El tenis ruso emerge y se postula como un posible dominador de futuro

Desde 2009, no acababan el año dos tenistas rusos en el top-20, teniendo tres jugadores de gran proyección de futuro y de 22 años o menos.

Karen Khachanov y Andrey Rublev en 2018. Foto: zimbio
Karen Khachanov y Andrey Rublev en 2018. Foto: zimbio

Es una de las grandes potencias del deporte mundial, aunque su hegemonía ha ido decayendo con el paso de los años. La disolución de la URSS sumió a Rusia en un estado de zozobra que con el tiempo se ha tornado en el anhelo de recuperar la grandeza perdida. El deporte ha sido uno de los canales preferidos para ello, incurriendo en tramas de corrupción y dopaje que han oscurecido la labor de grandes figuras. La situación en el tenis ha sido realmente negativa para los intereses del Kremlin. Tras las retiras de Yevgeny Kafelnikov, Marat Safin y Nikolay Davydenko, le ha costado mucho al gigante europeo destacar en el circuito ATP. Mantuvieron cierta presencia Mikhail Youzhny y Dimitry Tursonov, pero hacía mucho que no se respiraba un clima de ilusión como el que invade en estos momentos al tenis ruso.

Y es que de los cuatro tenistas que copan el top-100 nacidos en Rusia, tres de ellos son menores de 23 años, y parecen tener un potencial enorme que les permitiré evolucionar notablemente. Tal es el caso de Karen Khachanov y Daniil Medvedev, cuyo salto cualitativo en este 2018 no ha dejado indiferente a nadie. El título del primero en el Rolex Masters 1000 París 2018, no hizo sino confirmar lo que ya se venía tiempo sospechando. Con una derecha muy particular, de empuñadora mucho más cerrada de lo normal, y una consistencia enorme con el servicio y el revés, Karen ha estructurado un juego incisivo con una movilidad sobresaliente.

Embed from Getty Images

"Perder partidos importantes, como en el que sucumbí contra Nadal en Nueva York, me ha hecho incrementar mis ganas de trabajar. Me hizo ver que tenía nivel, y que tan solo debía ser paciente y esforzarme aún más. No voy a conformarme, quiero seguir ascendiendo posiciones en el ranking", asevera en Tennis.com un hombre que ha terminado el año en el puesto 11 de la clasificación mundial, merced a sus títulos en Moscú y Marsella, además del ya citado en París, postulándose como un claro referente en pistas indoor. Por su parte, Medvedev se erige en un bad boy del circuito, tras sus polémicas con jueces de silla y un enfrentamiento con Tsitsipas. Asume ese papel con entereza y trabaja para progresar en un juego que, por momentos, parece a prueba de bombas.

Tanto es así, que en esta temporada ha pasado del puesto 65 al 16, en lo que supone una de las mejoras más notables del año. Sus títulos en Sidney, Winston-Salem y Tokio son una clara muestra de dónde puede llegar. "El título cosechado en Sidney me cambió por completo. Me hizo ver que tengo el nivel para ganar a los mejores, algo que confirmé al ser capaz de vencer a Nishikori en su propia casa", comenta en un vídeo promocional de la ATP, recordando su sorprendente triunfo en Tokio. El tercer en discordia es Andrey Rublev, punta de lanza de la nueva generación del tenis ruso, que esta temporada se ha quedado atrás por unas lesiones que le impidieron rendir a su nivel con continuidad. Sin embargo, su potencial está fuera de duda y podría experimentar una definitiva eclosión en 2019.

Embed from Getty Images

Jóvenes, ambiciosos, descarados y osados. Así son tres jugadores que intentarán devolver a Rusia el esplendor de años pasados. En 2009 fue la última vez que dos tenistas rusos acababan en el top-20 (Davydenko y Youzhny). Tres años antes, habían cosechado la que es la última Ensaladera ganada por Rusia, imponiéndose a Argentina en la final de Copa Davis 2006. El cambio de formato parece incentivar a esta generación de jóvenes talentos, que buscarán clasificarse para la fase final de Copa Davis 2019 que se disputará en Madrid. Para ello, deberán imponerse a Suiza, partiendo como visitantes, en lo que podría suponer el inicio de una andadura exitosa.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes