50 años de la última vez

En 2019 se cumple medio siglo desde que Rod Laver levantó los cuatro grandes en una misma temporada, la hazaña que han perseguido grandes tenistas.

Rod Laver Arena. Foto: Tennis Australia
Rod Laver Arena. Foto: Tennis Australia

Aún quedan varios meses hasta cumplirse rigurosamente 50 años. Medio siglo va a contarse de la hazaña que persiguen los más grandes, una que solamente se ha narrado con los dedos de una mano, pues sólo cinco tenistas -Maureen Connolly, Margaret Court Smith, Steffi Graf, Don Budge y Rod Laver-, pueden decir que ganaron los cuatro Grand Slams en una misma temporada. En categoría masculina vuelve a generarse la sensación de que Novak Djokovic lo tiene presente y que está capacitado para lograrlo.

En una época de increíble sometimiento por parte de tres de los tenistas más grandes de la historia, no se ha logrado aún así poder conseguir el mayor logro individual que existe en el mundo del tenis, el Grand Slam anual. Roger Federer estuvo a puto de lograrlo en 2006 y en 2007, pero Nadal se lo impidió. El propio Rafa ganó tres grandes en 2010 pero no pudo hacerlo en Australia. Y Djokovic a punto estuvo de llevarlo a cabo en 2015, con tres títulos y final en París, logrando, por otro lado, cuatro grandes consecutivos entre 2015 y 2016. Por tanto, sigue quedando pendiente un logro que bien pudiera quedarse sin cumplir por su impresionante dificultad.

Año 1969. Rod Laver, el mejor jugador del mundo en los años 60, dueño de muchos títulos y protagonista de grandes rivalidades, ya había logrado hacerse con los cuatro grandes en 1962, último año como amateur, antes de embarcarse en el circuito profesional previo a la Era Open. El australiano decidió en 1968 que configuraría su calendario para darle importancia a los cuatro grandes y poder llegar con energías a cada uno de ellos. Y en enero de 1969, en Australia, comenzaba una hazaña dificilísima de igualar.

Rod Laver y los cuatro jugadores a los que venció en las cuatro finales de Grand Slam de 1969: Andrés Gimeno, Ken Rosewall, John Newcombe y Tony Roche

“Habiendo ganado el título de Wimbledon en 1968, y le dije a mi esposa, Mary, hacia el final de la temporada, que quería jugar los cuatro campeonatos principales el año siguiente. Ella estuvo de acuerdo: "Adelante, es tu vida, el tenis es tu vida". Por aquel entonces, más del 80% de los participantes del Open de Australia eran tenistas locales, y caprichos del cuadro, a Laver le tocó medirse con dos grandes de la época en octavos (Roy Emerson) y cuartos de final (Fred Stolle).

Laver sabía que lo que consiguió Don Budge en 1938 era más complicado en la época que él protagonizaba. Era la era dorada del tenis australiano, y el tenis había progresado en determinados aspectos, que lo hacían más competitivo. No en vano, casi 25 años pasaron entre la gesta de Budge y la suya propia, en 1962. Laver era consciente de lo que tanto le había costado a su ídolo, de quien Laver siempre dijo que era el mejor de todos, Lew Hoad. "Mi ídolo, Lew Hoad, ganó los primeros tres grandes de 1956, pero perdió la final del US Open ante Ken Rosewall, antes de convertirse en profesional".

Allí, en Australia, ganando a un fantástico Andrés Gimeno, el único español presente en Brisbane, donde se jugaba el torneo por aquel entonces, Laver comenzaba a construir lo que terminaría siendo una conquista histórica, que sigue viéndose como difícilmente reproducible y que vuelve a estar sobre la mesa visto el momento de forma y dominio que ha recuperado Djokovic. Laver, eso sí, quiere que suceda de nuevo en el tenis de hoy.

"Desde que me retiré, siempre pensé que John McEnroe, un joven Boris Becker o Pete Sampras eran capaces de ganar el Grand Slam. Y, en los últimos años, Roger, Rafa y Novak. Pero la espera continúa. Tiene que suceder de nuevo".

¿Podrá lograrlo Novak Djokovic en 2019, justo 50 años después de la última vez?

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