Nueva Copa Davis y Copa del Mundo ATP, la hipocresía de los top

Quejas y críticas hacia el nuevo formato de la Davis y alabanzas hacia la Copa del Mundo de la ATP. ¿Por qué se produce esta disparidad de opiniones?

Alexander Zverev representando a su país en la Davis. Foto: Zimbio.
Alexander Zverev representando a su país en la Davis. Foto: Zimbio.

El Grupo Kosmos llegó al tenis con ganas de dar un lavado de cara a la Copa Davis, formato venido a menos con el paso de los años y siendo más un quebradero de cabeza que una fecha obligada para muchos top en el calendario. Con el nuevo formato lanzado de forma oficial para este 2019, el cambio no ha gustado en una amplia mayoría de la élite y han sido muchos los que se han pronunciado en contra o apartándose por completo del torneo. Mientras las llamas de las críticas no dejaban de avivarse, la ATP movió ficha y recuperó la Copa del Mundo que permaneció dormida desde 2012, cuando dejaron de celebrarla por carecer de interés. De repente, todos los jugadores se posicionaron a favor de este nuevo torneo lanzado por la ATP.

¿Qué ha producido esta corriente a favor de una Copa del Mundo que pasó casi sin pena ni gloria en este nuevo milenio? Sobre todo, que la ATP tiene algo que ofrecer que la Copa Davis de la ITF no tiene: puntos para el Ranking. Chris Kermode, presidente de la ATP, confirmó que esta Copa del Mundo entregará 750 puntos para cada integrante del equipo ganador. Esto significa que darán más puntos que una final de Masters 1000 o el título de un ATP 500. Ante eso, la nueva Copa Davis no puede competir.

También ha influido que Kosmos y la ITF quisieron acelerar el proceso y todo se produjo de forma vertiginosa. Muchos eran los tenistas que pedían algo más de pausa y que se les escuchara a la hora de tomar una decisión definitiva pero tras la votación producida el pasado mes de agosto, todo se confirmó oficialmente. La nueva Copa Davis nacería en 2019 y tendría una fase final conjunta, disputada a lo largo de una semana entre todos los países participantes, en el mes de noviembre, al fin de la temporada. Las quejas y los boicots no dejaron de sucederse.

Parece que muchos han olvidado que la Davis era un formato olvidado por muchos de los top. Había que esperar mucho tiempo para ver a miembros del Top 10 participando en este torneo, ya que preferían centrarse en sus carreras de singles que en un evento que no repartía puntos ATP y que obligaba a cambiar de superficie y gestionar de forma diversa sus calendarios al menos tres veces en el año si querían llegar a la final. Todos estaban de acuerdo en que la Davis necesitaba un cambio y se lo han dado descargando dos (y en algún caso hasta tres) semanas del calendario.

El formato en sí es el mismo. Tanto la nueva Davis como la Copa del Mundo tendrá a varios grupos de distintas selecciones que disputarán un Round Robin y pasarán a fases de eliminatorias hasta llegar a la final. Incluso los equipos tendrán el mismo número de participantes (cinco). La única diferencia es que uno se jugará en 10 días, antes del Open de Australia, y el otro será en siete, al final del año (ocho semanas de diferencia), con el plus de que la Copa del Mundo repartirá puntos ATP, algo que convence del todo a los tenistas a la hora de elegir un formato.

Zverev dijo el pasado fin de semana, tras clasificar a Alemania para la fase final de la Davis, que no habría "nada en el mundo" que le pudiera convencer de jugar en noviembre en Madrid. "Jugar en casa, ante tu público, era muy especial y eso no lo tendremos con el nuevo formato. Ojalá dentro de un par de años se vuelva a lo antiguo", aseguraba. Probablemente, Sascha sea de la partida en la nueva Copa del Mundo. No le importará que se dispute en Australia, lejos de su país, pero 750 puntos para el Ranking son demasiados como para decir que no.

A fin de cuentas, aquí lo que importa no es cómo se llame el torneo, si Copa Davis o Copa del Mundo, tampoco importa si se juega en distintas sedes, a 20 kilómetros de tu casa o en la otra punta del globo, mucho menos importa si se juega al final de temporada o al inicio de la siguiente, ocho semanas después (¿Eso realmente marca la diferencia?). No. Lo que importa es el beneficio que cada uno va a recibir por jugar un formato u otro. Si fuese la nueva Davis la que diera los 750 puntos ATP y no la Copa del Mundo, no tengan duda que las opiniones de muchos de los top que han rechazado jugar la Davis serían muy distintas.

Existe demasiada hipocresía con este tema, poniendo como ejemplo la opinión de Alexander Zverev. El alemán se ha quejado infinidad de veces de lo cargado del calendario y decía que la nueva Copa Davis llegaba al final de temporada, donde todos terminaban muy cansados. Esta nuevo formato quitará entre dos y tres fines de semana al año, por lo que su argumento carece de sentido. Eso sí, nadie le escuchará quejarse de exhibiciones como la Laver Cup, que les entrega sumas cercanas al millón de euros por participar en un par de partidos donde reina más la diversión que la competitividad.

La ITF intentará negociar con la ATP tras el movimiento de esta última para ver si las dos competiciones pueden tener cabida de forma conjunta. Mientras tanto, la nueva Copa Davis ya calienta motores y será la primera en llegar el próximo mes de noviembre. Ahí se podrá calibrar un poco mejor cómo se desarrolla, con la Copa del Mundo llegando ocho semanas después. Lo que está claro es que sin tenistas de renombre, cada formato está destinado a pasar mucha hambre. Veremos en qué acaba todo.

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