Empezaron arrasando, terminaron arrasados

Repasamos los seis casos en la Era Open en los que un jugador llegó a la final de un Grand Slam sin perder sets… y terminó perdiendo el título por 3-0.

Rafa Nadal no tuvo su mejor día en la final del Open de Australia. Fuente: Getty
Rafa Nadal no tuvo su mejor día en la final del Open de Australia. Fuente: Getty

No suele ser habitual, ni una cosa ni la otra. Ganar seis partidos consecutivos en un Grand Slam sin perder un solo set es algo que solamente unos pocos elegidos han logrado en la Era Open. Muchos consiguieron terminar la faena a lo grande, de hecho, suele ser lo normal visto el nivel ofrecido en los duelos previos. Sin embargo, otros vieron cómo el guión se torcía en la última página de la peor manera posible: cayendo con estrépito en el encuentro definitivo. Hoy repasamos los casos de jugadores que perdieron finales de Grand Slam por tres sets a cero después de no haber cedido un solo parcial en todo el torneo. Agradecimiento directo al compañero @OnlyRogerCanFly por regalarnos siempre estos datos tan interesantes que ahora ampliamos.

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· 1969 Open de Australia: La Era Open llegaba por primera vez al Open de Australia y allí veríamos a un español de 32 años alcanzar su primera final de Grand Slam. Hablamos, cómo no, del bueno de Andrés Gimeno. Una semana perfecta en Oceanía que cogía forma con su triunfo sobre Ken Rosewall en los octavos. Pero en el partido por el título esperaba Rod Laver, a quien poco le importaba lo sucedido días atrás. El tenista local vencería a Gimeno por 6-3, 6-4 y 7-5. Aquello sería el inicio de una temporada inolvidable para Rod.

· 1976 Wimbledon: Como quien no quiere la cosa, Ilie Nastase tenía ya en su poder un título del US Open y otro en Roland Garros. La ansiada triple corona apuntaba directamente a Wimbledon, donde ya había perdido la final de 1972 frente a Stan Smith. Cuatro años después y tras un rendimiento sobresaliente, el rumano regresaba a la final del AELTC sin perder un solo set. ¿Quién sería su pareja de baile? Un sueco llamado Bjorn Borg que jamás había pasado de cuartos de final sobre la hierba londinense. Una lástima para Ilie, ya que allí darían comienzo los cinco campeonatos consecutivos de la leyenda sueca. El primero de todos, resuelto por 6-4, 6-2 y 9-7.

· 1991 US Open: Nos metemos de lleno en los 90 y nos centramos en una de las figuras que brilló con luz propia en los primeros años. Jim Courier, campeón de Roland Garros 1991, quería cerrar la temporada capturando su segundo Grand Slam. Solo tenía 21 años pero una mente muy bien estructurada que ya había podido con el talentoso Agassi en París. En Nueva York le tocó bailar con un veterano como Stefan Edberg, quien le derrotaría por un claro 6-2, 6-4 y 6-0. Era el primer triunfo del sueco en la Gran Manzana, quien un año después revalidaría el título ante otro jovencito, Pete Sampras.

· 2004 US Open: Otro salto de época notable, dato que refleja la rareza de la estadística que hoy analizamos. Toca hablar de Lleyton Hewitt y de ese Nº1 del mundo que le había arrancado un tal Roger Federer esa misma temporada. El suizo le había apartado de la cima mundial, pero no solamente le apartaría de ese lugar. En Nueva York, tras un camino libre de espinas donde no tuvo que medirse a ningún top25, el australiano no encontró salida para resolver el talento de Roger. Resultado rimbombante (6-0, 7-6, 6-0) que subrayaba cuál de los dos iba a ser el hombre que dominase la próxima década.

· 2013 Roland Garros: Obligado a convivir en la misma época que el mejor jugador sobre tierra batida de la historia, lo mínimo que el tenis le podía regalar a David Ferrer era una final de Grand Slam. Obviamente, esa final debía ser en Roland Garros. Obviamente, esa final debía ser ante Rafa Nadal. De poco sirvió sus grandes actuaciones ante Anderson, Robredo o el propio Tsonga en semifinales. Derrotar al balear en la Philippe Chatrier, estando el título en juego, en un desafío para el que nadie estaba preparado. El 6-3, 6-2 y 6-3 le daría a Nadal su octava Copa de los Mosqueteros. Eso sí, quédense con el marcador porque en unos segundos lo van a encontrar muy familiar.

· 2019 Open de Australia: El último verso de nuestro artículo acaba en el mismo lugar donde empezó: Australia. De nuevo otro español sería la víctima del baño de realidad final. ¿Qué salió mal en el camino de Rafa Nadal? Posiblemente nada, ya que sus seis primeros encuentros se contaron por seis auténticas palizas. Hasta que Novak Djokovic saltó a escena para demostrar que todavía había un nivel superior de tenis por enseñar. El serbio no tuvo piedad del balear y acabó con él por 6-3, 6-2 y 6-3. ¿Les suena el marcador? Un fin de fiesta descafeinado donde los dos mejores tenistas del momento resultaron ser el día y la noche.

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