Javier Ferrer: “Si la gente quiere ver espectáculo, tendrán que cambiar las normas del tenis”

El técnico español habla también de la próxima retirada de su hermano: “Ya le toca disfrutar de esta nueva vida junto a su familia, no se le puede exigir más”.

Javier Ferrer, fundador de la Academia Tenis Ferrer. Fuente: Fernando Murciego
Javier Ferrer, fundador de la Academia Tenis Ferrer. Fuente: Fernando Murciego

Semana grande de tenis en el Club de Tenis Jávea con la llegada del ITF Junior sub18 que se celebra allí estos días. Una excusa perfecta para acercarse por la Marina Alta y descubrir algunos de los talentos que ocuparán el circuito ATP dentro de unos años. Pero un concurso así no aparece de la nada, no cae del cielo, hace falta un equipo de personas que apuesten por dar apoyo a esta categoría y reunir las ganas y el tiempo para hacerlo realidad. En la proa de este barco, como capitán, es donde aparece Javier Ferrer (Jávea, 1979). El fundador de la Academia Tenis Ferrer, acompañado siempre de su socio Israel Vior, recibe a Punto de Break para exponer su trabajo como director en los últimos ocho años… y su labor como hermano de David en los últimos 36.

Uno se siente mayor entre tanto Junior. ¿Cómo nace la idea de dar a luz este torneo?

Hacía tiempo que tanto Isra como yo queríamos hacer un ITF Junior, en parte para darle también una nueva oportunidad a nuestros jugadores, y no había un lugar mejor que Jávea. Era una ilusión para nosotros.

¿Costó mucho?

Te marcan ciertos requisitos que puedas cubrir, como el número de pistas, por ejemplo. Luego también que podamos cubrir la estancia de los jugadores del cuadro final, hoteles y dietas. Por último las fechas, hay que cuadrarlas para que ambas partes quedemos contentas.

¿De aquí sale el nuevo Ferrer?

(Risas) Bueno, aquí empiezan. Está claro que Nadal o Ferrer solo hay uno, ojalá de este torneo puedan salir muchos jugadores, lo que está claro es que tienen que empezar aquí su andadura internacional, no queda otra.

David siempre ha dicho que sí es posible que salga otro como él.

Pienso igual. Rafa es único, en la vida habrá otro como él o como Federer. Y como David… no sé, ojalá haya muchos más, pero estará complicado.

Tú fuiste su primer ídolo.

Los dos empezamos al mismo tiempo, yo al ser mayor tuve antes alguna experiencia, tanto en campeonatos nacionales como internacionales, así que supongo que cogería lo bueno… y lo malo lo apartaría a un lado (risas).

¿Cómo fue ver crecer a un Nº3 del mundo?

Nosotros siempre hemos sido muy competitivos, en todo. Tuvimos la suerte de empezar a ganar torneos ya desde pequeños, de convivir con jugadores y entrenadores españoles que en esos momentos eran de los mejores. Después ya se dieron un cúmulo de cosas y de muchas horas de trabajo que han provocado que David haya pasado a formar parte de ese grupo. Supongo que mi experiencia en los ATP le pudo servir de algo, el haber conocido a Javier Piles y ponerlo en su camino, digamos que aporté mi granito de arena, pero el que corre y las mete es él.

También serías el primero en ganarle.

Sí, el primero que lloraba y que le echaba broncas (risas). Aquí en el club echamos muchísimas horas, no te lo imaginas. Nuestros padres nos traían cada tarde, se inventaban juegos, nos ponían carros de bolas, practicábamos el saque, así nos hicimos jugadores.

¿Qué te faltó para llegar a profesional?

Quizá me faltó algo de fe, algo más de confianza en mis posibilidades. Quedé campeón de España infantil, estuve en la Academia de Bruguera, viajé muchas semanas, pero es un mundo muy complicado. Ahí estaban los mejores, donde yo no pude ni acercarme, pero sí que me hubiera gustado ver dónde estaba mi límite. Al nivel de David imposible, eso te lo aseguro, igual no me daba ni para estar en el top100. Nunca lo sabremos.

¿En qué os parecéis y en qué os diferenciáis?

