en la historia del tenis

El próximo 13 de marzo se cumplen 20 años del último partido que midió a Steffi Graf (29 años) y Serena Williams (17 años). Fue en Indian Wells.

Serena Williams. Foto: Getty
Serena Williams. Foto: Getty

Wimbledon 2001 en la ATP es el torneo que de algún modo anticipó uno de esos cambios de guardia, entre Pete Sampras y Roger Federer, que todo deporte, como fenómeno de mesas, anhela que se produzca para fortalecer relatos centenarios. Si lo de Naomi Osaka y Serena Williams puede haber significado uno en 2018, en la final del US Open, algo que ahora mismo no podemos saber, sí que finalmente lo fue el duelo que midió a Steffi Graf y Serena Williams. Precisamente en Indian Wells. En 1999.

Hace ahora 20 años, Serena y Steffi se veían las caras por segunda y última vez en sus carreras. Las dos veces fueron en 1999. Steffi, al borde de los 30 años, chocó en Sidney -partido que puede verse íntegramente en Youtube-, primer torneo de la temporada, con una jovencísima Serena Williams, que iniciaría la temporada de su despegue. A sus 17 años, aquella campaña traería para la menor de las Williams su primer gran título, el US Open, el segundo en su carrera profesional, tras el alcanzado en el Open Gaz de France.

En aquella primera ocasión, Steffi se terminaría imponiendo en casi tres horas de partido, por 6-2 3-6 y 7-5, una prueba de su tremenda experiencia pero también del talento de una jugadora, su rival, que cambiaría por completo las reglas del tenis en cuanto a ritmo y potencia. Poco tiempo después, en Indian Wells, antes de vetar el torneo por incidentes racistas, llamado Evert Cup por aquel entonces, Serena vence a Lindsay Davenport (cabeza de serie número 2) y a Mary Pierce (8) por el camino, con relativa facilidad, citándose de nuevo con la alemana.

El encuentro es una puerta en el tiempo entre dos talentos que dibujan el tenis de maneras muy diferentes. Graf, seguramente una de las últimas exponentes del tenis de los '90, terminó sucumbiendo ante una jugadora que, como se demostró tiempo después, no tenía puntos débiles. Los golpes, la personalidad y la competitividad de Serena Williams, con tan solo 18 años, ya estaban allí. Sin apenas periodo de adaptación, venciendo a las mejores desde muy temprano, Williams había llegado para quedarse.

El partido, visto con el paso del tiempo, y aún entendiendo que el ritmo de juego muta cada varios años, transmite algo genuino entre dos de las tenistas más dominantes de las historia, y tiene en Indian Wells la ubicación espacio-temporal que describe a aquella cita como un traspaso de poderes que, de algún modo, ha definido las tres últimas décadas de tenis femenino. Entre las dos, 45 títulos de Grand Slam y 696 semanas como números 1.

Graf se retiraría en lo más alto, tras ganar Roland Garros 1999 a Martina Hingis y llegar a la final de Wimbledon. No llegaría a disputar el Grand Slam que de alguna manera puso la primera piedra del reinado de Serena Williams en el circuito femenino, el US Open de 1999. Así se expresaron ambas, antes y después de aquella final. Indian Wells 1999 fue un momento importantísimo para explicar el tenis femenino de los últimos 30 años.

"La fortaleza de Serena esta en su juego agresivo. Serena tiene todos los tiros. Creo que ella tiene muchas virtudes, igual que Venus, especialmente en su servicio. Obviamente ella puede ponerte bajo presión muy pronto. Y resta muy bien. Tiene un gran potencial. Creo que ahora su principal reto es saber cómo quiere configurar su juego, no lo tiene totalmente claro. A veces elige tiros equivocados. Le llevará tiempo elegir los tiros correctos en el momento adecuado".

"Significa mucho para mí porque Steffi es una gran campeona", dijo Serena después de la victoria. "Es muy emocionante para mí poder obtener esta victoria. Este es el torneo más grande que he ganado. Sé que puedo ganar a las mejores ahora. No sé cuántos partidos he ganado consecutivamente, pero son más de los que necesito para ganar un Grand Slam. Estoy preparada para hacerlo. Fue bueno para mí ganar el Open de Gaz la semana pasada porque realmente comprobé que puedo vencer títulos desde ya. Mi trabajo duro está empezando a dar sus frutos".

Esos frutos, de algún modo, venían de la mano de una actitud frente a la pelota. En aquel encuentro, Serena sumó 35 golpes ganadores, por 11 de Graf. Y es que había una evidente diferencia a la hora de marcar, precisamente, la diferencia. Serena abanderaba la independencia: tenía la capacidad de decidir cuando finalizar un punto. Pertenecía al futuro que después dominaría como dominó Steffi en el pasado.

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