Wawrinka se mete en la mente de Shapovalov

El suizo conquistó el partido que le devuelve a semifinales de un ATP 500. Lo intentó el canadiense en el segundo set, pero falló en los puntos clave.

Stan Wawrinka avanza a semifinales de Rotterdam. Fuente: Getty
Stan Wawrinka avanza a semifinales de Rotterdam. Fuente: Getty

Se esperaba un encuentro bonito, plástico y protagonizado por una interesante rivalidad. Stan Wawrinka y Denis Shapovalov, múltiples generaciones de distancia entre ambos y un golpe que prometía adueñarse de la función: el revés a una mano. Sin embargo, el suizo no quiso saber nada de esto y prefirió coger un atajo que le librara de tensiones. El oficio le llevó a ganar la primera manga, lo cual provocó la desconexión del canadiense en la segunda (6-4, 7-6). Denis pasó de un 4-1 abajo a ponerse 6-5 arriba, pero luego el desempate tampoco estuvo de su lado. Un triunfo sin demasiada historia para el ex Nº3 del mundo que le coloca en semifinales del ATP 500 de Rotterdam, donde podría cruzarse con Nishikori.

Sirvió con un revés paralelo marca de la casa para que Stan Wawrinka se adjudicara el primer set. No lo ganó exactamente con ese golpe, pero si se apoyó en él para abrir el camino. El parcial estaba siendo muy apretado, sin novedades en el frente en cuanto a rupturas, hasta que llegó el 4-4. Ya saben, el famoso noveno juego. En un lado un chico de 19 años, en el otro un hombre de 33. Lo normal, en el 90% de las ocasiones, es que el más veterano tire de experiencia para imponerse. Así fue como aterrizó una subida a la red de Shapovalov a destiempo, recibiendo el consecuente passing magistral del suizo. Luego solo tuvo que empujar con su saque para firmar el 6-4 e irse a reflexionar al banquillo.

Wawrinka sabía que el canadiense es un jugador alegre en pista, que no se guarda nada y que toma riesgo de más. Esos riesgos, a veces innecesarios, le costaron una losa de 16 errores no forzados en media hora de asalto. Tocaba fallar menos y elegir mejor. Tocaba, probablemente, recuperar esas sensaciones que ya tuvo Denis en Tokyo del año pasado, donde tumbó al de Lausana en su primer enfrentamiento. De hecho, en aquel encuentro también empezó perdiendo por 4-6, así que cada página del guión se repetía bajo la bóveda de Rotterdam. El público, que siempre quiere más, exigía esa reacción al joven talento, pero lo que se encontraron fue todo lo contrario. Un break de salida que caía a favor de Stan con una doble falta de su rival.

Juego en blanco al resto, la mejor sensación posible después de haber ganado el primer set en el alambre. El panorama no pintaba para el oriundo en Tel Aviv, quien ya empezaba a ver todo en contra. Por si faltaba algo, Wawrinka confirmaba la diferencia de dinámicas colocando el 2-0 sin pestañear. Algo no iba bien en la cabeza de Shapovalov, superado por el marcador y el mejor timing de su oponente.

Parecía todo decidido, pero justo aquí llegó la reacción esperada. Shapovalov, que iba 1-4 abajo, empezó a tirar sin miedo y Wawrinka se hizo pequeño. Tanto buscó el no fallar que lo que consiguió fue regalarle la iniciativa en todo momento al canadiense. Se gustó Denis durante esos juegos, llegando a ponerse 6-5 arriba, pero tanto frenesí en la remontada le jugó una mala pasada en el tiebreak. Le faltó calma, quizá años de oficio. El pastel fue para el más veterano, en busca de su primer título profesional desde Ginebra 2017.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter