Open de Australia 2019. Análisis de la final masculina entre Novak Djokovic y Rafa Nadal

Dos hombres sin piedad se cruzan en la primera gran final de la temporada. El séptimo de Novak o el segundo de Rafa. Pase lo que pase, será histórico.

Los dos mejores se verán las caras en la final. Fuente: Getty
Los dos mejores se verán las caras en la final. Fuente: Getty

‘La mejor final posible’, me encanta decir esto. Pero es que es verdad, o si no miren el cuadro. Paliza tras paliza, victorias tras victoria, Novak Djokovic y Rafael Nadal se han ido abriendo paso a golpe de machetazo por este Open de Australia 2019, un Grand Slam que todavía recuerda aquella final apoteósica del año 2012. Siete años después, muchas cosas han cambiado… aunque no todas. El serbio sigue siendo el número 1 del mundo y el español sigue siendo el hombre con más opciones de quitárselo, acechando desde el segundo escalón del ranking con ganas de recuperar lo que fue suyo durante buena parte del curso anterior. No será posible este domingo, ya que el de Belgrado tiene asegurado ese ‘trofeo’, aunque todavía tendrá que luchar por capturar también el trofeo físico, el que hará que uno de los dos entre un poco más en la historia gracias a unas estadísticas que a continuación repasaremos.

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Repasando los caminos de cada uno, encontramos un momento de duda en la horquilla del balear y dos en la del balcánico. Una bola de set de Tomas Berdych ante Nadal representa el único momento de duda que ha tenido el Nº2 mundial en quince días, una bola que zafó con maestría para llegar, por séptima vez en su carrera, a la final de un Grand Slam. Algún obstáculo más se le presentó al serbio por el camino, con un par de mangas regaladas ante Denis Shapovalov y Daniil Medvedev, aunque solo fueron pequeños tropiezos que luego acabarían sacando toda la fiereza del actual mejor tenista del planeta. Lo que sí hemos subrayado en este mes de enero es que la NextGen todavía está muy lejos de apartar a las leyendas que todavía reinan en el circuito. Que se lo digan a Alex De Miñaur, Frances Tiafoe o Stefanos Tsitsipas, por ejemplo. Pero esto no acaba aquí, según palabras de Rafa y Novak, parece que todavía nos queda mucho tiempo hasta ver este cambio de turno.

Lo cierto es que el duelo entre los dos mejores jugadores del mundo ya se empezaba a prever antes de llegar el domingo. En semifinales descubrimos que ambos ya estaban peleando por ver quién le mandaba el mensaje más directo a su adversario. Si el español disparaba primero cediendo solamente seis juegos ante el griego, un día después era el serbio quien apenas entregaba cuatro al francés. Un visto y no visto, como si nos hubieran robado una ronda completa en todo un torneo de Grand Slam, y no una ronda cualquiera. Al final, sacando la media, Djokovic terminó por estar menos tiempo en pista que su oponente, aunque solo por unos minutos. Una media de dos horas por partido, cifras estratosféricas que auguran una batalla por todo lo alto donde ambos llegarán más descansados que nunca.

Cuando este domingo les veamos pisar la Rod Laver Arena y hacerse la foto de rigor, será el capítulo número 53 de esta rivalidad, con un apretado 27-25 a favor de Novak. Hay que desgranar también este cara a cara, aunque la mayoría ya os lo sepáis de memoria. ¿Cuántas finales han disputado entre ambos? Domina el serbio 14-10. Vale pero, ¿cuántas fueron de Grand Slam? Un total de siete, con Rafa liderando el balance por 4-3. ¿Alguna fue en Melbourne? Solo una, suficiente, quizá la mejor que nunca hayan disputado. Aquel 2012 donde el reloj casi supera las seis horas de duelo con un marcador de 5-7, 6-4, 6-2, 6-7 y 7-5. Imposible olvidar aquella contienda, imposible olvidar a dos guerreros recibiendo sus trofeos completamente derrotados por el cansancio y apoyados en un par de sillas que no entraban en los planes de ninguna ceremonia. Pero esto fue hace mucho tiempo, no como ese triunfo del balcánico en la hierba de Wimbledon de hace unos meses que quizá sí se mantiene en la cabeza del manacorense.

A estas alturas de sus carreras y de su rivalidad, hablar de estilos es hablar del día a día de ambas leyendas. El español tendrá que tener un gran día con el servicio e intentar desubicar, si es que es posible, al serbio del fondo de la pista, desde donde traza todo su plan magistral hasta el punto de reflejar una perfección que no tiene puntos débiles. Ese nivel de Novak bien lo conoce Rafa, seguramente el jugador que más lo ha sufrido. En Australia, en pista rápida y a principios de año, no parece la situación ideal para que el de Manacor pueda con el hombre que más veces le derrotó en su carrera, pero si hay alguien con opciones de tumbarles, sin duda es él. Viendo cómo viene jugando todo el torneo, la mente nos obliga a firmar un 50-50 de opciones para cada uno, desajustar la balanza sería injusto.

Solamente un ingrediente impide que esta final cubra todos los factores emocionales posibles, el de luchar por el número 1 del mundo. Algo que sí tuvimos en la final femenina y que aquí Novak nos ha privado, asegurando su estancia en la azotea un mes más. Algunos datos a tener en cuenta antes de dejaros libres. Siempre que Nadal llegó a una final de Grand Slam sin perder un solo set, terminó levantando el título... aunque Djokovic jamás perdió una final en Australia (6/6). El serbio no le gana al balear una final de Grand Slam desde enero de 2012… pero claro, fue en este mismo lugar. Por último, Rafa Nadal no le gana un encuentro al serbio en pista dura desde el Us Open de 2013, información que refleja quién manda en según qué superficies, aunque siempre hay excepciones. ¿Se imaginan estar luchando por ser el tercer hombre en la historia en hacer doblete en cada Grand Slam? El desafío merece el esfuerzo de romper cualquier mal dato. Pase lo que pase, nuestra mente ya piensa inevitablemente en aquel marcador de 2012 que lucía 5 horas y 53 minutos de pasión. ¿Se apuntan a otra maratón?

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