Zverev sale indemne de un partido trampa ante Chardy

El alemán se impuso en cinco mangas, frenando el ímpetu de un rival que se desató en el tercer y cuarto set. Madurez y aplomo de Zverev.

Alexander Zverev en Open de Australia 2019. Foto: zimbio
Alexander Zverev en Open de Australia 2019. Foto: zimbio

Los ingredientes que hacían pensar en un partido trepidante y en el filo eran evidentes. Alexander Zverev, el favorito más inestable desde hace mucho tiempo en primeras rondas de Grand Slam, y Jeremy Chardy, un zorro viejo capaz de complicar a cualquiera en un contexto como este. El Open de Australia 2019 experimentó una noche inolvidable, de esas que pueden marcar un antes y un después en la carrera del alemán a tenor del desenlace feliz, reforzándole sobremanera para quitarse el sanbenito de jugar incapaz de desplegar su mejor tenis en los Grand Slams.

Quizá el espectador poco avezado podría pensar que tras un primer set meritorio del galo, todo transcurriría por los cauces de la normalidad y el alemán impondría su ley, pero nada más lejos de la realidad. Y es que esta manga inicial fue de una igualdad máxima, pero daba la sensación de que Sascha tenía un par de marchas más, que metió sin apuros en los momentos cumbre. Estuvo cerca de hacer el break en los juegos finales, y no sucumbió a la presión en un tiebreak que descubrió las debilidades de Jeremy cuando el marcador llegaba a la zona crítica.

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Adelantarse en el marcador fue un espaldarazo notable para el germano, que subió sus prestaciones en el segundo parcial. Su tenis se volvió más incisivo y tenía comida la pista por completo a Jeremy. Carente de la iniciativa y algo alicaído a nivel moral, el francés jugó demasiado pasivo, pero no se dejó ir. Quizá esa fue la gran clave de la batalla que se avecinaba. Zverev jugó en tensión permanente, y aunque se adelantó dos mangas, siempre tuvo la sensación de que si bajaba un ápice la intensidad, Chardy se le echaría encima.

Fue eso precisamente lo que ocurrió en la tercera manga. Alexander volvió a ser ese tenista inseguro, presa de sus miedos que acostumbra a verse cuando está en apuros en una primera semana de Grand Slam. Permitió que el galo soltara el brazo y fuera adquiriendo confianza poco a poco. Tuvo el partido en su mano, con la friolera de cinco bolas de rotura; solo aprovechó una para equilibrar el marcador, pero se atrapó totalmente en el tramo final y acabó viendo cómo el partido se le complicaba.

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Chardy olió la sangre y se lanzó como un tiburón. En el cuarto set se experimentaron los momentos de mayor igualdad, con un tramo inicial donde los saques tuvieron toda la preponderancia (se llegaron a encadenar 23 puntos seguidos en favor del sacador). Sin embargo, la batalla se desató con todo a partir del 3-3, con juegos largos repletos de aciertos notables y errores impropios de jugadores de esta categoría. Zverev, tras desperdiciar cuatro pelotas de rotura, perdió la manija y el duelo era de tú a tú, sin la sensación de que existiera diferencia de ranking entre los dos contendientes.

Atacaba con descaro el francés y, cuando tocaba, buscaba el error de su rival cargando todos sus golpes hacia la derecha de Sascha, especialmente con el revés cortado. Fue un martirio esa variante táctica para un Zverev que supo agarrarse al partido en el undécimo juego. Salvó dos bolas de break, y luego, en la muerte súbita, levantó una desventaja de 3-5. Llegó a disponer de bola de partido, pero las dudas le agarrotaron.

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La quinta manga era una absoluta incógnita, aunque pronto se destapó la realidad. No le dio para más a Jeremy Chardy; el galo se quedó sin gasolina, fue incapaz de continuar con el nivel de tenis que le hizo soñar con la remontada, y sucumbió ante el aplomo y la madurez de un Alexander Zverev que sale tremendamente reforzado de este encuentro. El resultado final fue de 7-6 (5) 6-4 5-7 6-7 (6) 6-1. Es cierto que ha tenido algunas dudas, pero el alemán puede congratularse de saber sacar adelante un compromiso complejo. En tercera ronda del Open de Australia 2019 se medirá con Alex Bolt.

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