Tomljanovic: “Siempre quiero hacerlo mejor, soy una perfeccionista”

Ubicada entre las 50 mejores del mundo, la australiana apunta a un 2019 cargado de éxitos. Chocará con Pliskova en los cuartos de final de Brisbane.

Ajla Tomlajanovic en rueda de prensa. Fuente: WTA Brisbane
Ajla Tomlajanovic en rueda de prensa. Fuente: WTA Brisbane

Hubo un momento en el que mucha gente se preguntó dónde estaba Ajla Tomlajovic. Una mujer que destacó por su tenis poderoso a edades tempranas y que se vio apartada de las pistas debido a una aparatosa lesión de hombro. En 2016, tras perder los dos únicos partidos que disputó en enero, decidió pasar por el quirófano y no regresar hasta febrero del año siguiente. Aquella temporada recuperó algo de terreno, aunque fue en 2018 cuando por fin dio el salto de vuelta hasta plantarse en el top50 a final de curso. Ahora la dinámica progresiva señala el nuevo año como el ideal para mostrar cuál es su potencial real, algo que ya se está debatiendo en Brisbane. Sus victorias sobre Siniakova y Konta la citarán mañana con Pliskova en los cuartos de final, pero antes, la australiana habló con la WTA acerca de todas las emociones vividas en estos últimos tiempos.

“No me puse ninguna meta a principios del año pasado, no quería ponerme presión después de todo lo que había pasado. Cuando vives algo así, intentas evitar el tipo de presión que tenías antes de la lesión. Estoy orgullosa del lugar al que he vuelto, llegué al punto de no recordar lo que había conseguido antes de la cirugía. Fue algo muy especial, solo yo sé por lo que pasé, la gente no lo sabe, así que siento una gran satisfacción interna”, declara la jugadora de 25 años.

Una experiencia muy dura que el destino le puso en el camino para aprender y madurar. “Antes pensaba demasiado en no perder, me ahogaba si perdía. Era realmente negativa. Todavía tengo estos pensamientos, pero trato de mantenerme en el momento presente y no preocuparme demasiado por el próximo punto o el próximo juego. Cuando gano un partido tiendo a pensar que es una cosa normal, pero cuando pierdo me creo que es el fin del mundo, así soy yo, una perfeccionista”, refleja la actual número 46 del mundo.

¿Hasta qué punto es bueno ser competitivo? Ajla nos cuenta su caso. “Mis padres piensan que lo más importante para mí es que pueda divertirme, saben que amo lo que hago, aunque tienda a ir mi bola y ser más negativa que positiva. Siempre quiero hacerlo mejor, pero esto no está bien, aunque claro… ¿cuándo voy a disfrutar de lo bueno? Cuando termine de jugar ya no lo recordaré, así que ahora es el momento de respirar y ver lo lejos que puedo llegar. Trato te mantener esta mentalidad, ya que no todas los jugadoras pueden apoyarse en una experiencia como la mía, por eso tengo que usarlo a mi favor”, valora la jugadora nacida en Zagreb y nacionalizada australiana.

Tomljanovic también explica lo sucedido durante el mes de diciembre junto a Ratko, su padre y entrenador. “Hicimos un montón de cosas aburridas durante la pretemporada, muchas pelotas cortas que yo me hubiese ahorrado, todo sea por intentar acabar mejor los puntos. Al final sientes que es muy diferente la práctica de los partidos, luego hay que salir ahí fuera y ejecutarlo. Eso genera confianza, después ya es como andar en bicicleta. El año pasado, cuando perdí partidos ante jugadores importantes, veía que los puntos que perdía salían de mi raqueta, no de la de mis rivales. Mi nivel era bueno, pero esos pequeños detalles me impidieron ganar más, así que eso es lo que debo cambiar”, manifiesta la mujer que todavía busca levantar su primer título WTA.

Nadie se libra de las lesiones en este mundo, aunque no todos aprenden de ellas. En el caso de Ajla, parece que le sirvió para algo más que desconectar. “Los primeros meses después de la cirugía me dediqué a disfrutar de la vida, hacer cosas que nunca antes había hecho. Sin horarios. Luego sí que tuve que dedicarle muchas horas a la rehabilitación, así que los días dejaron de ser tan abiertos. Hay riesgo de hundirte, mucho camino por recorrer y a nadie le importa lo que pasa. Nadie te envía mensajes, tienes que cavar tú sola en ese túnel, pero al día siguiente siempre vuelve a salir el sol. Si tienes una buena mentalidad, se lleva mejor. El deporte siempre te da la oportunidad de volver, no te cierra la puerta para siempre. Ahí es donde se demuestra si tienes el corazón para llevarlo a cabo”.

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