Roberto Ortega: “Tengo mejor tenis de lo que indica mi ranking”

El tenista madrileño inicia una nueva etapa en Alicante en busca de explorar nuevos límites. “Mi objetivo más inmediato es jugar un Grand Slam”.

Roberto Ortega durante la entrevista con Punto de Break. Fuente: Fernando Murciego
Roberto Ortega durante la entrevista con Punto de Break. Fuente: Fernando Murciego

Si aquello que funciona es mejor no tocarlo, aquello que parece atascado lo mejor es darle un vuelco. Roberto Ortega-Olmedo (Madrid, 1991) jamás pensó que algún día tendría que ubicar su base de operaciones fuera de la capital de España, pero la urgencia competitiva y el deseo de mejorar le han llevado a hacer una mudanza de 420km hacia Alicante. Con 27 años y con plaza entre los 300 mejores jugadores del mundo, el madrileño entiende que necesita renovar los ingredientes de su fórmula para obtener mejores resultados, empezando por un cambio de aires que le lleve a empaparse de los mejores del circuito.

El en Club Deportivo Arena de Alicante no estará solo, allí le esperan Rubén Ramírez Hidalgo y Mariano Campos para prenderle fuego a sus zapatillas a base de aliento y sacrificio. Carlos Boluda será su compañero de fatigas, ambos compartirán entrenadores, horarios, rutinas y un mismo sueño: dar un salto de calidad para llegar a la élite. De mirada tranquila y verbo fácil, Roberto atiende a Punto de Break en la cafetería del club tras otra dura jornada de entrenamiento en pista. Ha venido a eso, a machacarse, a dejarse la piel en este viaje que tantas víctimas se cobra por el camino. “Nadie me obliga a hacer esto, pero hacer lo que te gusta es lo más bonito que hay. No lo cambio por nada”. Hoy conoceremos un poco mejor su historia.

De Madrid a Alicante por un sueño, ¿te lo has pensado bien?

Llevaba cerca de tres años viajando solo, así que era el momento de buscar ese pasito extra que noto que me falta. En Madrid cada vez es más difícil encontrar jugadores con los que entrenar y además ya tenía una casa en Alicante, así que era una opción perfecta.

¿Qué dejas en Madrid?

Dejo mis padres, mis hermanas, mis sobrinos, mi novia, mis amigos… ¡pero no está tan lejos! Aquí la calidad de entrenamiento es muy alto, tanto como la exigencia, pero es lo que necesito para mejorar, al menos lo que yo pienso que necesito. Ahora mismo estoy muy contento y no me arrepiento nada del cambio.

Es la primera vez que sales de la capital, imagino que los primeros días habrán sido raros.

Por suerte, toda mi vida he podido entrenar y estudiar en Madrid, tener allí toda mi vida, así que cuando volvía de los torneos rápidamente me juntaba con mi gente. El cambio parece que sea grande pero no lo es tanto. Esta temporada competí fuera 36 semanas, es decir, 36 semanas sin ver a mi familia. Lo único que cambia son esas 8-10 semanas de entrenamiento que pasaré aquí: en vez de volver a Madrid, lo haré a Alicante.

El hecho de estar continuamente viajando, ¿convierte al tenista en una persona fría?

Puede ser, aunque dependerá de cada persona. En mi caso soy alguien muy cariñoso, hay compañeros que viajan las mismas semanas que yo pero luego no tienen una relación tan cercana con sus padres, o no tienen novia. No digo que esto sea mejor o peor, simplemente diferente. Ahora tenemos la suerte de que las nuevas tecnologías te acercan más a tu familia, que ya sé que no es lo mismo, pero ayuda.

Dices que en Madrid apenas hay jugadores con los que entrenar. ¿Es algo nuevo o ha sido siempre así?

Creo que es algo de siempre. De las últimas ocho pretemporadas que he hecho en Madrid, no recuerdo que haya venido ningún jugador de fuera a entrenar aquí. Ni siquiera alguien de España. Aquí en Alicante es una maravilla porque cada día están los mejores, hoy ves a Cecchinato, mañana viene Berlocq, pasado está Guillermo García… viendo las temperaturas que estamos teniendo es normal que todos quieran venir.