A los dos nos gusta ganar (risas). Dentro de la pista quizá yo utilizaba más la mano para jugar con el rival; él siempre ha sido más de meter muchas bolas, de correr, de luchar. Coincidíamos en la derecha, la teníamos bastante parecida, nos gustaba colocarnos con ese golpe para empezar a hacer daño. Luego ya cada uno se fue haciendo a su manera.

Como hermano y entrenador, habrá sido un lujo presenciar toda su trayectoria desde la barrera.

Por supuesto, aunque ha habido momentos chulos y momentos malos. Como hermano y, en algunas ocasiones como entrenador, ha sido un orgullo verle luchar de esa manera, apoyarle de manera incondicional, presenciar todo lo que ha conseguido era algo impensable cuando nosotros empezamos aquí. Ha sido un placer disfrutar de cada momento y ver cómo ha ido reinventándose a lo largo de su carrera. La verdad es que me ha servido mucho, para mi trabajo en la Academia y para la vida en general.

David será de los pocos jugadores que cuelgue la raqueta y no podamos recriminarle nada, ha dado mucho más de lo esperado.

Como te decía antes, la clave está en que ha sabido reinventarse, introducir cosas nuevas en su juego cada año, ha trabajado como una bestia, ha sabido alimentarse y aceptar cierto descanso para no tener muchas lesiones seguidas… todo eso te lleva a estar muchos años arriba. Hay otros que por circunstancias de cabeza no son capaces de estar ahí, aunque sean unos monstruos.

En 2019 veremos el último capítulo: la retirada. ¿Qué te parece?

Me parece que es lo correcto. Más no se le puede exigir y además sigue siendo un ejemplo. Yo he visto retirarse a otros jugadores y en su último año no tomárselo tan en serio: él no tiene torneos a la vista y viene aquí a entrenar como un animal, nos exige como el que más. Cada día me vuelve a sorprender por esa constancia y esa ilusión.

¿Cómo reaccionaste cuando te comunicó la retirada?

¡Ya era hora! (Risas) No, a ver, como hermano y preparador era una cosa que en los últimos tiempos ya se veía venir, una opción que podía ocurrir. De hecho, me ha sorprendido que haya durado más de lo que pensé que duraría, sobre todo de cabeza. Esperaba que pasara este año, creo que ya le toca disfrutar de esta nueva vida junto a su familia.

¿Le has visto pasarlo muy mal estos últimos tres años?

Durante toda su carrera le he visto pasarlo muy mal y pasarlo muy bien. Son situaciones que se dan dependiendo de los torneos, de si ganas o pierdes. Mal tampoco, igual sí le he visto en ocasiones preocupado por su juego, por ver que hace ya dos años que no estás top10, trabajando duro con la idea de volver.

¿Qué ha sido lo peor?

Lo que peor hemos llevado ha sido a la hora de explicarle que necesitaba descansar más para luego poder competir, eso sí que no lo ha llevado bien. Pero te diría que no lo he visto pasarlo peor que cuando éramos más jóvenes. Son situaciones y etapas distintas.

Da la sensación de ser muy exigente consigo mismo.

Sí, lo es. A veces, quizá demasiado. Ha habido ocasiones que igual podría haber hecho las cosas de otra manera, no para sacar más rendimiento, pero sí para llegar antes al objetivo. Luego cuando pasan los años lo ves todo diferente.

Él siempre dice que, en sus últimos años, le hubiera gustado empaparse más de los Ferrero, los Corretja y el resto de veteranos.

Él dice eso, pero yo creo que sí que se empapó. De hecho, sus cambios en esa etapa llegaron tras fijarse mucho en los Moyá, Ferrero y esa gente que estaba arriba, aunque quizá hubiera tenido que aprender más cosas. Pero incluso la generación de Rafa se ha empapado también de eso, para mí ha sido muy inteligente en ese aspecto, siempre ha sabido innovar, ver quiénes eran los mejores y, en la medida de lo posible, hacer lo mismo.

Cambiamos de tercio. ¿Cómo de duro es dirigir una Academia?

