Pablo Llamas: “¿Relajarme? Ahora tengo que trabajar todavía más que antes”

Tras ganar la Orange Bowl con 16 años, el español nos cuenta su situación personal y los sueños que tiene por cumplir. “Federer es mi referente”.

Pablo Llamas en su entrevista en Jávea con Punto de Break. Fuente: Fernando Murciego
Pablo Llamas en su entrevista en Jávea con Punto de Break. Fuente: Fernando Murciego

No todos los días gana uno la Orange Bowl. Concretamente, en España no teníamos campeón desde que Gueorgui Roumenov Payakov conquistara la categoría sub16 en el año 2005. El torneo junior por excelencia afincado en Florida se nos había resistido durante mucho tiempo, así que, quien terminara con la sequía debería hacerlo a lo grande. Aquí es donde entra en juego la figura de Pablo Llamas (Jerez de la Frontera, 2002), el joven que hace diez días volvió a colocar la bandera española en lo más alto. Lo hizo además por partida doble, ganando el cuadro de dobles con Ángel Guerrero y, al día siguiente, levantando el título individual. De locos. Ante una hazaña así, Punto de Break se vio obligado a buscar a este muchacho para conocer mejor su historia.

Nacido en Jerez pero afincado en Jávea desde principios de año, Pablo nos recibe en un chalet del municipio alicantino con una tranquilidad y una calma asombrosa, un tanto extraño para encontrarse en una etapa donde las hormonas lideran su propia revolución. El hogar está compartido por varios jugadores de la Academia Tenis Ferrer, lugar donde todos han puesto su confianza para convertirse en profesionales, por lo que el ambiente es idóneo para comenzar a hablar del tenis. Acompañamos al jerezano hasta la intimidad de su habitación, inundada por ese desorden típico de la adolescencia. Sin embargo, dentro de su cabeza las ideas están completamente amuebladas. “La semana que viene estaré en Radio Marca, Canal Sur y Antena 3”, explica Llamas antes de darle al Rec. No es su primera entrevista y, seguramente, tampoco sea la última.

¿Cuántos medios de comunicación te han solicitado en los últimos diez días?

Unos cinco o seis.

¿Y antes de ganar la Orange Bowl?

¿En toda mi vida? Igual había hecho unas veinte entrevistas.

Pues son bastantes, eso significa que ya se hablaba de ti desde hace años.

Sí, desde chiquitito, desde que gané el Campeonato de España en 2014 ya empezaron las entrevistas.

Tu trayectoria tiene muy buena pinta, ¿dónde empieza todo?

Empecé a jugar con cuatro años y a competir desde los siete. De momento me está yendo todo muy bien, así que espero que todo siga igual.

Te veo muy tranquilo, ya con el éxito asimilado.

Ahora mismo estoy súper feliz por haber ganado este torneo, pero hay que seguir. No puedes bajar la guardia porque a estas alturas, si dejas de trabajar durante un tiempo, los que están abajo te superan. Ahora hay que mantener el nivel, incluso trabajar más que antes.

¿Qué significa para ti haber ganado la Orange Bowl?

Significa orgullo y satisfacción por haber hecho feliz a tantas personas, como puede ser mi familia, mis amigos o mis entrenadores. Estoy muy feliz de haber vivido esta experiencia. La verdad es que en los dos últimos años ha crecido mucho el nivel del torneo respecto a temporadas anteriores, antes iba gente muy buena a competir, pero no eran los mejores del mundo.

Vamos, que no lo gana cualquiera.

Todos los partidos fueron muy duros, súper exigentes, ha sido tan bonito de ganar como complicado.

¿Hay algo por encima de este torneo?

El Mundial por naciones sub16, quizá.

¿Y el trofeo? ¿Dónde lo guardas?

Lo tengo en Jerez, no me lo he traído porque no me cabía en la maleta. Es un bol que pone ‘Campeón Orange Bowl’ con naranjas dentro. Ya está.

¿Qué hiciste con las naranjas?

Me dieron dos y las demás se las quedaron (risas).

Quedaste campeón en individuales y en dobles. ¿Esto lo había hecho alguien?

Españoles creo que no. Y si se había conseguido, no creo que hayan sido muchos (risas). Imagínate la felicidad.