Si miramos las condiciones, Madrid tiene las de perder…

No son las mejores para hacer una pretemporada. Hace frío, llueve y, aunque tengamos pistas cubiertas, la altura desvirtúa lo que te vas a encontrar luego en los torneos.

Fuente: Álvaro Díaz

¿Cómo se forma un jugador que crece en altura? Tú eres de los que piensan que se desarrolla más la habilidad.

Lo creo rotundamente, solo tienes que ver la mayoría de jugadores que han salido de aquí. Feliciano López es un jugador muy habilidoso, aunque Feli hubiera sido así de bueno sin importar donde hubiera nacido (risas). O Verdasco, el otro gran estandarte de la capital, son jugadores que no se caracterizan por su dureza o por un tipo de juego muy guerrero, sino por ser habilidosos y hacer con la bola lo que quieren. En Madrid, al haber altura, te acostumbras a hacer puntos cortos, por eso yo soy un jugador español algo atípico, prefiero jugar en pista dura un tenis más rápido.

Aparte de estos que mencionas, ¿qué más jugadores tenemos en Madrid? Nos sobran dedos en las manos…

Ahora mismo muy poquitos, siempre ha estado Javi (Martí) pero ha tenido mucha mala suerte con su codo, aunque ahora se ha dado una nueva oportunidad. Está Miguel Semmler, un chico joven que está subiendo y que ya ha tocado el top500 esta temporada, o Alberto Romero, otro chico que también ha estado en la Federación. Pablo Vivero, por ejemplo, sería otro jugador especial que también hace lo que quiere con la bola, es tan habilidoso que esto le ha hecho ser menos trabajador de lo que debería (risas). Si lo lee, estoy seguro de que se estará riendo.

Rubén Ramírez Hidalgo y Mariano Campos. Háblame un poco de tus nuevos entrenadores.

Conocía más a Rubén porque jugamos juntos unos equipos con el Chamartín, aunque a Rubén lo conoce todo el mundo después de su trayectoria tenística. De Mariano sabía menos pero todo el mundo me había hablado maravillas, cuando tanta gente habla bien de ti suele ser por algo. Ambos saben mucho de tenis y forman un gran equipo, son unos enfermos del tenis (risas). Si a Charly (Boluda) o a mí nos encanta estar en la pista, a ellos creo que les gusta todavía más. “Unas bolitas más, unas bolitas más…” es una de las frases que más solemos escuchar. La mayoría de los cambios siempre son buenos, pero si además te unes a gente con tantas ganas, creo que es difícil que esto pueda salir mal.

Boluda va a ser tu compañero de viajes, ¿qué tal te llevas con él?

Lo conozco desde los 8 años, imagínate. Recuerdo cuando iba por los torneos y la raqueta era todavía más grande que él, tenía dos años menos que nosotros y ya nos ponía en problemas. Todo el mundo conoce lo bueno que es y lo buenísimo que ha sido desde pequeño. Hubo una temporada que se vino a Madrid a entrenar y el grupo que teníamos allí le ayudó a pegar un empujón hacia arriba. Estos últimos años no hemos convivido tanto juntos pero sí hemos coincidido mucho, el contacto no se ha parado.

¿Vais a jugar los mismos torneos?

Mi intención es hacer un calendario más de pista rápida y él un poco más mixto, pero intentaremos siempre coincidir e ir juntos. Es una gozada estar al lado de alguien que desprende tanta pasión por el tenis y que te ayuda tanto en el día a día, las giras se hacen mucho más fáciles.

“Todo el mundo conoce lo bueno que es y lo buenísimo que ha sido desde pequeño”. Hablas en pasado, explícame qué pasó con Carlos.

Que tú seas un genio de pequeño, como era él, no significa que luego tengas que ser tan bueno de mayor. Charly lo mejor que ha tenido siempre ha sido su mentalidad, su manera de competir, él sigue siendo un reloj en la pista, hace siempre lo que toca. ¿Qué pasa? De pequeños todos somos un poco más desordenados, yo tenía mucha fuerza pero no era constante, cuando jugaba mal podía perder casi con cualquiera. Lo que los jugadores normales aprendemos con 20 años, él lo sabía hacer ya con 11, por eso daba auténticas palizas al resto de jugadores. Los tenistas con los que Carlos jugaba empezaron a crecer, se hicieron grandes, pero él no es un jugador tan alto ahora. Sigue siendo un reloj, pero el tenis ha evolucionado, ahora ya no gana el que mejor juega. Tú puedes jugar con Isner o Karlovic y, seguramente, sientas que eres mejor que ellos, pero pegan tan fuerte a la pelota que aquello parece otra cosa distinta al tenis.

