Mauresmo y una nueva mentalidad resucitan a Lucas Pouille

Apenas llevan semanas juntos pero en ese poco tiempo Amélie ha logrado desbloquear a Pouille y sacarle de nuevo esa versión del US Open 2016 que maravilló.

El francés vuelve a disfrutar del tenis de la mano de Amélie Mauresmo.
El francés vuelve a disfrutar del tenis de la mano de Amélie Mauresmo.

El Open de Australia estaba sirviendo en los últimos años para destapar grandes perlas del tenis mundial que se catapultaban en las pistas de Melbourne Park. En 2019 ha sido asimismo la resurrección de un jugador aún joven, pero que parecía totalmente estancado, sin rumbo, vagando con más pena que gloria por el circuito ATP. Hablamos del francés Lucas Pouille, que de la mano de su nueva entrenadora, sí, entrenadora, la también gala Amélie Mauresmo, ha revercido viejos laureles y no solo eso, ha superado sus límites. El de La Grande-Synthe es semifinalista del Abierto de Australia contra todo pronóstico, callando un sinfín de bocas decepcionadas con su evolución.

Esta sorprendente actuación (y lo que le pueda quedar) de Pouille llega como un soplo de aire fresco en el tenis galo. Ganaron la Copa Davis en 2017, pero la sensación que precisamente ese título venía a poner el broche final a la generación dorada del tenis de uno de los países con más peso específico en el concierto tenístico internacional. La eclosión de Lucas Pouille en 2016 había esperanzado a muchos con un futuro no tan oscuro y desalentador como parecía. Un fantástico US Open 2016 batiendo a Rafa Nadal en octavos de final. El año 2017 iba a ser complicado, mucha presión que soportar. A duras penas hizo ciertos resultados buenos. Ya en 2018 urgía que demostrara todo lo mostrado en 2016, pero no fue así. Una más que pobre campaña para él, la sensación de que estaba estancado, de que no iba a ser ese tenista de futuro que ansiaban los franceses. No sería ese nuevo Tsonga, Monfils o Gasquet que peleara con los mejores.

Y entonces apareció la figura de Amélie Mauresmo. Escogió a finales del año pasado entrenar durante 30 semanas al tenista del norte de Francia y dejando de lado la capitanía del equipo de Copa Davis. Una decisión con una buena dosis de controversia pero en muy poco tiempo le está dando sus frutos al ex número 1 de la WTA y campeona de dos Grand Slams. Ha sacado a Pouille de la apatía, ha insuflado de nuevo en el galo motivación, ganas de disfrutar en una pista de tenis, y sobre todo, confianza y finalmente victorias, la mejor receta para salir del atolladero y recobrar antiguos bríos.

Lucas ha hablado en rueda de prensa sobre el peso de Amélie Mauresmo en este éxito tan tempranero en su relación tenística. "Ella me ha aportado muchísima confianza en mi juego, a mi personalidad, a mi estado mental. Siempre está motivada, concentrada en cada una de las bolas que pego. Pero también tenemos un ambiente muy distendido. Hacemos bromas entre nosotros sin problema. Tenemos un buen balance", ha explicado Pouille en rueda de prensa tras su gran triunfo sobre Milos Raonic en los cuartos de final.

También ha hablado sobre el esfuerzo mental que ha necesito poner en práctica para salir del marasmo en el que se hallaba en los últimos meses tras los cuales decidió terminar con el entrenador con el que de la mano había irrumpido exitosamente en el circuito, Emmanuel Planque.

"Llevo jugando al tenis desde hace 16 años. Era la primera vez que dejaba de disfrutar del juego. Había perdido las ganas de estar pista , de entrenar, de machacarme. No sé exactamente cómo ocurrió. Empiezas perdiendo un partido, luego dos, después tres. Pierdes confianza. Y es muy duro recuperarte de esto cuando no disfrutas", se ha sincerado Pouille, que prosigue. "Me llevó algún tiempo meditar sobre mí mismo, sobre mi carrera, sobre lo que quería hacer. Me dije: Te quedan quizá diez años o más en el circuito. ¿Quieres pasarlos así o disfrutar, disfrutar en las pistas más grandes del mundo delante del mejor público, obteniendo grandes éxitos y grandes títulos? Me dije entonces: Vale, ahora me toca mover el culo y recuperar eso. Así es como me he rehecho", ha expuesto el galo.

Ese cambio de mentalidad que le ha llevado a tomar nuevos rumbos, una nueva relación profesional ahora con Mauresmo han sido claves para que Pouille recuperara el nivel competitivo de antaño. La ex número 1 había fracasado con Murray, sin embargo ha dado la tecla con Pouille. Lucas admite que la acogida de Amélie ha sido buena, nada de machismo al respecto. "Los tiempos han cambiado, Murray había sido el primero, por ello recibió críticas. Los hombres entrenan a las mujeres, ¿por qué no al revés? Esto no va de ser hombre o mujer, va de tenis, de la mentalidad que te insuflen. Ella es una campeona, una gran entrenadora", ha defendido su compatriota. Yo no he recibido nada malo al respecto de ella", ha aclarado.

Por último, Pouille ha hablado sobre las nuevas figuras del tenis, concretamente de una, Stefanos Tsitsipas, con el que pasó horas en pista durante su pretemporada en Dubái. "Hicimos muchas sesiones, de tres o cuatro horas en pista juntos. Siempre acababa pensando 'qué bien juega'. No estoy para nada sorprendido por su resultado aquí", ha dicho.

No se quita opciones ahora que está a un peldaño de la gran final del torneo. Y es que es el primer francés en las semis de un Grand Slam desde 2010. "Pienso que puedo batir a cualquiera ahora. Aunque los mejores seguirán siendo los mejores. Djokovic, Rafa y Roger continuarán dominando el tenis", ha concluido.

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