Zverev manda a Federer de vacaciones

Victoria contundente del alemán para avanzar a su primera final maestra con tan solo 21 años. El suizo cierra 2018 como número 3 del mundo.

Alexander Zverev, finalista en Londres. Fuente: Getty
Alexander Zverev, finalista en Londres. Fuente: Getty

Algún día veremos a Alexander Zverev levantar el título de maestro a final de temporada. No sabemos si será en Londres, no sabemos si será este año, pero el alemán sigue dando pasos hacia delante y demostrando que con 21 años está cada vez mejor preparado para los altos retos. El alemán acabó con el viaje de Roger Federer en 2018 haciéndole las maletas en semifinales (7-5, 7-6) y avanzando a su primera final en una Copa de Maestros. Partido muy serio donde la bravura y valentía del más joven de los dos surgió efecto en los momentos clave. Día triste para el helvético, quien se despide de otra temporada inolvidable, aunque no tan radiante como la anterior.

Llevaban toda la semana con debates abiertos, declaraciones cruzadas y algún toque de atención del veterano al pretendiente a leyenda. Roger Federer y Alexander Zverev guardaban un gran amistad desde que coincidieran en la Laver Cup hace un par de años, pero a la hora de enfrentarse en pista y pelear por un mismo objetivo, la cosa cambia. Que si el calendario, que si la velocidad de la cancha, que si la edad de cada uno, tantos frentes en común provocaron una tensión extra al comienzo del encuentro y eso se vio transmitido en una seriedad y unas dudas prolongadas en todo el primer set.

Imposible encontrar una oportunidad de break y eso que el suizo tuvo unos 40 minutos de angustia desde la línea de servicio. Pese a ello, su talento y solidez le servían para ir a remolque de los poderosos juegos al saque del alemán. Hasta que con 5-6 llegó ese juego malo que siempre aparece en un partido de alta intensidad, el que le hizo pagar el pato y marcharse con malas sensaciones al banco. El más joven de los dos había dado una lección de madurez sabiendo esperar el instante perfecto para morder, un golpe que valía doble por el momento y porque colocaba una montaña para escalar de entrada para el de Basilea. Se antojaba una batalla ardua en el 02 Arena y esto solo era el principio.

Un set separaba a Roger de coger su mochila e irse de vacaciones. Hacía un año que caía en esta misma instancia ante David Goffin de manera todavía más sorprendente, así que la lección estaba más que fresca en su cabeza. Saltó a pista con el objetivo de lograr todo aquello que no había conseguido en el primer parcial: romperle el saque a Zverev. El examen duró poco, ya que salió aprobado en tan solo tres juegos. El suizo dominaba 2-1 y quizá, solo quizá, pudo pensar que el trabajo ya estaba hecho. Reacción de campeón del teutón con un contrabreak que devolvía las tablas y volvía a herir la confianza del número 3 mundial. La mejor versión del suizo de momento brillaba por su ausencia, sin soltura con la derecha y con muchos problemas a la hora de golpear bajo presión.

Con un break de cada lado, la sensación es que el más perjudicado era el helvético, vulnerable ahora con su mayor fortaleza. Un 0-30 con 3-4 a favor del alemán destapó la tumba de los fantasmas e hizo soñar a Alexander con dar el portazo definitivo al encuentro, muchísimo peligro en la ecuación, pero Roger salió con vida gracias a poner toda la valentía que le estaba faltando este sábado. Tras dejar pasar varios juegos sin pena ni gloria, Federer volvió a sufrir con su servicio hasta asegurarse, esta vez sí, el desempate. Allí se definió perfectamente lo que había sido el duelo: máxima igualdad hasta el momento cumbre, lugar donde el germano marcaba las diferencias. Una mala volea crucificó al suizo y puso en bandeja el triunfo de un alemán mucho más ambicioso y valiente. Uno al cielo y el otro… de vacaciones.

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