El nuevo Nadal”. ¿Cómo afrontar un titular así siendo un niño?

Él tuvo que escuchar muchas veces que era un genio y sufrir varias comparaciones con Nadal. Si Nadal con 20 años ya había ganado un par de Roland Garros y él no, ¿eso es un fracaso? No se puede decir eso, pero es lo que él tuvo que escuchar. Luego si hablamos de su entorno, imagino que tampoco será fácil para unos padres gestionar a un jugador si no se tiene esa gran experiencia. ¿Cómo hacer que ese jugador no pierda un poco la cabeza ante un escenario así? Al final, si no eres capaz de ayudarle, lo que acabas haciendo es perjudicando. El tenis es un deporte muy complicado de llevar, la gente pensó que Charly con 17 años ya tenía que ser top50 y si luego no lo cumples, corres el peligro de pensar que ya no sirves para nada. Por suerte ya lo ha superado y ahora es un chico normal.

Hay veces que es mejor no despuntar de joven.

Pablo Carreño tiene mi edad y cuando éramos pequeños le daba muy buenas palizas (risas). Siempre hemos sido muy amigos, iba a su casa y me decía: “Rober, por favor, déjame ganar alguna…”. Ahora yo tengo que pedirle entradas para ir a verle jugar. Pablo hasta los 16 no destacó mucho, era de los mejores pero no era de los 3-4 mejores, pero mira dónde está ahora. Como dice el refrán, esto no es como se empieza…

Viendo cada caso, podemos afirmar que el click para dar el salto no tiene edad.

Pienso que sí. Nadal, Djokovic o Federer subieron muy rápido pero esa época ha pasado. Si miras los jugadores que están ahora en el top100, quitando a los Zverev, Shapovalov o Rublev, la media de edad ha subido un montón. Si esto no hubiese cambiado, no lo seguiría intentando, pero con los cambios físicos y evolución de la medicina actuales, te puedo decir que ahora con 27 me siento mejor que nunca. ¿Por qué no voy a poder dar ese saltito, que no es tan grande, si físicamente me siento mejor que nunca y tengo más experiencia que nunca?

Aquí siempre me gusta poner el ejemplo de Roberto Bautista, un tipo paciente que supo esperar su momento.

Ayuda mucho ver a jugadores de 30 que están ahí o que están subiendo. Cuando yo tenía 18 años me preguntaban qué ránking tenía y decía que estaba sobre el 350. “Bueno, no pasa nada, ya subirás”. Vamos a ver, con 19 años estar 350 no es de ser un fenómeno, pero no es un mal ranking, aunque la gente piense que ya no tienes ninguna opción de conseguirlo. Este pensamiento ahora ya no se escucha tanto. Nadal tiene 32 y, pese a las lesiones, ahí sigue. Federer con 35 fue capaz de hacer su mejor tenis y parecía más fresco que nunca. Si te cuidas y le pones ganas, no importa si tienes 27, 28, 29 o 30 años.

El tenis evoluciona hacia una época mucho más rápida y fugaz, ¿te interesa este cambio?

A mí me gusta que el tenis sea rápido, lo que pasa es que ahora hay jugadores contra los que no se puede jugar, jugadores que sacan a 225km/h durante tres horas…

Antes de que me pongas el ejemplo de Isner o Raonic, ¿existen jugadores así en el circuito Challenger?

Sí que hay, lo que pasa es en vez de estar sacando a ese nivel durante tres horas, lo hacen durante una hora y media. Si en esa hora y media te han ganado es que no has tenido ninguna opción, pero si el partido se alarga aparece la opción de que fallen en el tercer set. Si les haces un break se acaba el partido, ahí es donde descubres por qué un jugador está el 140 y no en el top20.

Fuente: Álvaro Díaz

¿Tú que tal vas de saque?

