Los talentos desaprovechados del tenis

Mostramos la lista de jugadores que no supieron aprovechar al máximo y sacar el mejor partido al talento que la naturaleza les dio para jugar al tenis.

Sacamos un Ranking ATP de talentos desaprovechados en el tenis. Foto: Getty
Sacamos un Ranking ATP de talentos desaprovechados en el tenis. Foto: Getty

En una nueva sección que haremos de forma periódica, propusimos que nos enviaran temas a través de Twitter y luego pondríamos a votación cuál sería el que desarrollaríamos. Al final, salió ganador el tema propuesto por Sirmensua, donde nos pedía que hiciéramos un Top de Talentos desaprovechados en el tenis, que hemos concentrado solo en el apartado masculino.

De esta forma, hemos discutido dentro del equipo cuáles podrían ser los tenistas que entraran dentro de un posible ranking y nos hemos quedado con los siguientes jugadores que, dentro del éxito logrado por haber llegado a donde han llegado y por el éxito cosechado por los diversos logros conseguidos, pensamos que por diversas razones podrían haber llegado más lejos o sumado muchos más trofeos y que en cierta forma desaprovecharon el talento que la naturaleza les dio.

Nick Kyrgios

El primero que se nos vino a todos a la mente, es sin duda el último gran talento desaprovechado en el mundo del tenis. Desde su irrupción hace años en Wimbledon derrotando a Nadal en un partido asombroso, Kyrgios ha concentrado mucha atención tanto en su país como fuera de él pero ha dado más que hablar por sus comportamientos dentro y fuera de la pista que por el éxito logrado. El australiano recogió el testigo de 'bad boy' del tenis actual y su actitud se aleja mucho de lo que debe ser un profesional.

A Kyrgios no le gusta nada entrenar y eso se nota en su físico. En un deporte como el tenis, donde debes realizar duras preparaciones para evitar lesiones, las lesiones en el brazo son una constante y están marcando su carrera en estos últimos años y es que Nick acumula entre dos y tres lesiones por año en las últimas tres temporadas. Eso por no hablar de que en la previa de los partidos come helado y juega al baloncesto, su verdadera pasión. Llegó a una final de Masters 1000 (Cincinnati 2017) y reconoció semanas después que durante todo su tiempo allí apenas entrenó y que se pasaba horas jugando al baloncesto. Eso se une a que las noches previas a muchos partidos se acostaba a las 5 de la mañana viendo la NBA o jugando a la consola. Kyrgios supone todo lo que un tenista no debe hacer.

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Pero su talento es tan brutal que con eso solo es capaz de sacar adelante muchos partidos y marcarse actuaciones geniales. Reconoció varias veces que le cuesta encontrar la motivación jugando ante el 100 del mundo en la cancha 18 de un torneo y que no le pone nervioso enfrentarse a un top en una Central abarrotada. No es de extrañar que tenga victorias ante Djokovic, Nadal o Federer.

Ha llegado a ser número 13 del mundo y tiene 4 títulos en su haber, siendo el de Tokio 2016 el de más caché. Si le pusiera ganas, se preparara físicamente durante un mes completo antes de una gira, contratara a un entrenador e hiciera las cosas bien, podría ser incluso un candidato a ganar Grand Slams pero Nick tiene un talento que no quiere explotar y eso es decisión suya.

Richard Gasquet

En su época de júnior, Gasquet asombraba siendo la gran esperanza de un país con ganas de volver a tener un futuro número 1 masculino. Superaba una y otra vez a Rafa Nadal y cuando se acercaba a dar el paso al profesionalismo, rompía récords de precocidad ganando partidos cuando no había cumplido todavía los 16 años. En Francia se relamían cuando ese niño de 15 años competía con una calidad inmensa en primera ronda de Roland Garros y llevaba a cuatro sets a todo un Albert Costa. Pero cuando dio el paso a adulto, algo falló en el tenista de Béziers.

Lo que le pasó a Richard es el claro ejemplo de lo difícil que resulta dar el paso de júnior a adulto. Un chico puede despuntar en el circuito júnior pero a la hora de codearse con los grandes se necesita un poco más, aparte de un tremendo talento, y eso no es otra cosa que mucho nivel mental. La cabeza ha sido el gran punto débil del francés, al que siempre se le ha achacado que se venía abajo en los momentos importantes de los encuentros. Dejaba siempre que el miedo se instalara en su cabeza y su mano temblaba más de la cuenta. Así pues, a pesar de la calidad tan grande que tienen sus golpes, no es de extrañar que tenga un H2H tan desfavorable con los miembros del Big Three (2-17 v. Federer; 1-13 v. Djokovic; 0-16 v. Nadal).