Si miras la lista de antiguos campeones es para caerte de espaldas…

No lo había mirado, pero antes de ganar entré en Twitter y leí: ‘Pablo Llamas se clasifica para la final de la Orange Bowl que ya ganaron Federer, Borg o McEnroe’. Luego ves dónde ha llegado esa gente, o dónde están todavía y alucinas. Ojalá pueda hacerlo lo mejor posible estos años y en un futuro pueda ser como ellos.

¿Te ha cambiado mucho la vida?

Qué va, qué va. Sigo con los pies en la tierra. Ahora en enero vuelven los torneos y solo pienso en darlo todo en cada batalla, ir a muerte y sin ninguna presión. No ha cambiado nada.

¿A nivel de popularidad tampoco?

Eso sí ha aumentado. En Instagram me subieron cien seguidores en un día. No son muchos, pero para ser un niño son un montón en tan poco tiempo.

¿Un niño? ¡Si me sacas una cabeza!

Mido bastante, sí (risas).

¿Cómo eres dentro la pista?

Mi estilo es difícil de definir, yo siempre digo que juego dependiendo del rival. Gracias a Dios tengo mucha variedad, así que si a uno le molesta que le juegue cortado, le jugaré cortado. Si no le sientan bien los globos, le jugaré con globos. Dependiendo del rival juego de una forma u otra, tengo varios perfiles que puedo ir usando por si no uno me funciona.

Eres el auténtico zorro del vestuario, buscando siempre las cosquillas al rival.

Lo intento (risas). Si no me funciona un método pues lo cambio hasta que lo consiga.

¿Y si algún día te encuentras con alguien como tú?

Pues partido a muerte, a disputarlo y a ver quién es más cabrito (risas).

¿Cómo compaginas los estudios con el tenis? Estás en la edad clave para elegir.

Totalmente. Este año estoy viviendo en Jávea y aquí solo hay un colegio inglés, eso significa más dinero y desgraciadamente no lo puedo pagar. Ahora mismo no estoy estudiando, me dedico exclusivamente al tenis, pero en enero empezaré en una escuela de idiomas.

Situación comprometida.

Es difícil. Me saqué la ESO pero no voy a hacer Bachiller por lo que te he dicho del colegio inglés, no tengo métodos para afrontarlo.

Imagino entonces que tu sueño es convertirte en profesional.

Por supuesto, a luchar a tope hasta conseguirlo.

¿Tienes algún referente?

Federer es mi referente. No es que quiera ser como él, no hay muchas personas que puedan conseguirlo en esta vida…

De momento ninguna.

De momento ninguna, pues imagínate (risas). Me gustaría parecerme a él tanto como fuera posible, al menos dentro de la pista.

¿Y qué tal con David Ferrer? Será un placer coincidir con él en la Academia.

Sí, muchas veces entrenando juntos me corrige algunos detalles. Siendo un ex Nº3 del mundo imagínate todo lo que sabe y todo lo que me puede enseñar. La gente lo conoce por esa forma de correr, por la garra que tiene y que le hizo ganar tantos partidos. Gracias a Dios tengo la suerte de poder entrenar con él de vez en cuando.

Cuando estés arriba y te toque jugar con los nuevos Kyrgios, Raonic e Isner, ¿cómo piensas salir vivo?

Intentando estar concentrado al máximo con mi saque, porque si lo pierdo sé que tengo medio set perdido. Luego en su resto intentaré meter las máximas pelotas dentro, pero lo más importante es centrarte en tu saque.

El tenis evoluciona hacia una velocidad cada vez mayor, ¿te gusta?

Cada vez es más así: saque y pum, saque y pum. A mí la verdad es que este estilo no me gusta mucho, yo soy más de dejaditas, cortaditas, jugar de fondo… El saque y pum no me gusta, pero alguna vez tengo que hacerlo.

Por cierto, ¿qué hace un jerezano aquí en Jávea?

En Jerez se habían marchado todos los mayores para Estados Unidos. Recuerdo estar entrenando solamente con una persona todos los días, me hacía falta algo más. También necesitaba que me acompañara alguien en los viajes y allí nadie podía. Juan Pablo Cañas, que estaba conmigo, se vino aquí en pretemporada y me recomendó el lugar. Vine, probé y tomé la decisión de instalarme aquí, creo que es lo mejor para mi futuro.

