Ons Jabeur: “Sé que soy talentosa, pero el talento sin trabajo no vale nada”

La tunecina hace un repaso a lo largo de su carrera subrayando las cosas que hizo mal en su momento pero que, a su vez, le hicieron aprender.

Ons Jabeur entrando a pista. Fuente: Getty
Ons Jabeur entrando a pista. Fuente: Getty

Pese a que nunca llegó a cruzar el top50 y su palmarés de títulos todavía no se ha estrenado, hay que ver la cantidad de piezas periodísticas que ha movido Ons Jabeur en los últimos años. Su estilo de juego y su manera de hablar la han convertido en una tenista especial, casi de culto, de esas que rápidamente te das cuenta que tiene algo diferente que contar. La página web de la WTA habló con ella hace unos días aprovechando la llegada del torneo de Dubái para que la joven de 24 años nos relate cómo ha llegado hasta aquí y cuáles fueron los motivos para que no aterrizara antes en la élite.

“No tenía un buen equipo detrás de mí. Nadie podía decir lo que tenía hacer porque venía de un país donde el tenis no es nada popular, así que realmente esa fue la pieza que me faltó en mi desarrollo, alguien que me dijera lo que hacer, decirme dónde ir, hasta que por fin lo he encontrado”, confiesa la jugadora nacida en Ksar El Hellar.

Actualmente, Jabeur entrena mano a mano con Bertrand Perret y el preparador físico Karim Kamoun, que además es su esposo. Una combinación que busca asentarse después de muchos calendarios perdidos. “Mientras tanto, estuve tratando de observar lo que los jugadores hacían durante la gira, cómo entrenaban, me centraba en estar cerca de los profesionales porque ese simple hecho ya era nuevo para mí, nuevo para mi país. Estoy feliz de que haya llegado ahora, al menos llegó. Para muchos otros jugadores no llega nunca ese momento, incluso se dan por vencidos antes de alcanzar el ranking que quieren”, afirma la actual 56 del ranking.

Sé que tengo una gran oportunidad de ser una de las mejores del mundo y realmente estoy trabajando en ello”, subraya la mejor jugadora árabe de la historia, una mujer que solamente se curtió a base de borrones. “Aprendí de los errores que cometí en el pasado, ahora ya no soy una niña. Cuando tenía 17 tuve entrenadores que trataron de controlarme, trataron de que hiciera cosas que no me gustaban, no podía decir que no. Estuve así hasta que ya no pude soportarlo más y acabé explotando. Aprendí a decir que no y desde entonces no he parado de crecer, creo que ya puedo tomar mis propias decisiones”, recuerda Ons.

Un talento puro que, sin embargo, hay que pulirlo. Ella lo sabe y ese es su principal objetivo. “Mucha gente siempre me está repitiendo lo talentosa que soy, ya sé que soy talentosa, pero el talento sin trabajo no vale nada. Eso sí, el talento con demasiado trabajo tampoco es nada. Estoy tratando de guardar un equilibrio, todos me dicen que trabaje, que trabaje, que trabaje… pero no soy un animal, también necesito descansar. Hubo veces que trabajé demasiado y no obtuve ningún resultado, de hecho me lesioné. Quizá el fallo es que no estaba disfrutando dentro de la cancha”, concluye.

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