Yo soy un chico pequeñito y jamás voy a sacar a 225km/h, así que no es el tenis que más me favorece. Podré mejorar el servicio más o menos, pero esos 30 puntos ‘gratis’ por partido nunca los voy a tener, me toca suplirlo con otras herramientas. Tendré que acostumbrarme, si ellos sacan mejor, yo tendré que restar mejor.

Cuando te toca jugar con elementos así, ¿cómo planteas el partido?

He jugado unas cuantas veces con Sam Groth en dobles, con cero ritmo, además en México, con 1.500m de altura. Recuerdo que las primeras veces que me sacó, lo único que buscaba era que no me pegase, que no me diese en el pecho. Con Feliciano también he entrenado mucho, aunque tenga un gran revés cortado, pienso que su arma principal es el saque. Esta gente cuando está acertada con el saque es espectacular.

Jugar con Karlovic debe ser lo más parecido a una tortura china.

¡Entrené con él! Un año que perdí en primera ronda del Mutua Madrid Open y me quedé unos días recuerdo que me pidió jugar un set de entrenamiento, por aquel entonces estaba en el top20. Empezamos a entrenar y atención al programa: dos minutos de fondo de pista, dos minutos de cruzado, dos minutos de lo otro, diez minutos de volea… ¡y 45 minutos de saques! Esto no lo había visto en mi vida. Cuando llevábamos cuarenta minutos le dije que ya no podía más con el hombro. “No, unos saques más por favor”. Fueron 45 minutos exactos de reloj, saqué más veces esa tarde de lo que había sacado las dos últimas semanas. Luego jugamos el set y fue muy aburrido.

¿Y qué?

Lo acabé ganando yo 7-6. No me cansé nada, simplemente esperé mi oportunidad y en el tiebreak llegó, no hubo más tenis que eso. No voy a decir que sea un jugador malo, es imposible decir esto de alguien que ha sido top20. Quizá su calidad tenística no sea muy alta, pero su calidad sacando lo compensa.

Nunca sacarás a 225km/h pero lo que sí tienes es un revés a una mano que da gusto ver. ¿Es una desventaja tener este golpe en esta época?

Alguna época he tenido en la que he estado más fallón con el revés. Cuando era joven, por ejemplo, no tenía fuerza y recuerdo que le pegaba mucho con el cortado, eso me ayudó a mejorarlo, pero en los últimos 4-5 años he mejorado mucho con el revés. Antes sentía agobio cuando me arrinconaban por esa zona, terminaba por jugarme un golpe forzado que no tocaba y perdiendo todo el control, pero ahora al mejorar el físico y mi consistencia, noto que puedo hacer muchas más cosas con mi revés que si lo tuviera a dos manos.

¿Como qué?

Puedo cortar, puedo levantar la bola, puedo tirar plano, puedo buscar más ángulos… cuando estoy fino siento que puedo hacer muchas cosas, aunque el revés a una mano siempre tendrá dos desventajas. Cuando estás nervioso, el tener una segunda mano en la que apoyarte te ayuda, al menos a ponerla y no fallar. La segunda es que, cuando hay jugadores que están sacando a 225km/h, o eres muy bueno o muy fuerte con el antebrazo, o la ausencia de esa segunda mano te va a empujar hacia atrás.

¿El revés a una mano se elige o se nace con él?

Yo empecé a jugarlo a una mano porque mi padre lo jugaba a una mano y me lo enseñó así. ¡Vaya idea que tuvo! (risas) Hay veces, en torneos de pista rápida, que igual resto tres o cuatro saques a dos manos, lo hago porque son bolas importantes y necesito ponerlas en pista, pero en general estoy muy contento con mi revés. Es un golpe que te da fuerza en el antebrazo, te ayuda mucho a mejorar el revés cortado y te ayuda a manejarte mejor en la volea porque ya estás acostumbrado a golpear con una mano.

Fuente: Álvaro Díaz

La sensación es que para golpearlo a una mano se necesita de mucha más técnica que a dos manos, como un extra de dificultad.

