Travaglia: “Federer y Djokovic son perfectos, pero a mí me causa más estímulo un David Ferrer”

El italiano disfruta de la pretemporada 2019 en Alicante junto a Marco Cecchinato. “Nuestro país vive su mejor momento de los últimos cinco años”.

Stefano Travaglia durante su pretemporada en Alicante. Fuente: Fernando Murciego
Stefano Travaglia durante su pretemporada en Alicante. Fuente: Fernando Murciego

Los casi 20º de temperatura asolan una semana más el Club Deportivo Arena de Alicante, unas condiciones habituales para nosotros y sorprendentes para los de fuera. Son muchos los tenistas extranjeros que ubican su pretemporada en España debido a este tipo de comodidades y este diciembre no iba a ser distinto. Punto de Break sale un día más en busca de entrevistas, aunque esta vez acompañados de un utensilio imprescindible: el diccionario de italiano. En Alicante nos espera el grupo liderado por Simone Vagnozzi, entre los que se encuentran Marco Cecchinato, actual número 20 del mundo, y Stefano Travaglia (Ascoli Piceno, 1992), el hombre que hoy nos contará su historia. Por suerte, todos ellos dominan el español como si fueran nativos.

Afincado en el puesto 134º de la clasificación y a pocos días de cumplir los 27 años, Stefano pertenece a ese grupo tan extenso de jugadores que luchan por acceder al top100 de la ATP. Sin embargo, él cuenta con un episodio en su historial que le diferencia completamente del resto, un capítulo que a punto estuvo de convertirse en tragedia. Con 19 años, durante el verano de 2011, el italiano sufrió un accidente doméstico contra un ventana que le cortó los tendones de su brazo derecho, su brazo hábil. Los médicos afirmaron que no había nada que hacer, pero Travaglia no se iba a rendir hasta lograr el milagro. ¿Queréis saber más? Pues no os hago esperar más.

¿Qué tal llevas compartir entrenador con Cecchinato?

Bueno, no es así exactamente. Cambié de equipo después de Wimbledon y a partir del próximo año viajaré con mi entrenador, Uros Vico, italiano también. Compartiremos muchas semanas con Marco y su técnico, Simone Vagnozzi, somos como dos equipos en uno, un super team, aunque cada uno con su entrenador y su preparador físico. Estoy muy contento de viajar con ellos y compartir momentos con Marco, es un gran jugador y una gran persona.

¿Qué has aprendido de Marco?

Aprendo de los torneos que juega, de su historia, de ver cómo empezó el año siendo el 110º y lo terminó siendo top20. Tengo mucho que aprender de él, saber cómo jugar dentro de la pista, cómo gestionar los partidos difíciles, en eso estamos trabajando esta pretemporada.

¿Os parecéis mucho?

Bueno, él tiene revés a una mano y yo a dos. No sé si prefiere jugar en tierra o no, creo que somos distintos. En algo nos parecemos, seguro, pero muy poco.

Lo has dicho tú antes, ¿cómo se puede pasar en un año del 110 al 20º?

Lo que te puedo decir es que Marco nunca dejó de creer en su tenis y en su físico, eso le llevó muy lejos. Obviamente, algo tan grande no sucede en un momento, hay que saber esperar y Marco realizó un gran tenis durante el año.

Ahora estás en una posición muy similar a la que estaba Marco a principios de año. ¿Te imaginas algo así?

Si trabajas bien, tienes la fuerza mental adecuada y logras hacer un buen tenis, por supuesto que puedes llegar ahí arriba. Nadie conoce dónde está su techo hasta que consigue los resultados.

¿Cómo te defines dentro de la cancha?

Soy un jugador agresivo. Es cierto que gané varios torneos en tierra batida, pero me gusta más jugar en rápida, se dan peloteos un poco más cortos y te cansas menos. En tierra a veces se hace muy largo y, dependiendo de la fecha, la tierra puede ser muy pesada.