(Suspira) Pues es tener mucha ilusión, pensar más en los jugadores y sus familias a la hora de hacer un sacrificio para que luego puedan intentar ser tenistas. Tenistas y personas, siempre buscamos una doble formación. Pero claro, luego además tienes los entrenadores y todo lo que conlleva gestionar una empresa. Lo que más nos cuesta a los directores de academia que venimos del mundo del tenis es que no estamos preparados para ser empresarios. A mí me gusta mucho estar en pista y hay momentos en mi día a día que no sé ni lo que he hecho. Obviamente, te intentas asesorar y ponerte en marcha, todo por ver cómo los niños evolucionan como jugadores y como seres humanos. Eso es lo que más me gusta.

Veo que tienes predilección por la base.

Es que nosotros empezamos por ahí, con una escuela base. Luego empezó a gustarnos la competición, fue viniendo gente, llegaron los resultados, implantamos una metodología y al final ha salido una combinación que, de momento, parece funcionar. Tampoco te puedes relajar, aquí hay mucha competencia que te obliga a estar constantemente al día.

¿La idea de montar la Academia fue tuya?

Sí. Tuvimos muchas ofertas de otros lugares donde nos lo ponían todo más fácil, pero mira, yo nací aquí en Jávea y este es mi club de tenis de toda la vida. No quise moverme de aquí, ni lo pensamos. Además tengo la suerte de contar con un equipo de trabajo que lleva conmigo toda la vida: el preparador físico iba conmigo al colegio, Isra jugaba conmigo de pequeño, entrenadores que empezaron siendo jugadores, ahora son entrenadores… da gusto venir a trabajar con tu familia y tus amigos.

Háblame de vuestra metodología.

En cada Academia tendrán la suya propia, nosotros intentamos copiar un poco lo que hacíamos en la base junto a Mariano Peinado, nuestro primer entrenador. Luego la hemos traspasado a la competición, al mismo tiempo que seguimos aprendiendo del resto, dándole luego nuestro toque personal. Yo siempre digo que soy un gran copiador de ideas, tampoco creo que hayamos inventado nada, hemos sacado un sistema con nuestras propias nociones a base de equivocarnos mucho antes.

¿Buscáis un patrón común para todos los jugadores?

Nosotros lo que más exigimos es intensidad, después cada jugador lleva su patrón. Yo he estado con jugadores que han estado ahí arriba y para nada les entrenaba como lo hacía David. Está claro que David es un ejemplo en muchas cosas, pero él es un caso aparte. La técnica es la misma que nos enseñaron a nosotros de pequeños, luego nosotros intentamos modernizarla. El éxito llega cuando tú te adaptas al jugador que tienes, cada uno tiene su sistema… ojalá todos tuvieran el físico de David y la derecha de Federer, pero eso no existe.

El tenis ha cambiado mucho en la última década, ¿cómo influye a la hora de entrenar?

Ha cambiado todo, no digo que sea mejor ni peor, es diferente. Ahora va todo más rápido, los chavales cada vez son más fuertes, más altos y más guapos. A eso también tienes que adaptarte, te obliga el tenis. Cambia todo, desde la manera de hacer la preparación física hasta los sistemas de juego. Por ejemplo, antes siempre intentabas cubrirte de derecha para empezar a mandar con ese golpe, hoy día ya no tienes tiempo para hacer eso, tienes que buscar el paralelo. Ahora ya nadie hace saque-red, se resta mejor, ha cambiado la alimentación… no te das cuenta pero a lo largo de diez años ha cambiado todo.

¿Dónde acabará todo?

No lo sé, si quieren ver espectáculo tendrán que cambiar las normas del tenis. La velocidad dentro de pista es una barbaridad, hay veces que me ha tocado ver un Raonic-Karlovic, imagínate, casi prefieres ver la final del campeonato de España de alevines, donde sí verás una táctica. Hablo desde el bando del espectador, claro.

Háblame de vuestros jugadores, ¿a quién tenemos que seguir el rastro?

Ahora estamos trabajando mucho con la base, te cuento. Hay un chaval que se llama Pablo Llamas, que está ya en el equipo nacional y tiene una proyección bastante grande. Tenemos otra niña que se llama Jessica Bouzas, también ha estado en la selección española y está en ese mismo camino. Un poco más por debajo tenemos a Lucía Linares, que también ha estado con la selección en categorías inferiores. Siempre que vuelvo del circuito profesional me encanta involucrarme con esta parte.

Y te has dejado a los referentes: Javier Barranco y Raúl Brancaccio.