A mí me encanta ver jugadores que tienen revés a una mano, todos lo hacen súper elegante pero, si te fijas, son también jugadores con muchísima fuerza, jugadores que por muy fuerte que les venga la bola, no los mueves. Es una mezcla de las dos cosas. Si tienes mucha fuerza pero la técnica es un desastre, cogerás la bola detrás o tendrás poco control. Si tienes mucha técnica pero no tienes nada de fuerza, las bolas fáciles las tocarás muy bien pero las que des corriendo y tengas que juntar todo, no le podrás pegar. Sí que comparto que hay muy pocos jugadores con revés a una mano que no sean hábiles, la mayoría son bastante talentosos, pero también son todos muy fuertes.

Hay muchos reveses a una mano que son muy plásticos y bonitos pero a la hora de la verdad… no muerden.

Dimitrov para mí tiene una técnica perfecta, no le cambiaría nada, pero sí que se nota cuando un jugador no tiene ese fuerza con el revés a una mano, sobre todo cuando juega contra un jugador con muy buen revés a dos manos. Si te vas al otro extremo, como Wawrinka, es una barbaridad la potencia que genera con ese revés, puede jugar de tú a tú ante cualquier revés a dos manos del circuito. Gasquet tiene mucha aceleración pero no tiene tanta fuerza, no sale tanto, pero en tierra es capaz de defenderse muy bien del revés alto por el efecto que genera.

‘¿Revés a una mano? Golpes altos a su zona de revés, hasta que se canse’. Suena simple pero imagino que es lo que harán todos.

Totalmente. Este es uno de los motivos por los que no me gusta tanto jugar en tierra, llega un momento en que la gente te acaba conociendo y te juegan con fuerza y peso continuamente por el lado del revés. Notas que el otro jugador te desarma muy rápido y eso agobia, pero te desarma no por tenis, sino mentalmente. El otro, sin arriesgar, te gana fácil solo con tirarte la bola con peso al revés, pero esto te obliga a estar mejor de piernas e intentar coger la pelota antes, cuando está subiendo, es una exigencia que te hacer mejorar. Nadal le juega con peso a Thiem por el revés y Dominic es capaz de responder con más fuerza todavía y terminar ganando el punto por la derecha de Rafa, este sería un buen ejemplo para ver que no todo está perdido.

Si pudieras robarle un golpe a alguien…

Hoy por hoy robaría un saque, lo tengo muy claro. El de Kyrgios o el de Isner. El salto de tenis que necesito no es tan grande, estos días hemos estado entrenando con Travaglia, Berlocq, Cecchinato… y jugamos puntos de tú a tú, el nivel es muy similar. La diferencia es que ellos son capaces de jugar a ese nivel más tiempo, más semanas. Como dije antes, yo puedo sentir que tengo mejor derecha que el otro jugador, o mejor revés, pero si el otro me gana 30 puntos gratis con el saque y yo no, él ya tiene ventaja. Si él quiere, solo con su saque se asegura que ya no peguemos más derechas ni reveses.

Ahora mismo eres el 285º del mundo, ¿estás contento?

No estoy 100% contento con mi ranking, creo que tengo mejor tenis que el ranking que tengo ahora mismo. Hay mucha gente que me lo ha dicho, gente que sabe mucho de tenis y que me quiere ayudar. Gente de arriba se extraña cuando le digo que esto 310, o 280, siempre me dicen que debería de estar mucho más arriba.

¿Y por qué no lo estás?

Mi problema siempre ha sido la confianza en mí mismo, soy un chico tímido, pequeñito, a la hora de coger esa confianza cuesta más. Siempre me ha costado creer que podía ganar a ciertos jugadores, aunque poco a poco lo he ido consiguiendo. Este año he perdido 9 partidos en el circuito Challenger teniendo match ball a favor y te aseguro que esos días no se olvidan. De haber ganado esos 9 partidos, aunque luego hubiera perdido en la siguiente ronda, significan cien puntos que igual son 80 puestos. ¡Eso perdiendo en la siguiente ronda! Luego no sabes dónde puede acabar el torneo. Perdiendo esos 9 partidos he acabado 285 del mundo. No es un mal ranking, pero creo que podría haber terminado top200, que es mi objetivo principal ahora mismo.

¿Y cómo se trabaja la confianza?

