Severin Luthi: "Roger es mi amigo pero él es el jefe"

Dedicado a Federer durante 200 días al año, el técnico da detalles sobre cómo es su trabajo junto al suizo y confiesa que le ve jugando todavía "de uno a tres años más".

Habla el entrenador de Roger Federer, Severin Luthi. Foto: Getty
Habla el entrenador de Roger Federer, Severin Luthi. Foto: Getty

No suele dar muchas entrevistas pero cuando lo hace, Severin Luthi siempre deja declaraciones más que interesantes. Es una de las figuras más representativas del tenis suizo de las dos últimas décadas y con un amplísimo currículum gracias a su función de entrenador de Roger Federer. Luthi, "el gran olvidado", lleva ya 11 años al lado del genio de Basilea y siempre a un segundo plano por detrás de otras figuras mayores que él, el propio Federer reconocía que "no se le da todo el crédito que merece". Seve ha hablado para Le Temps sobre cómo es su trabajo junto a Federer y da detalles muy interesantes de su relación con él.

Severin Luthi, el gran olvidado

Severin Luthi, el gran olvidado

En todos los éxitos de Federer, nadie le daba el crédito que merecía a Luthi, la persona que ha acompañado a Roger durante los últimos 10 años de su carrera.

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Elegido mejor técnico suizo del año 2017, Luthi tiene un contrato exclusivo para acompañar a Roger durante casi 200 días al año. La confianza que Federer tiene en él es tal, que no hay torneo que no pise donde Seve no esté a su lado. Casi se podría decir que pasa más tiempo junto a él que con su mujer. Un buen día, cambió la raqueta de una carrera no demasiado exitosa como tenista para pasarse al lado técnico y por lo visto, no le ha ido nada mal. A sus 42 años es uno de los entrenadores de más reconocimiento entre sus compañeros pero, ¿cómo logra alguien ser entrenador de uno de los mejores tenistas de la historia?

"Conocí a Federer desde que él tenía 11 años. Yo tenía 16 por aquél entonces y sus chistes me parecían malísimos. Era un chico muy pequeñito, con un revés a una mano y poco a poco fuimos convirtiéndonos en compañeros de entrenos en Suiza. Tras unas cuantas temporadas, un buen día me dijo si quería entrenarle. Fue en 2007 y aquello se hizo oficial", comienza diciendo Luthi, que reconoce la dedicación casi completa que dedica de su vida para Roger. "Trabajo entre 180 y 200 días al año con él. Antes, incluso era más. Llegué a estar 240 días pero determinamos que era demasiado", cuenta el técnico.

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Luthi asegura que hasta su tiempo libre lo organiza junto a Roger. "Ahora tengo más tiempo para mí mismo. En los días libres, incluso pienso en un plan que podríamos compartir juntos", confiesa Seve, que da detalles de cómo funciona el equipo. "Yo sirvo de intercambio de información entre el equipo médico o preparador físico y Roger. A veces, respondo yo mismo sus preguntas sin necesidad de acudir a él. A él le gusta también que haya dos entrenadores y que cada uno tenga su análisis para que luego, él analice las dos visiones y tomar la decisión correcta en base a eso. En el pasado, cuando Annacone estaba en el equipo, hablábamos él y yo y juntos, transmitíamos un solo mensaje a Roger y eso fue un error. No todos tienen esa capacidad de recibir dos opiniones y analizarlas. Algunos se desestabilizarían".

Como entrenador de un tenista de altísimo nivel como Federer, Luthi tiene que estar siempre disponible. "Hay veces que no estamos juntos y tenemos que hablar y hay diferentes zonas horarias. Entonces, tienes que saber adaptarte. La flexibilidad forma parte de nuestra forma de trabajar", explica Seve, que revela una de las peticiones especiales que le hizo el de Basilea. "Hace un par de años me pidió que me mostrara de forma más visual cuando hacía algo bien o en momentos críticos. Desde entonces, le gusta que me levante del asiento y le levante el puño. Sé que le hace feliz verme de pie en el box. Ese tipo de cosas simples sirve como motivación".

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La comunicación es muy importante en todos los ámbitos de la vida pero entre entrenador y jugador, se hace vital. "Roger, como la mayoría de campeones, es muy terco, algo que considero particularmente una cualidad. Un jugador que no escucha y que no se abre, no evolucionará y no llegará a la cima. A Roger le gusta hablar. Es curioso. Me consulta sus horarios y miramos juntos cuándo puede entrenar y luego tener tiempo para sus patrocinadores o su Fundación. A veces él marca los ritmos y otras, yo".

Luthi es también el capitán suizo de Copa Davis y explica las diferencias de gestión entre eso y ser el coach de Roger. "En la Davis soy yo quien lo maneja todo mientras que para Federer yo soy su empleado. Mi trabajo en la Davis tiene similitudes con una pequeña PYME. Tengo que poner todo en orden para poder tener éxito con el equipo. Por ejemplo, la pasada eliminatoria que perdimos ante Suecia, me equivoqué. Soy el primero en hacer autocrítica. Uno de mis jugadores tenía molestias en la rodilla y le aconsejé no llamar al trainer para no dar pistas al rival. Acabó perdiendo y yo tomé la decisión equivocada. Con Roger, es él quien decide aunque yo no digo sí a todo. Lo importante es ser flexible, una vez más, pero él ha estado bien conmigo 11 años (risas)".

El técnico también cuenta lo difícil que resulta a veces ser líder de un equipo y cómo se maneja ese rol con el jugador, donde se crean ciertos lazos personales mientras se intenta ser la figura que guíe el camino del tenista. "Creo que con los chicos de Copa Davis no he sido lo suficientemente duro. Como entrenador, tienes que tomar a veces decisiones en segundos y eso puede llevar a que te equivoques. Nos acercamos a ellos pero mi función es pulsar la tecla correcta y mantener el equilibrio. Si veo que el ritmo de entrenamiento es lento, me expresaré más. Si no, estaré más callado. También ayudé a Wawrinka y me hice amigo de él. No hay cierto límite en eso. Roger también es mi amigo pero él es el jefe. Me resulta increíble cómo escucha todos los detalles técnicos a pesar de que él tenga ya un rango de disparos fuera de lo común y diría incluso que no necesitaría recibir ninguna lección técnica", confiesa.

Por último, Seve cuenta qué posibles caminos se abren en su futuro una vez Federer se retire. "A él no le gusta hablar de su retirada porque eso le hace ver que está muy próximo. Yo le veo, personalmente, jugando entre uno y tres años más. Con mi trabajo en la Copa Davis, mi contrato acaba a finales de este año. Será entonces cuando decida lo mejor para mí", sentencia.

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