“Sabíamos que en algún momento la teníamos que ganar”

Àlex Corretja recuerda 18 años después los sentimientos del equipo español de Copa Davis tras conquistar la primera Ensaladera de nuestra historia.

La primera Copa Davis del tenis español. Fuente: Getty
La primera Copa Davis del tenis español. Fuente: Getty

Como bien arranca Pablo Parra en Radio Marca, el tenis español se ha hecho mayor de edad en este final de curso. Son ya 18 años los que han volado desde que el Palau San Jordi viviera uno de los momentos más felices de nuestro deporte, lugar donde nuestro país conquistó su primera Copa Davis frente a Australia. Allí estaban Juan Carlos Ferrero, Albert Costa, Joan Balcells y Àlex Corretja. Precisamente este último compartió unos minutos radiofónicos esta semana con el objetivo de explicar lo que sucedió aquel 10 de diciembre del año 2000. Un día que jamás olvidará, ni él ni nosotros.

“Fue un momento muy emocionante, recuerdo perfectamente dónde estaba. Estaba en el vestuario esperando a ver si Juan Carlos Ferrero ganaba o no ganaba su partido, porque si perdía me tocaba salir a mí a jugar el quinto punto. ¡Lo que sí me pregunto ahora es por qué no salí a ver el matchball en directo! Estaba tan concentrado que lo viví por televisión y luego salí un minuto más tarde a la celebración”, recuerda el catalán entre risas.

Aquella vez no le tocó a Àlex ganar el punto definitivo, pero sí lo dio todo en la celebración. “Juan Carlos logró algo histórico pero la clave de todo ese año estuvo en cómo funcionamos como equipo. Cuando conecta ese revés ganador empiezo a correr por los pasillos del Palau Sant Jordi y cuando por fin llego a la pista lo primero que hago es abrazar a Juan Carlos, besarlo y subirlo a hombros. Ese paseo fue para rendirle una especie de homenaje por lo conseguido”.

Un recuerdo imborrable que, sin embargo, también tuvo sus momentos complicados antes de la conquista. “Lo recuerdo todo con mucha emoción pero también con mucha tensión. Éramos muy jóvenes, éramos un equipo que nunca habíamos ganado Copas Davis para España y eso nos lo preguntaban constantemente los periodistas extranjeros y locales. Era la oportunidad de nuestra vida, se jugaba en casa, teníamos una responsabilidad tan alta que a veces nos agobiábamos un poquito. Intentamos aislarnos pero cada vez que encendíamos el teléfono nos encontrábamos llamadas y mensajes de periodistas o amigos. Yo terminé hablando con mi familia desde el teléfono de la habitación del hotel”, afirma el ex jugador de 44 años.

Aquel triunfo significó muchas cosas, entre ellas, nuestra capacidad de triunfo. “Demostramos que se podía, que el tenis español estaba unido y era capaz de formar un equipo por encima de los jugadores individuales. Aquello ayudó incluso en otros deportes, en el fútbol se rompieron barreras. Compararse a veces no es bueno para ver si uno es mejor o peor, pero sí es positivo ver que alguien cercano consigue algo grande, te hace preguntarte: “si ellos pueden, ¿por qué no vamos a hacerlo nosotros?’”, subraya el ex número 2 mundial.

Pese a la alegría, Corretja confiesa que en su carrera todavía hubo un momento más feliz que aquel 10 de diciembre. “Honestamente, el mejor momento de mi carrera fue ganar el Masters. La Copa Davis, seguramente, fue mi segundo mejor momento. Yo era el Nº1 del equipo, pero Juan Carlos jugó el primer punto, eso hizo que lo viviera de otra forma. En el Masters soy yo quien gano junto a mi equipo, soy yo quien gana el punto decisivo. Eso, quieras o no, te hace vivirlo con una emoción diferente, el Masters lo gané después de 4h de batalla con Moyá. Con la Copa Davis era una sensación de persecución tras muchos años, sabíamos que en algún momento la teníamos que ganar”.

Una Copa Davis a la que luego acompañarían cuatro más, hasta que se cortó el grifo. “Está claro que lo de antes no era normal. En el 2000 abrimos la lata, en 2003 jugamos otra final que perdimos en Australia y a partir de ahí llegó la nueva generación con Rafa, que siempre es una ventaja muy grande tenerlo en el equipo. Luego teníamos a una persona como Ferrer, que es una garantía, y Feliciano-Verdasco en plenitud. Han sido muchos años con España jugando en casa, en tierra batida, con un porcentaje muy alto de victoria. En 2012 jugamos la última final conmigo de capitán y desde entonces, por diversos motivos, no hemos podido estar en las grandes finales”, acepta con resignación.

Por último, el español comentó también sus impresiones acerca de la nueva Copa Davis que arrancará en Madrid en 2019. “Van a tener que dialogar mucho y ponerse de acuerdo, será un debate amplio y largo. Me encantaría que saliera bien teniendo en cuenta que los dos próximos años se va a jugar en Madrid. A todos nos conviene que haya competiciones importantes en nuestro país, es bueno para este deporte. Creo que será un formato espectacular, pero todavía con detalles a pulir. Si a ellos les va bien, nos irá bien a todos, así que solo podemos desearles lo mejor”, concluye.

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