Kyrgios silencia Acapulco

Nick Kyrgios se proclama campeón en Acapulco tras derrotar a Nadal, Wawrinka, Isner y a Zverev en la final. ¿Puede ser el principio del cambio?

La celebración de Kyrgios dará que hablar. Fuente: TennisTV
La celebración de Kyrgios dará que hablar. Fuente: TennisTV

Aprovechando los cien títulos que Roger Federer alcanzó ayer en Dubái, muchos fueron los periodistas que sacaron del baúl el recuerdo de su primera corona en Milán, incluso de aquel 2002 cuando la organización torneo emiratí le acusó de dejarse perder. Eran otros tiempos, la prueba de que el suizo no siempre fue perfecto, el ejemplo de que toda receta necesita su tiempo de cocción. Quizá Nick Kyrgios llegue ya tarde para esto, o quizá no. Esta semana, campeón en Acapulco superando a cuatro tenistas de talla mundial. El último, Alexander Zverev en la final (6-3, 6-4). ¿Podríamos estar ante el inicio de un nuevo jugador?

Os estaréis riendo, os huelo, pero los que todavía creemos en la selección natural pensamos que el talento siempre termina imponiéndose a cualquier conducta o tendencia nociva. Y si algo tiene Kyrgios por encima de las cosas, es talento. Lo tiene en cada juego que saca, ganando siempre un par de puntos gratis y sin esfuerzo. En la época actual, contar con algo así es contar con media victoria si luego lo acompañas con esfuerzo. Hoy enfrente estaba el Nº3 del mundo, pero ni siquiera él le saca tanto partido a su saque. El australiano se mostró enfocado, ordenado y peligroso desde el arranque, provocando los peores diablos en la mente del alemán. El marcador se ponía 4-1 y eso obligó al europeo a destensarse de la peor manera: destrozando su raqueta.

El de Hamburgo la dejó hecha añicos, no se conformó con tirarla al suelo y ya está. Segundos después, en el banco, finalizó su obra golpeándola varias veces a traición. Lo necesitaba, pero aquello no le haría jugar mejor. Era solo un break de desventaja, pero visto así parecía el Himalaya. Tres opciones de break en los tres juegos siguientes le hicieron olvidar su cabreo, pero ninguna acabó en buen puerto. Nick conservó su terreno y el 6-3 ya era una realidad. Aquel ‘niñato’, showman y esperpéntico artista al que algunos pedían más respeto hoy estaba hablando en la pista, con la raqueta, sin necesidad de nada más que su tenis para dictar sentencia. Primer set que perdía Sascha en toda la semana había trastocada la previsión de todos los presentes.

¿Cuánto le duraría el trance a Kyrgios? Un quiebre en el primer juego del segundo set le colocaba a un suspiro del título, pero entonces comenzó el baile de breaks. Reaccionó Alexander, que pasó de 0-1 abajo al 2-1 a favor. Luego tuvo varias pelotas de ruptura adicionales para encadenar tres juegos seguidos, pero el australiano estaba muy metido en la batalla, no quería que un par de errores absurdos le llevaran a un lugar que no quería. Aguantó la brevísima sacudida y no solo eso, sino que recuperó el break y luego lo supo defender. El primer set había sido pura calma y lo había domado con maestría; el segundo estaba siendo un descontrol, un pequeño caos, y ahí no hay quien le gane. Se hizo fuerte Nick con su pequeña remontada y el impulso le hizo ascender hasta el 5-3. Ya casi lo tocaba, solo faltaba rematar la faena.

Todo estaba a pedir de boca, el título tenía dueño. Semana de muchísimo revuelo la de Kyrgios en México, acusado de faltar el resto a varias multitudes, al propio tenis, incuso a sí mismo. Al final, todo lo que quedará serán sus victorias ante Rafa Nadal, Stan Wawrinka, John Isner y Alexander Zverev. Y su quinto título profesional, el segundo de ATP 500. Si ustedes todavía creen que alguien capaz de hacer esto no sirve para jugar a este deporte, están en todo su derecho. El australiano estará encantado de seguir en la brecha para convencerles.

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