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El francés ha sido número 7 del mundo y ha ganado 15 títulos en su carrera aunque todos ellos de categoría 250. Nunca ha podido ganar un torneo mayor, a pesar de haber jugado dos finales ATP 500 y tres de Masters 1000. ¿Qué habría sido capaz de conseguir Gasquet en su carrera si hubiera completado su talento tenístico con una cabeza mucho más competitiva?

Fernando Verdasco

El del madrileño es un caso similar al de Gasquet. Durante toda su carrera, Fer ha escuchado de forma continua eso de "¡Qué mala cabeza tiene Verdasco!". Coincidente con jugadores que han hecho historia en el tenis español como Nadal, Ferrer o Feliciano, el madrileño lo tenía todo para hacer cosas importantes en lo individual. Sus golpes son de una calidad excelsa, con un saque notable, un revés solidísimo y una derecha brutal, que marca diferencias, acompañado de un físico envidiable. Pero esto demuestra que lo que verdaderamente marca las diferencias en el tenis es el aspecto mental. Dentro de los 30-40 primeros del ranking existen jugadores con unos golpes brutales, quizá incluso mejor que alguno del top, pero la diferencia entre tenistas como Djokovic, Nadal, Federer y el resto es cómo se comportan a nivel mental.

Fernando tuvo un momento de inflexión en su carrera cuando en 2008, con la ausencia de Nadal, lideró al equipo español a ganar contra todo pronóstico a Argentina en casa en la final de Copa Davis. Aquél chute de moral le hizo completar el mejor torneo que se le ha visto jamás, en el Open de Australia. Verdasco demostró al mundo de lo que su tenis era capaz con una confianza superior a lo que había tenido antes. Ventiló sus tres primeras rondas ante Mannarino, Clement y Stepanek perdiendo solo 10 juegos en esos tres partidos. Luego le ganó en cinco sets a Murray remontando y luego en cuatro a Tsonga para dejar ante Nadal una de las semifinales de Grand Slam más increíbles de la Era Open.

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Llegó a ser número 7 del mundo y ha ganado 7 títulos, con el Godó de Barcelona como aquél de mayor categoría, aunque ha jugado una final de Masters 1000 en Montecarlo, que perdió ante Nadal. Si hubiera tenido la confianza con la que jugó en aquella temporada 2009 quizá estaríamos hablando de Verdasco como algo más.

Grigor Dimitrov y Bernard Tomic

En su época júnior, Dimitrov y Tomic se veían prácticamente en cada final y muchos pensaban que recogerían el relevo de Federer y Nadal cuando suizo y español vivían la etapa más intensa de su rivalidad pero por una razón u otra, los dos terminaron desviándose por el camino.

En cierta forma porque la naturaleza se lo dio así y puede que también en parte por cómo le entrenaron, Grigor se asemejaba mucho en sus golpes a Roger Federer y eso le ganó el apodo de 'Baby Fed', una etiqueta que le costó muchos años poder quitarse de encima y que le pesó tanto que acabó afectándole en sus inicios. La presión extra en cada torneo que sufría Dimitrov le hizo caer más de una vez y crear una frustración que aún a día de hoy sigue evidenciando.

Pero poco a poco, con el paso de los años fue puliendo esa parte mental para dar rienda suelta a la magia que salía escupida de su raqueta en cada punto. Eso le hizo dar pasos hacia adelante y le vimos pisar por primera vez el Top 10 y ganar títulos de nivel como Acapulco o Queen's hace unos años, así como ser semifinalista en Wimbledon. Pero la carrera de Dimitrov ha ido subiendo y bajando de forma brusca, alternando temporadas que alimentaban la esperanza para luego verle caer de nuevo. El año pasado, Grigor parecía que despertaba al fin ganando en Cincinnati y Londres (que le hizo acabar la temporada como N3), pero va a terminar 2018 en un año para olvidar y posiblemente fuera del Top 20.

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¿Qué le faltó a Dimitrov para haber sacado todo el jugo a ese tremendo talento? Quizá no haber tenido esa losa de 'Baby Fed' en sus inicios y es que esa expectación creada a su alrededor pudo haberle hecho mucho daño y haber desaprovechado una carrera que apuntaba muy alto.