¿En Italia se trabaja en un perfil concreto de jugador?

No creo, lo que sí se está intentando es promover más torneos en pista dura porque el calendario ATP así te lo exige. No nos olvidamos de jugar en tierra, por supuesto, pero diría que el tenis italiano es más de pista rápida, aunque también nos guste jugar en tierra […] Mejor dicho, diría que tenemos un ADN mixto.

Fognini, Cecchinato, Berrettini, Seppi, Bolelli, Sonego, Travaglia, Lorenzi, Fabbiano… ¿sigo?

Si no me equivoco, este año en Italia ganamos seis ATP y 14 Challengers, solo por detrás de los 17 de Estados Unidos y Australia. Seguramente estemos viviendo el mejor momento de nuestro tenis en los cinco últimos años, hay un gran relevo que viene pisando fuerte y los que están arriba también están peleando por mantenerse en el top20 o el op50. Berrettini, por ejemplo, empezó el año fuera del top100 como Marco y fíjate dónde ha terminado. Espero que yo también pueda acercarme a los cien primeros y seguir dando alas al tenis italiano.

¿A qué se debe este despertar?

Ha salido una generación que tiene muy buen nivel, además de la gran ayuda que nos está ofreciendo la Federación Italiana para seguir haciendo bien las cosas. Nos ayuda a viajar a muchos más torneos y nos proporciona fisioterapeutas personalizados para ayudarnos a tener una mejor recuperación.

Hay que hablar de tu historia y aquel episodio horrible de 2011. ¿Qué aprendiste?

Aquello me servirá toda la vida como experiencia, sobre todo si me vuelve a pasar algo malo en el futuro, Dios no lo quiera. Siempre me apoyo en el ejemplo de Del Potro, ha tenido muchas lesiones y siempre sacó fuerzas para volver. En el nivel en el que está, podría fácilmente bajar los brazos y dejarse ir, pero ahí está, subiendo vídeos cada mes en Internet de cómo está peleando para volver.

Pero una cosa es lesionarse en pista y otra en un accidente doméstico. Lo tuyo fue casi una tragedia.

No te puedo mentir, no lo pasé bien. Fue muy duro, pero después de aquel momento conseguí llegar a mi mejor ranking. Me quedo con lo positivo, pero no puedo olvidar lo que pasó, eso es imposible. Lo dejo aparcado atrás para contarlo en el futuro.

Mentalmente tuvo que ser una odisea.

Cuando se trata de una lesión quizá te cabreas más, quizá podías haber hecho algo distinto para evitarla. En mi caso fue diferente, si me pasó sería por algo, pero traté de seguir adelante y mantenerme en el camino. Poco a poco fui cumpliendo los objetivos de la recuperación, hasta que después de 4-5 meses pude volver a jugar.

¡Llegaste incluso a jugar con la zurda!

Jugué durante 6-7 meses con la izquierda para mantenerme un poco en movimiento e ir ganando ritmo. En realidad yo soy zurdo, pero juego al tenis con la derecha. Al baloncesto juego con la zurda, escribo con la zurda, como con la zurda… pero al tenis juego con la diestra. Quizá por eso me costó menos adaptarme aquellos meses.

Aquel fue tu primer paso hasta la cima.

Obviamente no podía marcarme la meta de regresar al lugar en el que estaba, ni llegar al top100, no tenía el nivel y además estaba muy lejos. Tocaba empezar de cero, centrarse en la parte física, parte mental, parte de tenis. Cada día fui superando obstáculos hasta regresar arriba.

Los médicos te dijeron que nunca más volvería a jugar.

Sí, después de la operación. Me dijeron que quizá podría volver a jugar dentro de 4-5 años. Esa condena, para un jugador de 19 años, significa perder prácticamente toda tu carrera, decirle adiós al tenis y no jugar más…

Pero se equivocaron.

