Benoit Paire: “Ahora estoy mucho más tranquilo, voy progresando”

El francés define su personalidad en esta entrevista donde refleja una puerta abierta a la madurez. “Antes estaba loco, no aceptaba cometer un error”.

Benoit Paire, único en su especie. Fuente: Getty
Benoit Paire, único en su especie. Fuente: Getty

La personalidad de Benoit Paire dentro de una pista de tenis se ha convertido en un objeto digno de estudio en los últimos años de su carrera. ¿Por qué pierde los nervios tan fácil? ¿A qué se debe ese mal genio? ¿Es igual de gruñón fuera de la cancha? El magazine francés Society se sentó con el tenista de Avignon para dialogar acerca de esta temperamento y la verdad es que el galo dejó titulares muy interesantes sobre su persona. Esto fue lo más destacado de un hombre que nunca deja indiferente a nadie.

“En el tenis se pasa por todos los estados, es una montaña rusa, pero es algo que me encanta, incluso cuando me vuelvo loco. Dicho esto, creo que ahora soy mucho más tranquilo que antes, estoy progresando”, certifica el galo. “Antes estaba loco, no aceptaba cometer un error, tenía la impresión de que la gente iba a tirarse sobre mí si fallaba una volea fácil. La opinión de los demás era algo muy relevante para mí, ahora no tanto. Hoy todo es más difícil de explicar, aunque sigue habiendo días que me levanto y cualquier mínimo detalle puede molestarme”, confiesa con su clásica sonrisa.

Dice Benoit que poco a poco está cambiando, aunque todavía siga dejando algún capítulo oscuro en la actualidad. “El año pasado en Washington tuve una mala experiencia. Tras perder el partido me pusieron una multa de $17.000. En el tercer set me caí durante un punto y en dos segundos estallé, destrocé la raqueta. Luego me fui al banco y rompí una segunda y una tercera raqueta. Era incontrolable. El último juego ni lo luché, solo quería irme de allí, pero terminé rompiendo una cuarta raqueta. Estaba colapsado, tan pronto como salí de la pista me di cuenta de lo que había hecho. Ahí me puse triste, el problema es que en el momento no puedo controlarme. Soy capaz de romper todo, de matar a alguien. Ahora me pasa menos, pero tengo recaídas, explica el actual número 58 del ranking.

¿Y qué solución le pone Paire a tantos cabreos? “He probado de todo. La hipnosis, la acupuntura, pero no tienen nada que hacer. El problema está en lo más profundo de mí, voy a estas consultas y no me acabo de creer lo que me hacen. El hipnotizador, por ejemplo, me dijo que estaba perfecto, pero no me había hecho absolutamente nada”, recuerda sobre su experiencia. “Lo más curioso es que fuera de la cancha no me enfado jamás, no le hago mal a nadie. Nunca tuve una pelea, ni siquiera de niño, solo me pasa cuando soy tenista. Es la única área en la que tengo un poco de talento, entonces, a la mínima que van las cosas mal, no lo entiendo y me siento perdido”, manifiesta.

Muchos son los que afirman que Benoit Paire es un jugador de otra época ubicado en el siglo que no tocaba. “En los 80 y los 90 había más libertad, no había redes sociales. Hoy en día todo pasa muy rápido. De repente rompo un par de raquetas en Washington y, dos minutos después, ya está el vídeo en la red. En los años 70 nadie se hubiera enterado, habrían tenido que enviar un fax (risas). Sin embargo, soy feliz en la pista incluso cuando estos ataques se apoderan de mí”.

Pero ese mal genio que a veces irradia no la ha privado de vivir grandes experiencias como jugador, también con su selección, donde ya le vimos vestirse de corto en la últimas semifinal ante España. Eso sí, luego Yannick Noah se olvidaría de él para la última ronda. “Me molestó no estar convocado para la final. Siempre he mostrado mi deseo de jugar para Francia, quizá por eso fui seleccionado para la semifinal. Pensé que jamás se llegaría a esta situación, sobre todo después de lo que ocurrió en los JJOO de Río 2016. Pero me fue bien, defender los colores de tu país no tiene precio. Me sentí pequeño en aquel estadio, lloré cuando sonó el himno y vi a tantísima gente con la camiseta, banderas y bufandas de Francia”, valora el campeón de Bastad 2015, su único trofeo hasta el momento.

Lo dicho, un tenista de otra época… y no solo por su comportamiento sobre la pista. “Me gusta tomar una cerveza de vez en cuando, me gusta salir, beber alguna copa, no lo oculto. No soy el más profesional del vestuario, pero necesito de estas cosas para luego sentirme bien en la cancha. Las personas que tienen un trabajo normal también toman sus bebidas, ¿por qué no hacerlo aquí?”, resuelve con mucha lógica el bueno de Benoit, quien también nos abre la puerta para descubrir de qué manera mata el tiempo en sus ratos libres.

“Me encantó Breaking Bad, aunque no tengo mucho tiempo para ver series. En cambio, sí que suelo ver algunas películas de vez en cuando, sobre todo las películas tristes, me encantan”, sorprende el de Avignon. “Me gusta la música triste, el cine triste, entrar en depresión en la habitación. Me encanta la melancolía, vivir en ese estado. No me gustan las comedias, me gustan las películas que me hagan daño. De hecho, tengo una lista de reproducción en el Spotify con canciones especialmente tristes. ‘Ella sigue soñando’, ‘Yo pienso en ti’, ‘No me dejes caer’, ‘Recuperación’, ‘Todo va mal’… ¿has visto los títulos? No son precisamente alegres”. Benoit Paire, un tipo diferente.

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