Wawrinka da un paso más

El suizo aparta a Nishikori de su camino y regresa a una final veinte meses después. Se enfrentará a Gael Monfils por ser campeón en Rotterdam.

Stan Wawrinka celebra el pase a la final. Fuente: TennisTV
Stan Wawrinka celebra el pase a la final. Fuente: TennisTV

Veinte meses después, Stan Wawrinka volverá a pelear por levantar un título profesional. Su última final, la de Roland Garros 2017, quedará en el olvido cuando mañana entre en la central de Rotterdam para medirse a Gael Monfils por el trono. Gran papel esta noche del suizo al deshacerse de Kei Nishikori en tres mangas (6-2, 4-6, 6-4) y demostrar que vuelve a estar preparado para tumbar a los top10. Habrá dos clásicos en la final, dos hombres que quieres recuperar el terreno perdido, dos estilos que pelearán por abandonar Holand con algo más que buenas sensaciones.

Con estos dos en la misma pista, el partid apetecía como si fuera su primer enfrentamiento. Pero era el noveno, con un 5-4 muy ajustado en precedentes a favor del suizo. Puede que no sea esta la rivalidad más famosa del circuito, pero con la de hoy se cumplen ya seis años consecutivos con al menos un enfrentamiento entre ambos. Vamos, que se conocen bien. A Rotterdam llegaba quizá con mucho mejor cartel el japonés, en pleno ascenso después de su operación de muñeca y ofreciendo ya su mejor tenis desde hace meses. En el caso de Wawrinka, pese a estar en semifinales de un ATP 500, su futuro sigue siendo una incógnita.

Porque es cierto que Stan nunca fue el jugador más regular, pero sí tuvo momentos de Nº3 del mundo en los que solo podían con él lo mejores del vestuario. De todos modos, sabíamos que en cualquier momento podía reaparecer esa versión aniquiladora que te arrolla en la pista, esa que no quería ver Nishikori ni en pintura, esa que disfruto como espectador durante todo el primer set. Potencia, precisión, determinación, todo lo hizo bien el de Lausana. Sin dejar respirar a su rival, sin ningún bajón en su ejercicio, sin rastro de ese jugador en la sombra que arrastra desde hace tanto tiempo. El 6-2 reflejaba un arranque de partido inesperado que, sin embargo, no dejaba todo sentenciado.

Wawrinka había firmado un parcial brillante, de esos en los que uno solo puede esperar a que el rival le deje entrar a bailar. La varita estaba de su lado, pero esto igual que viene, se va. El helvético se vio tan superior que se le olvidó que todavía tenía que ganar otro set, así que volvió al modo humano. Ahí entró Kei al tablero, siempre preparado, dispuesto a pagarle a su oponente con la misma moneda de cambio. No fue un marcador tan descarado (aunque empezó 4-0 arriba), pero el de Shimane supo aprovechar muy bien su momento para mandar la contienda al tercer asalto. Si el tenis era justo, nos merecíamos un último set con ambos al máximo nivel.

Aquello que parecía lo más normal, al final hablamos de dos súpera clase, era algo inédito en la rivalidad. Era la primera vez en un partido fuera de los Grand Slams que éstos dos hombres decidían un partido en el parcial definitivo. En las otras seis ocasiones, la función se cerró siempre en sets corridos. No hubo grandes puntos, pero sí mucha emoción… hasta que con 4-5 abajo al asiático le tembló el pulso. Kei dio un paso atrás en cuanto a agresividad y el suizo le pasó por encima en los dos últimos puntos. Dos puntos, ahí estuvo el partido. Suficiente para pasar a la final y citarse mañana con Gael Monfils.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter