Roger Federer: "Lo que más me motiva es saber que todavía puedo ganar a los mejores"

El suizo revela en una entrevista sus aspiraciones y motivaciones en la actualidad y habla sobre el futuro del tenis sin el Big Three.

Roger Federer. Foto: Getty
Roger Federer. Foto: Getty

El día que se le ocurrió crear la Laver Cup, Roger Federer tenía en mente seguir construyendo un legado que dejar a las futuras generaciones del tenis. Era una forma, también, de acercas las viejas leyendas a las nuevas estrellas del circuito. Una mezcla entre el pasado, el presente y el futuro del tenis en un formato rompedor y novedoso que hizo devolver el interés del público por los torneos por equipos en el tenis y que puede que acelerara el proceso de cambio de la Copa Davis. Este pasado fin de semana, Roger estuvo en Ginebra presentando la edición de 2019, que se celebrará allí, frente a su público. El medio 24 heures pudo tener una entrevista exclusiva con él.

"Espero haber sido siempre un buen embajador del tenis. Por suerte, gracias a las personas que tuve a mi alrededor, entendí que en la vida no es solo recibir, recibir y recibir sino que también hay que dar. La Copa Laver es parte de esa filosofía. Tuve la idea de crear algo grande para el público y los jugadores. Y funcionó", comienza diciendo Federer cuando le preguntan qué legado quería transmitir con este formato.

A sus 37 años (cumplirá 38 en agosto), el suizo sigue peleando por los grandes títulos y se encuentra colocado dentro de los 10 mejores del mundo. "Lo que más me motiva a seguir jugando es jugar y ganar. Jugar por jugar no me produce satisfacción. Mentiría si dijera que perder de forma temprana en un torneo no me afecta. No solo quiero ser parte del evento, del espectáculo, también quiero ganar. Si no lo consigo todas las semanas, no pasa nada, pero necesito verme ganando, en la cima, varias veces al año. Eso es lo que me motiva a la hora de entrenar, saber que todavía puedo ganar a los mejores", reconoce.

La sombra de la retirada hace años que persigue a Federer en cada pregunta de los periodistas, pero él no afronta la llegada de ese día con temor. "A veces estoy en casa, con mi familia, o de vacaciones, y me pregunto dónde estaré dentro de 10 años. Soy consciente de que un día ya no seré jugador de tenis pero no me asusta ese día. En 2009 gané Roland Garros y luego, en Wimbledon, rompí el récord de Slams de Sampras. En ese momento, ya lo había ganado todo y podía parar", explica.

Allá por donde va, Roger es toda una celebridad y es una de las personas más reconocidas en todo el mundo. "Lo cierto es que yo me veo como un hombre completamente normal. Hay personas que vienen y me dicen que me han seguido durante una década y que les inspiras y eso me llega. Yo, en mi día a día, soy un tipo normal. Alguien que creció en Basilea y que es papá y está casado. Veo a ese hombre, no al tenista que inspira todo eso en la gente", señala un Federer que se toma con respeto siempre que le vienen a pedir una foto o un autógrafo. "A veces, me viene alguien en el supermercado y trato todo eso con respeto porque para esa persona, será ese momento único en su vida y debo estar a la altura de su admiración. A veces es pesado, pero son momentos que me gustan".

Cuando le preguntan a Roger de qué está más orgulloso de lo logrado en su carrera, uno podría pensar que elegiría uno de los muchos títulos o récords logrados, pero para él, hay solo una cosa que elegir. "Mi familia. Pude jugar y ganar en muchos sitios, representé a Suiza en todas partes pero todo ha sido posible gracias a mi familia", expresa.

Al igual que muchos, Federer también aprendió de los errores y tampoco cambiaría nada que le ha sucedido en la vida. "Es parte de este camino. Quizá habría hecho cosas distintas, como algunos partidos o caminos que tomé y no debí, como jugar un torneo y otro, pero al final, no tengo arrepentimientos. Eso significaría vivir en el pasado y no es bueno. Es importante mantenerse positivo y mirar hacia adelante", admite.

El suizo afirma echar muchísimo de menos algo que no puede hacer por su profesión. "El esquí. Hace diez años desde que lo hice por última vez. Echo de menos ponerme los esquís y correr como un loco, bajando las pistas. También me gustaría poder comer más fondues o raclettes, pero eso es otra cosa", comenta Federer, que no teme por el futuro del tenis cuando el Big Three se retire. "El tenis siempre crea nuevas estrellas. Ya sucedió lo mismo tras Sampras y Agassi. Alguien más vendrá y hará esto igual de emocionante. Lo único que me preocupa son las peleas entre ITF y ATP. También el prize money, pero el tenis siempre evolucionará y se hará más grande", sentencia.

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