Sí… (risas). No sé si se equivocaron ellos porque se equivocaron o porque yo trabajé muy duro para recuperarme. Después de muchísimo esfuerzo, pude volver a competir después de un año y medio. Sigo aquí y doy gracias por ello, lo disfruto cada día que entro en la pista.

¿Te hizo cambiar como persona?

Cuando te pasa algo así, ganas mucho en lucidez, uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde. A partir de ahí me marqué el objetivo de disfrutar cada día que entrara en la pista, de seguir mejorando y olvidarme que esto era un trabajo. Para mí es una diversión, lo paso bien y cada día aprendo algo nuevo.

La última pregunta era sobre tu objetivo en 2019, aunque ya me lo has descubierto antes: el top100.

Para eso me he unido a este equipo de trabajo, para invertir todo mi tiempo en ellos y seguir soñando con llegar al top100. Diría que es un objetivo pero, si no llego, tampoco me voy a quitar la vida. Es un paso más, luego iría el top70, luego el top60… uno nunca sabe cómo va a terminar el año, así que de momento me marco llegar al top100. Si al final de año lo consigo, te llamo y hablamos de vuelta. Entonces te diré que quiero ser top80 (risas).

El top100 es la ilusión de todos, pero también una despreocupación económica.

En el top100 se vive mejor porque se juegan torneos más grandes, te aseguras los cuatro Grand Slams y con eso ya tienes una buena parte del año cubierta, ganas en tranquilidad y puedes invertir un poco más de lo que tienes. Además de esa parte económica, el hecho de dar un paso más y llegar al top100 es un incentivo para seguir creciendo y ascendiendo en mi carrera.

No me quiero ir sin preguntarte por una curiosidad de tu perfil ATP. En el epígrafe de ‘ídolo’ elegiste a David Ferrer.

¡Y jugué el año pasado contra él! Me derrotó en Amberes después de haber ganado yo el primer set (4-6, 6-4, 7-6) y haber tenido un match point. Cuando salimos de la pista nos hicieron juntos la entrevista y le preguntaron a David si sabía que él era mi ídolo. Obviamente, no lo sabía (risas).

Habiendo vivido la época de Federer o Nadal, ¿por qué David?

Es mi ídolo desde siempre, lo veo como un gran trabajador y me gustaba mucho cómo desarrollaba sus golpes, cómo luchaba en la pista, me transmitía ganas de salir a mí a jugar. Por supuesto que Djokovic o Federer son tenistas perfectos, pero a mí me causaba mucho más estímulo un David Ferrer. Peleaba cada bola como ningún otro jugador.

Hablas en pasado de David y con razón. ¿Te da pena que se retire este curso?

El año pasado entrenamos un par de veces juntos, nos sacamos una foto y hablando me contó que 2018 sería su última temporada. No sé exactamente qué torneos va a jugar, solo sé que acabará en Madrid. Ojalá podamos enfrentarnos de nuevo, me encantaría.

Mutua Madrid Open, primera ronda: Ferrer-Travaglia.

(Suspira) No es fácil estar en esa situación, jugar el último partido de un jugador que se retira… ya me pasó este año con Benneteau en el Challenger de Brest, donde se retiró. Al ganar me quedé fuera viéndolo, pensando, no es bonito, no es como ganar un torneo y entonces te retiras, es muy diferente. Ahí es cuando ves que el tiempo pasa y las etapas van cambiando. Lo mejor es disfrutar y tratar de no pensar en eso.

Poniendo que te queden diez años más de carrera, ¿con quién te gustaría jugar tu último partido?

¡Oh! No lo sé, te diría que Federer, ojalá que no se retire hasta dentro de diez años, aunque no lo creo (risas). Es difícil decirlo porque uno no sabe qué jugadores nuevos van a venir y los ídolos que tienes de niños ya se han retirado cuando eres grande. También sería raro tener un ídolo que fuera más joven que yo, así que… te digo Ferrer. Ahí me iría hasta contento.

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