¡Centenario Federer!

El suizo captura su octava corona en Dubai ante Tsitsipas y alcanza los cien títulos como profesional. El récord de Jimmy Connors, a solo nueve pasos.

Roger Federer logra en Dubái los cien títulos como profesional. Fuente. Getty
Roger Federer logra en Dubái los cien títulos como profesional. Fuente. Getty

En tan solo 69 minutos se cerró la final de Dubái con un hombre saliendo del estadio con cien títulos encima. Roger Federer, la leyenda interminable, sentenció a Stefanos Tsitsipas en dos mangas (6-4, 6-4) gracias a lograr precisamente lo que no pudo en el Australia: ganar las bolas de break. Hoy todas cayeron a su favor, aunque su triunfo tuvo mucho más que eso. Un tenis exquisito, eléctrico, como si de un NextGen se tratara. Pero no, ese hombre tiene casi 38 años. Por suerte, el talento y la edad siguen siendo factores independientes en este bendito deporte.

Puede parecer algo banal, pero ese momento de hacerse la foto justo después del sorteo del campo puede revelarte muchas cosas. Por ejemplo, tu estado anímico. En el caso de Federer, sonrisa natural, se notaba que tenía ganas de que la pelota echara a correr. En el rostro de Tsitsipas, tensión y respeto, con ganas de hacer correr a su rival. En la mente de todos estaba todavía ese partido en el Open de Australia de hace dos meses donde el griego le dio de su propia medicina al suizo: un servicio notable, un revés punzante y una determinación impropia para un chaval de 20 años. Esa fue la fórmula que utilizó el helvético allá por el año 2003, cuando empezó a abrirse camino en la élite dejando a todos atrás. ¿Será el griego el nuevo Federer? Eso piensan algunos, pero para eso había que demostrarlo una vez más sobre la pista.

Ya desde el primer juego se confirmaron nuestras teorías: Roger le tenía muchas ganas a su rival. Se lo preguntaron ayer en rueda de prensa. “¿Te lo tomas como una revancha?”. El de Basilea fue claro: “Un poco sí”. No hacía falta mentir, ese chico había firmado su primera derrota en Melbourne desde hacía tres años, así que hoy era el día de rendir algunas cuentas. Con el saque fue una bestia, saltándose cualquier límite de velocidad impuesto. Con el revés hacía daño, pero sin llegar al límite del error no forzado. Y en la red pues ya saben cómo se las gasta. Si a todo esto le sumamos la frescura de piernas de un adolescente, el resultado final nos da un break en el primer juego.

¿Se acuerdan lo que pasó en Australia? Cero de doce en bolas de break, el dato que condenó al suizo en aquellos octavos de final. Hoy, de momento, una de una. Así es como se gana a los grandes jugadores, al menos era el camino. A partir de ahí Roger se dedicó a impartir su ley desde la línea de saque, lugar donde iniciaba cada jugada para luego sentenciarla en la cinta. A Tsitsipas le subieron los calores al verse superado por un tipo 17 años mayor, nada que no se arreglase con un quiebre de vuelta. Lo intentó de manera incesante pero su premio no llegó hasta que sonó la bocina, restando con 4-5 abajo. Ahí Roger tenía un 40-0 sencillo, tres bolas de set, pero le tembló el pulso. Sí, a él también le pasa. Del 40-0 se pasó a dos ventajas a favor del griego, ambas solventadas con maestría por el campeón de 20 Grand Slams. Al final fue 6-4 pero con una lección aprendida. Por muy bien que esté jugando, toda la función se puede ir al carajo en dos puntos.

Mismo guión, papeles cambiados. El que aprovecha los puntos de break es el que se lleva el gato al agua. No hay más. Pero la batalla solo acaba de empezar y Federer sabía que por delante podía pasar de todo. Eso sí, el nivel de tenis de partido de hoy estaba varios pisos por encima de lo ofrecido en Australia, incluso de lo ofrecido esta semana. Así se llegó al noveno juego, 4-4, al servicio Stefanos. Era 30-0 y todo parecía controlado, pero aquí el control lo pone el maestro y ese ya sabemos quién es. Cuatro puntos seguidos, break y alfombra roja hasta el título. Visto así, hasta pareció fácil. Pero no, lo de hoy fue un ejercicio de brillantez, magia y experiencia. Es decir, Roger hizo exactamente todo lo que tenía que hacer, un partido sobresaliente.

Primera conquista del año, octava en Dubái, cien en su carrera. Los números siguen cayendo por su propio peso a favor de esta leyenda que no se cansa de ganar, de asombrarnos, de hacer grande el tenis. Jimmy Connors (109 títulos), donde quiera que esté ahora mismo, ya debe estar pensando: “Que viene, que viene…

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter