Misión posible

Zverev da la gran sorpresa en la final de Londres ante un hombre que no había perdido su saque en toda la semana. Sasha, maestro a los 21 años.

Alexander Zverev, campeón en Londres. Fuente: TennisTV
Alexander Zverev, campeón en Londres. Fuente: TennisTV

Han tenido que pasar 23 años para ver a un alemán levantando el título de maestro en el circuito masculino. Alexander Zverev, el hombre que se volvía loco hace cuatro días al caer derrotado ante Novak Djokovic en la fase de grupos, saltó hoy al 02 Arena con la solidez suficiente para vengarse y hacer historia en Londres. Victoria por dos sets (6-4, 6-3) ante el número 1 del mundo y décimo título de su carrera. No será el último y, posiblemente, tampoco el más importante que gane con el paseo de los años

Bueno, a ver cuánto tarde Novak en romper el primer set”. Mucho lo pensamos nada más comenzar el encuentro. Incluso antes, con la fotografía previa en la red. Alguno lo empezó a pensar a la hora de la siesta, cuando todavía faltaban horas para el duelo, pero él ya se iba imaginando lo que sucedería a partir de las 19:00 de la tarde. Un partido ajustado, con Zverev sufriendo en los momentos clave y un serbio danzando sobre el cemento que no deja un cabo suelto. Es lo que tiene acostumbrarnos a la perfección día sí, día también, que todo lo que no sea ganar fácil nos va a sonar raro. Pues este esquema lo cogió Alexander desde el inicio y decidió guardarlo bajo llave. Hoy no tocaba paseo balcánico, hoy tocaba mascletà alemana.

El set no será recordado por su gran nivel de tenis, de hecho, estuvo tan ajustado que ninguno estuvo especialmente cómodo con ningún golpe. Lo ocurrido el miércoles en la fase de grupos estaba ya olvidado en la mente de Sascha y eso era le mejor noticia posible para el pupilo de Ivan Lendl. Se llegó al 4-4, momento donde la experiencia y la dinámica suelen hacer su trabajo barriendo para el favorito, pero aquí sucedió todo lo contrario. Con el de Belgrado al saque, por primera vez vimos lagunas en su mentalidad, un arma que apenas ha flaqueado en los últimos seis meses. Allí apreció el de Hamburgo para romperle el saque por primera vez esta semana y para sellarlo en el juego siguiente a base de primeros servicios. Irrefutable. Saltaba la sorpresa en el primer asalto.

Claro, de conceder dos bolas de break en cuatro partidos a perder el primer set de la final, el cambio es importante. Djokovic no era el mismo que días atrás, sólido desde el fondo y contundente cuando se metía dos pasos en pista. Hoy no tocaba la bola tan dulce, no restaba tan fluido y muchas de sus derecha se quedaban sin dueño a media cancha. Una invitación que Zverev aceptaba para dominar con el cruzado de sus palancas y remar hacia delante. Lo que parecía una sorpresa puntual se convirtió rápidamente en un primer plato. El segundo plato llegaría en la segunda manga cuando el público pudo presenciar tres breaks en los tres primeros juegos. No lo vio en el cuarto, con el alemán ya más sereno y capacitado para situarse 3-1 arriba. El tenista imbatible estaba tan solo a tres juegos de cerrar con sabor amargo un final de temporada exquisito. ¿Había tiempo de reacción ante un rival tan inspirado? Tratándose del número 1 del mundo, siempre hay que contar con ello.

De repente, el hombre que esta tarde diseñaba a su antojo la enésima victoria de Djokovic, se acordó por un segundo de lo que sucedió en París-Bercy hace unas semanas. Pues sí, el número 1 del mundo también puede perder partidos. Pierde pocos, eso sí. Concretamente, solamente Cilic, Tsitsipas y Khachanov pudieron tumbarle desde junio hasta noviembre. Hoy se sumaría un cuarto nombre a la lista: Alexander Zverev. El príncipe del tenis no cedería su ventaja en un segundo set en el que Novak tuvo un agujero terrible con el segundo servicio. Fallaron algo más que detalles, suficiente para que el germano agarrara a su presa y la devorara. Maestro a los 21 años derrotando al mejor en la final, el mismo que le pasó por encima hace cuatro días. Así es el tenis, un deporte que, tarde o temprano, verá al alemán en lo más alto.

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