"Es como ver una heladera en una selva"

La historia de Marco Trungelliti y los amaños de partidos es una de las más singulares y tristes. El argentino lo cuenta tras caer en el ATP de Buenos Aires.

Marco Trungelliti. Foto: Getty
Marco Trungelliti. Foto: Getty

La historia de Marco Trungelliti. Seguramente una de las más singulares y difíciles para un deportista, vuelve a contar un nuevo capítulo que recoge el diario 'La Nación' en sus páginas de hoy. Desde 2015, el tenista argentino encuentra nuevas dificultades para poder convivir con un vestuario que le mira con recelo, después de que ocurriera lo siguiente.

Trungelliti, nacido en Santiago del Estero en 1990, fue abordado en 2015 por una red de amaños de partidos. La mafia del tenis tocaba a su puerta y le ofrecía alrededor de 100.000 dólares por partido amañado, una cantidad desorbitada para un jugador que está muy lejos de poder ganar cantidades parecidas. Trungelliti no sólo rechaza la oferta sino que denuncia los hechos ante la Unidad de Integridad del Tenis.

Esa decisión trae un efecto colateral, pues la TIU actúa y encuentra relación en los teléfonos de los mafiosos con otros jugadores finalmente sancionados, caso de Federico Coria, Nicolas Kicker o Patricio Heras. Esta carambola golpea de nuevo a Trungelliti, pues comienza a ser visto de mala manera, considerado un confidente, siendo despreciado en diferentes ambientes. Ahora, de vuelta a Argentina, en el torneo de Buenos Aires, eso le ha pasado factura. Trungelliti cayó en la primera ronda de la qualy y estalló: "No tiene ningún sentido jugar con la cabeza quemada, perdí la concentración a los 25 minutos".

"Yo no soy un topo, no vendí a nadie. Solo hablé de mí"

"Desde que pude contar mi verdad me siento más liviano", relata Trungelliti. “Me desahogué. Lo venía valorando con mi psicólogo. Pero, claro, no es lo mismo salir y competir que estar en tu casa haciendo otra cosa. La concentración contra Giannessi me duró 25 minutos. Quería ir a jugar la qualy de Río de Janeiro, pero no merece la pena. Necesito ir a casa, a respirar un poco el clima de montaña -vive en Andorra con su mujer-.. Estoy seguro de que ahora voy a dormir en paz. Quiero que se dé ejemplo de lo que hay que hacer. Si te ofrecen amañar partidos como me pasó a mí hay que denunciarlo. Yo no soy un topo, no vendí a nadie. Solo hablé de mí".

El argentino cuenta lo que definitivamente es el pan de cada día fuera del circuito ATP. "Hay otra manera de comprobar si alguien está metido en apuestas y es ver cuanto dinero se mueve en los partidos de los jugadores investigados. Generalmente en cada partido de Challenger, por ejemplo, se movían 10.000 dólares, pero el que estaba amañado de repente se movía en a 40.000 o a 80.000. También están involucrados muchos entrenadores. Muchas veces el entrenador es el que termina metiendo al jugador. Es muy raro que al tenista directamente le nazca. Después, a los apostadores es fácil de reconocerles. Es como ver una heladera en una selva".

LA APUESTA del día

Comentarios recientes

¡No te pierdas ni una publicacion! X

Dale a "me gusta" en Facebook
Siguenos en Twitter