Sí, pero estos dos ya están en el disparadero. Además, es curioso porque son como el alfa y el omega. Uno es el guerrero, el luchador, el que no da una bola por perdida… y el otro es todo talento, no juega tanto a desgaste. Llevan con nosotros desde que tenían 10 años y están haciendo un esfuerzo enorme para confirmar esa proyección que les vimos en su día. Tanto uno como otro llevan muy integrado esa cultura de trabajo, con David como ejemplo.

Esta experiencia con el tenis base, ¿sirve luego a la hora de trabajar en el circuito ATP?

En mi caso he podido disfrutar de llevar a Pedro (Martínez), a Pablo (Andújar) o a Íñigo (Cervantes), pero todo es muy diferente. Recuerdo con especial cariño la etapa con Íñigo, empezar fuera del top300 y acabar el año cerca del top50. O con Pablo, a quien conozco de toda la vida. Pero en estos casos haces más la parte de coaching, ellos ya son muy buenos, a estas alturas no les vas a enseñar a dar un revés o a inventar un ejercicio nuevo, eso ya lo traen. Con los chavales de 14 a 18 sí haces más de entrenador. Afortunadamente, pude disfrutar muchísimo con estos grandes jugadores, pero hay veces que uno se queda sin gasolina y hay que elegir.

¿Ves a David entrenando algún día?

(Piensa) …sí.

Te los has pensado mucho.

Es que he cambiado de opinión hace muy poco. Le veo entrenando porque me he dado cuenta que le gusta mucho, además lleva un par de años preguntándome constantemente por temas de entrenamiento, por cómo se hace esto o cómo se hace aquello. Antes dudaba, todo lo que él hacía en pista como jugador es difícil que alguien lo pueda repetir.

El peligro de querer ‘fabricar’ otro Ferrer.

Me ha pasado, por eso te lo digo. Estar con David durante una semana y luego irme con Íñigo, Pablo o Pedro, que son todos jugadores muy buenos, pero a quienes no puedes exigirles lo mismo que le exiges a David. La capacidad de trabajo que él tiene no la tienen muchas personas. Ahora ya parece que lo va entendiendo, incluso alguna vez me dice que tengo que frenar (risas).

Vamos, que en unos años te toca abrir una nueva ficha de entrenador en la Academia.

Yo creo que sí, le encanta la enseñanza. No sé si como un entrenador más, la verdad, no sé si él querrá viajar con gente más profesional o con los chavales de formación. De momento le veo más con gente de 17 años, aconsejándoles y jugando con ellos. Luego en el futuro seguro que acaba de la mano de algún tenista del circuito ATP.

Bueno Javi, tenéis el Futures, ahora el ITF Junior, habéis hecho varios torneos nacionales.. ¿para cuándo el Challenger?

Pues quizá en un año o dos. La idea está ahí, pero todavía no está cerrado. Nosotros si decidimos hacer una cosa, nos gusta hacerla bien, y yo sé todo lo que conlleva llevar a cabo este tipo de torneos. Ahora mismo con el ITF $25.000 y este nuevo torneo ya veo a parte del equipo desgastada, no es fácil conseguir ciertos requisitos.

¿Qué os falta?

Falta reunir todos los ingredientes necesarios, mucha más dedicación de la que ya tenemos. Ellos quieren hacerlo, así que acabaremos haciéndolo siempre y cuando la Federación nos deje. Quizá es que a mí me gusta más invertir en la base que en estos torneos, me encanta el sub14 que tenemos, ahora este ITF, o la Babolat Cup… pero sí, sé que con el tiempo acabaremos haciendo el Challenger.

Es el momento perfecto viendo el crecimiento en este último año.

Totalmente, se está invirtiendo mucho y bien. Pero es como todo, te piden ciertos cánones que cuesta mucho cumplirlos. Me ha pasado de ir a jugar algún Challenger y, sin pensarlo, decir: ¡Vaya mierda de gimnasio!. Luego te toca hacerlo a ti y ves que no es tan fácil, a veces te toca adaptar todo. Nosotros por suerte contamos con buenas instalaciones en España y buenos profesionales, podemos hacerlo mucho más chulo que en otros países con menos cultura de tenis. Pronto tendréis noticias, seguro.

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