Raonic destroza los sueños de Zverev

El canadiense Milos Raonic destrozó los sueños de Alexander Zverev protagonizándole un duro golpe en los octavos de final del Open de Australia

Milos Raonic en Australia. Foto: Getty Images
Milos Raonic en Australia. Foto: Getty Images

En el tenis como en la vida misma, hay veces en que pasa un tren que no se puede escapar, en que se tiene la sensación de que se está ante una oportunidad única y que es el momento de dar el todo por el todo. Milos Raonic parece invadido por esa sensación en este Open de Australia 2019, donde parece que el canadiense puede y quiere dar un salto cualitativo a su juego. El torneo disputado en el asfixiante verano australiano parece una oportunidad manifiesta para que el juego agresivo de Milos alcance un estatus superior y pueda al fin sumar ese Grand Slam que tanto espera y que a punto estuvo de conseguirlo hace tres años en Wimbledon. Hoy ante Alexander Zverev, el cabeza de serie número 16 consiguió vencer por un contundente y sonrojante 6-1, 6-1 y 7-6 (5) en una hora y 59 minutos de juego, a uno de los jugadores que venía con el cartel de favorito para alzarse con este torneo.

La mejoría técnica, táctica y, sobre todo, mental de Raonic desde que viniese de la lesión es palpable. Milos dejó atrás sus miedos y dudas de antaño, sabiéndose un jugador dominante actualmente. Raonic está en cuartos de final del primer Grand Slam de la temporada y está dispuesto a aprovechar el aire a favor que parece impulsarle a la gloria.

Las condiciones climatológicas de hoy y la progresión a lo largo del torneo convertían un poco en favorito al canadiense y finalmente no hubo lugar para que Alexander Zverev pudiera voltear los pronósticos. El alemán estuvo falto de chispa y no encontró la manera de entablar largos peloteos que desgastaran a Raonic. El juego de Sascha requiere paciencia y mucho ritmo, algo que el canadiense cortó de raíz con su juego directo y obviamente muy preciso.

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Apoyándose de manera magistral en su servicio, Milos dominó el partido en todo momento y la comodidad con que sacó adelante sus servicios, le permitió exprimirse al resto. Comenzó muy bien Zverev rompiendo el servicio de Raonic al primer juego, pero ese juego fue simplemente un mero espejismo. El jugador germano perdió ocho juegos de manera consecutiva, enfocando su enfado en su raqueta, la cual partió en mitad de la pista ante la atónita mirada de toda la Rod Laver Arena.

Fue una condena arrastrar esos errores inoportunos para el alemán, que se desconectó por completo en el segundo set y permitió que Raonic caminara libre hacia la victoria. 6-1 y 6-1 fue el resultado de los dos primeros sets, lo que dice claramente que ocurrió en esa primera hora y cuarto de partido. Zverev intentó arreglar un poco el entuerto en el tercer set, pero ya fue tarde. Milos ya tenía en mente que no quería que el partido se complicase y en el tiebreak jugó mucho más sólido que su rival, sellando de esta manera su pase a cuartos de final, donde le espera el vencedor del duelo que enfrentará al francés Lucas Pouille y al croata Borna Coric.

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