Una épica remontada de Nishikori deja a Carreño fuera del torneo

El español no pudo aprovechar una ventaja de dos sets y break arriba en el tercero, sucumbiendo al despertar de un Kei inspirado al final.

Kei Nishikori en Open Australia 2019, Pablo Carreño. Foto: zimbio
Kei Nishikori en Open Australia 2019, Pablo Carreño. Foto: zimbio

Sin épica no hay gloria. Es la máxima que parecieron haberse aplicado Kei Nishikori y Pablo Carreño en uno de esos partidos que crean afición y demuestran cómo el tenis es capaz de aglutinar todas las sensaciones posibles de toda una vida en apenas unas horas. Alternativas constantes entre dos hombres capaz de resurgir cuando menos se esperaba y de no darse por vencidos nunca. De estilos y capacidad de sacrificio similares, el español y el japonés entablaron una batalla táctica con el fin de acceder a los cuartos de final del Open de Australia 2019. Solo pudo quedar uno, y ése fue Kei Nishikori, vencedor por 6-7 (8) 4-6 7-6 (4) 6-4 7-6 (8).

El primer set fue un claro ejemplo de la igualdad imperante entre dos jugadores que estaban ante una gran oportunidad en sus carreras. Nishikori arrastra unas sensaciones no del todo ideales a lo largo del torneo, y siempre ofreció la perspectiva de no tenerlas todas consigo. Aún y así, tuvo que ser la muerte súbita la que decidiera el desenlace de un parcial repleto de alternativas, con intercambio de roturas en el tramo inicial y dos jugadores sólidos y generosos en el esfuerzo. Pablo fue mejor en los momentos cumbre y tomó ventaja.

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Parecía evidente que esto era solo el preludio de lo que podía desatarse. Y así fue. El segundo parcial fue una batalla psicológica tremenda en la que, tras cuatro oportunidades de rotura para cada uno, Pablo dio un zarpazo al resto que dejó muy tocado a su rival. Kei torcía el gesto, se desplazaba pesaroso por la pista y parecía despojado de su habitual chispa en el fondo de pista. Carreño era un muro inexpugnable y su confianza y rapidez de piernas le permitía cambiar el ritmo con golpes paralelos y meterse dentro de pista para dominar.

Con este panorama se inició una tercera manga que podía ser un "ahora o nunca" para el español. Pareció decicirse por la primera opción cuando se puso por delante en el marcador, aprovechando su tendencia positiva y poniendo tierra de por medio. No pudo aguantar el envite desesperado de un Nishikori kamikaze, que encontró en la visión del abismo su propia salvación. Elevó su nivel de manera evidente y comenzó a comer terreno a un Pablo que percibía cómo las tornas habían cambiado claramente. Aguantó el tipo y consiguió llegar al tiebreak, donde el nipón dio un golpe de efecto.

Era un partido nuevo con un claro dominador. Nishikori pronto tomó ventaja en el cuarto parcial, y aunque tuvo un susto perdiendo el saque, pronto volvió a imponer su tenis para recuperar el liderazgo. Carreño no experimentó ningún bajón evidente, luchando lo indecible y manteniendo una actitud encomiable. Lejos de lamentarse, el gijonés fue consciente de que tendría otra oportunidad. Parecía que su teoría se desmoronaba cuando en el quinto set Kei volvía a adelantarse en el marcador. Remó y remó Pablo, sosteniendo el empuje de un Nishikori que llegó a estar muy cerca de colocarse con dos roturas a favor.

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Sin estridencia y con un aplomo sorprendente, Carreño superó la pérdida de dos bolas de break en el tramo medio, y cuando se veía con el agua al cuello restando para mantenerse en el partido, cuajó un juego perfecto. Equilibró el marcador y el viento volvía a soplar a su favor. Con la moral por las nubes se presentó en el supertiebreak que definió el encuentro y en el que se presenciaron los mejores compases de juego en todo el partido. Tomó ventaja Pablo, que con 8-5 en el marcador tuvo que afrontar una polémica decisión del juez de silla con un punto que no se repitió tras un fallo de un juez de línea. Fue un punto de inflexión, ya que a partir de ahí no pudo ganar ni un solo punto. Kei Nishikori accede a cuartos de final del Open de Australia 2019 tras una épica batalla y Pablo Carreño puede irse con la cabeza bien alta.

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