Monfils se entromete en el resurgir de Wawrinka

Octavo título en la carrera de Gael Monfils, campeón en Rotterdam tras derrotar al suizo en tres mangas. Mañana volverá al top25 del ranking.

Gael Monfils celebra el título en Rotterdam. Fuente: TennisTV
Gael Monfils celebra el título en Rotterdam. Fuente: TennisTV

Muchos preparaban titulares y estadísticas sobre el posible título de Stan Wawrinka en Rotterdam, presente en una final profesional veinte meses después. Pero no, el suizo no fue capaz este domingo de cerrar el círculo. Quien sí lo hizo fue Gael Monfils, capturando en Holanda el octavo trofeo de su carrera (6-3, 1-6, 6-2) y demostrando que estar enamorado le sienta fenomenal. Lo celebraría Elina Svitolina desde Dubái y lo celebrará el francés desde Europa. Un hombre con un paupérrimo porcentaje en finales al que hoy le tocó cruzar con la parte amable de este deporte.

Incómodo. Podría ser una buena palabra para definir el juego de Gael Monfils. Un tenista con todos los golpes en su repertorio para convivir en la élite, aunque solo lo demuestre cuando está realmente centrado. Hoy en el primer set de la final de Rotterdam pudimos ver a ese tenista regular, incisivo, que no regala una sola pelota y con esa facilidad para sacarte de quicio. Porque el francés lleva toda la vida engañando a sus rivales, disfrazándose de pasabolas desde el fondo para, cuando menos te lo esperas, clavarte un winner a la línea que te vuelva loco. Algo de locura comenzaba a tener Wawrinka al ver que no había manera de desbloquear a su oponente. Una y otra vez, cuando el intercambio se hacía largo, el punto se le escapaba. Igual que se le escapó el primer parcial por 6-3… y pudo haber sido peor.

Intermitente. Ésta también podría valernos para definir al bueno de Monfils. Tenista de culto en la época moderna precisamente por ese equilibrio que nunca fue capaz de mantener para terminar de enamorar a todo el público. Sus lesiones, sus bajones en mitad de los partidos o su pobre balance en finales le han llevado a convertirse en todo lo contrario a lo que imaginamos viéndolo de junior. “Este chico ganará lo que quiera”. Pero no, ni siquiera se acercó, aunque quizá nunca lo buscó. Esta versión errática e influida por un mal comienzo de set también la vimos este domingo en Rotterdam, recibiendo un 6-1 del suizo, mucho más paciente y acertado en los momentos calientes del duelo.

Mientras tanto, Wawrinka luchaba por sujetar esta doble vertiente del parisino sin saber muy bien cuál de las dos versiones se encontraría en el último set. Y mira que cuando Stan se pone a repartir pocos jugadores pueden robarle la iniciativa… pero Gael es especial. Tan especial que parecía que estaba completamente KO, pero lo que estaba era esperando su lugar, su momento. La tercera manga apenas duró tres juegos, los que tardó el francés en hacer el break. Ahí volvió a coger el timing y solamente lo soltó para cambiarlo por el título. Este ya no se le escapaba, el octavo de su carrera, aunque suena a broma.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter