El resto ganó al saque

Novak Djokovic domina su duelo ante John Isner, imponiéndose en dos sólidas mangas (6-4 6-3), para liderar su grupo tras la primera jornada.

Novak Djokovic. Foto: Getty
Novak Djokovic. Foto: Getty

Novak Djokovic no tuvo mayores problemas ni reparos en desactivar al mejor sacador del circuito. John Isner, debutante en las Finales ATP, se encontró a un jugador sin apenas fisuras, un prototipo de inteligencia artificial que desbarata toda virtud del rival para adueñarse de todo tipo de ritmo de partido. El balcánico rompió hasta en tres ocasiones al norteamericano en apenas diez juegos al saque del de Greensboro, un fantástico resumen de lo que significa el número 1 al resto cuando vive en plenitud mental, física y tenística.

Y en esa lucha comienza, se desarrolla y finaliza un duelo entre el resto y el saque, sin apellidos. Conocida las capacidades de ambos, el escenario más productivo para cada uno de ellos nunca es compartido. Djokovic trata de no legar al tie break, el terreno donde Isner focaliza su esencia como competidor ante tenistas top. Y esa fue la gran pregunta que se contestó por partida doble en el debut de ambos en la competición. El de Belgrado rondó la rotura en los primeros compases, y esa temprana capacidad para merodear el break, hizo dudar al norteamericano.

El primer servicio es la circunstancia del juego en la que ambos trataron de crear estabilidad o producir confusión. Ante un restador de semejante nivel, Isner tuvo que forzar aún más la velocidad y las direcciones, pero Djokovic puso todo su empeño, favorecido por su impresionante inercia y momento profesional para afrontar cada devolución con la intuición, la anticipación y las manos a pleno rendimiento. Dejando auténticas barbaridades técnicas, sin necesidad tampoco de una exhibición continuada, el número 1 se hizo con el break en la primera manga, en el quinto juego, para condicionar por completo la dinámica y narrativa del choque.

Con esa ventaja de su lado, el serbio apuntaló su actuación con una solvente puesta en escena desde el fondo, donde se dedicó a no repetir apenas direcciones, dar un paso atrás ante las acometidas más verticales de John, y a variar direcciones con un motivo determinante: que Isner golpeara dando antes tres pasos, que se invirtiera con su drive lo menos posible. Además, usando diversas alturas para sacar de zonas cómodas a las manos de su oponente, Djokovic completó el puzzle táctico y psicológico de la noche en el O2.

El segundos et discurrió por caminos semejantes, con el añadido de que isner había perdido serenidad y acierto, fruto del contexto y de lo que supone caer ante Novak en la primera manga. El mejor jugador del momento no titubeó, se hizo incluso con dos breaks en la segunda manga y cerró al tercer match point con un passing de revés en escorzo, como si fuera una mezcla del grafeno de su raqueta y el bambú de su cuerpo. Muy fácil el primer Djokovic de Londres.

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