¿Qué tal la vida por la Costa Blanca?

El 20 de enero llegué a Jávea y te aseguro que los tres primeros meses fueron muy duros. Llevaba una semana y pensaba: ¿Qué hago que no veo a mi madre? ¿Qué hago que no veo a mi familia y mis amigos? Soy una persona que siempre ha estado muy unida a mi gente, nunca he estado solo, así que el cambio ha sido un poco bestia. Todo el día haciendo vídeo-llamadas y echándolos de menos, no quedaba otra.

Yo te veo bien.

Ahora sí, la casa siempre está llena de gente y tenemos muy bien ambiente, nos reímos mucho. A todo se acostumbra uno.

¿Qué serías capaz de sacrificar por llegar a la élite?

Ahora mismo estoy sacrificando el no estar con mi familia y mis amigos. Me duele, pero lo tengo que hacer. No sé que más decirte. En un futuro, si sigo avanzando a este nivel, sé que a mis amigos los veré una vez cada cinco meses y mi familia dependerá de si pueden viajar conmigo o no.

¿Asusta pensar en un futuro así?

Sí, pero soy consciente de que es eso, o es eso. Si no lo quisiera, cojo ahora mismo, me retiro del tenis y me vuelvo con mi familia. Ya está. Sé lo que puede pasar, pero tengo que ser fuerte y asumirlo.

¿Con qué objetivo sueñas?

Siempre he soñado con ganar la Copa Davis, cuando más nervioso me ponía era cuando veía jugar a Nadal, Ferrero, Carreño, etc. Ganar la Copa Davis con España sería brutal, ya lo ha sido ganarla como sub16, imagínate hacerlo con la absoluta y teniendo a todo el país detrás, eso sería increíble. Si me preguntas por un Grand Slam, Roland Garros es mi favorito.

Interesante, priorizas antes lo colectivo que lo individual.

La Copa Davis es lo primero, por mi país lo que sea. A partir de ahí Roland Garros… y si me dices otro, pues Wimbledon.

Y si te pregunto otro, el Open de Australia…

Claro, claro, así hasta tenerlos todos (risas).

¿Prefieres la nueva Copa Davis o la de siempre?

Si se ha hecho así toda la vida, por mí que siga así. Ahora lo han cambiado y ya no se puede hacer nada, pero si llega el día en que me toque jugar la Copa Davis, me gustaría que fuera como ha sido toda la vida.

Dime tres adjetivos que te definan como tenista.

(Piensa)

Esta pregunta nunca te lo habían hecho…

¡Peligroso!

¿Peligroso? Suena a que si vas perdiendo le vas a lanzar la raqueta al rival.

No, no, eso no (risas). Peligroso en el sentido de que haré lo posible para que no me ganes.

Competitivo.

Más o menos. Competitivo, sin embargo, no soy mucho. Diría también alegre, tanto dentro como fuera de la pista. Casi nunca me cabreo.

Entonces competitivo, ¿lo quitamos o lo dejamos?

A ver, hay que ser competitivo a muerte pero no soy el tío que más me pique o que le eche más ganas del mundo. Hay mucha gente que me aconseja tener más mala leche.

Te queda una.

Talentoso.

¿Qué tal llevas el tema económico?

Mis padres están tirando como pueden, demasiado hacen y demasiado se privan de sus cosas para sacarme a mí adelante. De momento solo tengo un sponsor (HEAD) y ya está, los viajes y el resto de cosas me lo tengo que pagar yo. Dios quiera que pueda conseguir un segundo patrocinador, eso sería lo máximo.

Hombre, después de ganar la Orange Bowl alguna marca habrá tocado a tu puerta…

Por ahora no.

¿Y qué piensas cuanto te ves en la televisión o te lees en la prensa?

Pues me veo y digo: ‘Mira, ahí estoy yo’. Tengo que seguir con humildad, siendo yo mismo, no importa en los medios que salga. Si uno no sigue trabajando, todo esto no sirve de nada.

Esta entrevista la estarán leyendo muchas personas que antes no te conocían. ¿Qué les dirías?

Les diría que me siguiesen porque voy a darlo todo para llegar arriba, voy a luchar hasta el final y dejarme todo en cada entrenamiento para lograr mi sueño.

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