Buena pregunta (risas). Tú puedes tener cierta confianza en ti mismo como jugador, pero si luego llegas a los partidos y no los ganas, da igual la confianza que tengas. Si tú no estás ganando, no tienes confianza… pero para tener confianza, necesitas ganar. Es la pescadilla que se muerde la cola, muy complicado. Luego ves a jugadores con peor tenis pero que tienen muchísima fe ganando partidos a gente que son mejores que ellos, se meten en la pista y te dicen: ‘Te voy a ganar’. Y lo hacen.

Entonces, ¿objetivo top200 para el próximo curso?

El objetivo inmediato es jugar alguna vez un Grand Slam, ni siquiera he jugado una fase previa. Mi mejor ranking fue 257 y ese año me quedé tres puestos fuera del US Open. Otro año lo acabé 268 pero Australia cerró el cuadro en 256. Es una ilusión que tengo, una espina que quiero quitarme porque sé que el nivel lo tengo. A Australia ya no llegamos, así que a pensar en Roland Garros e intentar acabar la temporada en el top200.

¿Y de dinero qué tal andas?

He tenido la suerte de que mis padres siempre me han podido ayudar, pero tengo ya una edad en la que hay que cortar el grifo. No sé si la palabra es respeto por ellos, pero no les puedo pedir más, ya han hecho suficiente conmigo. Tengo dos hermanas que también jugaron al tenis, imagínate lo que es tener tres hijos que jueguen al tenis, que viajen, que entrenen… eso es una ruina para cualquier familia. Tuve la suerte de que mis hermanas se cansaron pronto del tenis y mis padres pudieran darme el máximo para que yo pudiera seguir jugando.

Vamos, que estás perdiendo dinero.

Con lo que ganamos en los torneos, nosotros perdemos dinero a lo largo del año. ¿Es injusto? ¿Para alguien que está entre los 300 mejores de su deporte? Puede ser injusto, sí, sobre todo por el nivel de esfuerzo que llevamos a cabo. Para darme un respiro suelo jugar equipos en España, Alemania, Austria, Francia y ahora estoy buscando en Italia para el año que viene.

¿Dinero fácil?

Unos 20.000€ o 25.000€ más, pero esto perjudica al jugador. Son unos 8-10 torneos al año que te tienes que perder, 15-20 aviones/trenes más que tienes que coger. Son Ligas que se juegan en verano, te vas el viernes para luego jugar el sábado o el domingo, nada más acabar el partido te vas en otro avión… es agotador, sabemos que no es lo mejor, que lo vas a pagar en el siguiente torneo, que el cuerpo sufre, pero es eso o nada.

Confanza, paciencia, nivel de tenis… ninguno de estos factores tiene límites ni fecha de caducidad. El dinero sí.

Eso está clarísimo. Cuando hablo con mi familia siempre me dicen que no piense en el dinero. Pero claro, en octubre me fui a hacer una gira de siete semanas en Estados Unidos donde perdí en tres primeras rondas, todas con match ball. Estás allí, pagas billetes de avión, a veces pagas hotel, pagas las comidas… son 7 semanas que salen mal en las que pierdo casi 6.000€. Eso viajando solo y yendo a dormir al motel de carretera más cercano porque necesito solo una cama, no voy a ir un hotel buscando un gimnasio. Todo esto puede salir perfectamente, pero aquí todo el mundo juega muy bien al tenis. Existe la opción de que vayas a una gira y pierdas 6.000€, que luego vayas a otra y pierdas 3.000€… si te juntas con tres giras malas ya no tienes de dónde tirar.

¿Cómo puedes jugar con esa presión?

Cada derecha que estás pegando, estás pensando que, si se va fuera, igual no puedes jugar la siguiente gira. Es un problema que condiciona mucho. El dinero es el único factor que tiene un límite y es algo que merma mucho al jugador.

Después de repasar tu historia, quiero acabar con filosofía. El tenis es…

(piensa) … un deporte que te tiene que encantar, que tienes que estar preparado para esforzarte mucho, tener mucha constancia, pero realmente es algo increíble. Yo no lo cambio por nada, por muy duro que sea, aunque no dé las satisfacciones económicas que uno desea. A mí nadie me obliga a hacer lo que hago, nadie me obliga a dejar a toda mi familia en Madrid para venir a Alicante a entrenar seis horas al día. Hacer algo que te gusta es lo más bonito que hay.

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