Por su parte, a Bernard no se le puede decir que le afectara ninguna comparación ya que él solito quiso tirar su carrera por la borda cuando se vio con un número de 8 cifras en la cuenta bancaria y decidió vivir la vida nocturna al máximo en lugar de centrarse en el tenis. Hubo una época donde Tomic acumulaba noticias como haber pasado la noche en el calabozo por problemas con la policía o haberse gastado 50.000 dólares en una noche de fiesta. Terminó tan mal que acabó en un reality australiano donde le hacían pasar penurias en la selva. Tocó tanto fondo que aquello le sirvió para despegar un poco y en este 2018 le hemos visto a un mejor nivel pero siempre lejos de todo lo que prometía cuando júnior. Bernie tiene como 17ª su mejor posición ATP, con 4 títulos en su haber, todos de categoría 250. Muy pobre para la calidad que posee.

Marat Safin

Puede que alguno se haya llevado las manos a la cabeza al ver a Safin en esta lista cuando el ruso ha sido doble ganador de Grand Slam y número 1 del mundo. ¿Cómo puede alguien haber desaprovechado su talento habiendo conseguido todo eso? Para entenderlo, hay que recordar la figura del bueno de Marat. Físicamente, era un portento. Rondando los dos metros, el moscovita poseía un ritmo de bola absolutamente brutal. Abanderado del tenis ofensivo, el saque de Safin era otro nivel y se mostraba inabordable desde los dos lados de la pista. Si hablábamos de talento en esa época, era imposible no pensar en él.

Safin lo tenía absolutamente todo para hacer historia en el tenis. Tenía todos los golpes y una cabeza magnífica que no se arrugaba ante absolutamente nadie. Sus rivales le temían. Imponía enfrentarse a él y muchos salían derrotados a pista antes de jugar por lo carismático que era. Cuando se ponía en serio, el ruso era capaz de jugarle de tú a tú a todo un Roger Federer que en aquél 2005 se encontraba en uno de los niveles de juego más altos de su carrera. Es imposible olvidar aquella semifinal que jugaron en Australia cuyo partido muchos consideran como uno de los mejores de la historia. Los comentaristas se reían entre punto y punto, anonadados por el espectáculo que estaban viendo. Ése era el Safin que podía exprimir al máximo su talento.

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Pero al ruso había algo que le gustaba más que jugar al tenis y eso no era otra cosa que las mujeres y la fiesta. El dinero y la fama le abordaron un buen día y acabamos perdiendo a un tenista que podía haberse codeado con Federer aquellos años y haber terminado su carrera fácilmente con 7 u 8 Grand Slams. Resultaba sorprendente ver a Safin perder en primera ronda de un torneo menor cuando dos días atrás había ganado otro de gran categoría y luego se sabía que lo había celebrado con una orgía con varias modelos en un jacuzzi y que tuvieron que levantarle por la mañana porque apenas podía moverse. Ese carácter tan problemático que tenía le hizo desviarse ya al final de su carrera y recordado fue el momento que apareció con el labio partido y el ojo morado en su último torneo en Moscú. "Estuve en una pelea. Si me ven así, imaginen cómo quedó el otro tipo ya que la pelea la gané yo", comentó Marat. Genio y figura.

Gael Monfils

Como Gasquet, en su época de júnior LaMonf pasaba por encima de sus rivales de generación con una superioridad aplastante. Fue número 1 del mundo y ganó tres de los cuatro Grand Slams júnior que disputó en 2004. De él también se decía que marcaría una época y que su talento traería grandes tardes de gloria a los franceses pero precisamente lo que le hacía destacar a Gael se volvió en su contra: su físico.

Súper atlético y ágil como un felino, Monfils se paseaba por las pistas amortizando el precio de cada entrada. Su despliegue físico hacía saborear cada segundo de partido y dejaba puntos de una calidad inigualable. Muchos de los mejores puntos de cada temporada en la ATP llevaban su firma. Pero en un deporte con tanto cambio de dirección en una distancia tan pequeña, acabó afectando a ese físico tan privilegiado de Gael y era común verle lesionado y con problemas en las rodillas cada temporada. Aparte de eso, su cabeza también se encontraba varios puntos por debajo de su calidad tenística y acumulaba finales y finales donde se venía abajo ante la presión de luchar por el título. A estas alturas de su carrera, ya cerca de la retirada, el parisino acumula solo 7 títulos en 27 finales disputadas.

Ernests Gulbis

Su caso es muy similar al que hemos contado de Kyrgios. Gulbis es un tipo que nació con un don para jugar al tenis pero que su carácter y su cabeza le ha hecho desaprovechar ese talento. El letón es un alma errante que ha vagado entre la brillantez y el más oscuro de los pozos. Proveniente de familia rica, se vanagloriaba de tener un helicóptero, un submarino y una nave espacial y fue noticia cuando dijo que el premio de 500.000 euros que consiguió en Roland Garros 2014 cuando alcanzó la semifinal se los fundió en una noche en el casino.

Su calidad era -y es- incuestionable. Ernests siempre ha tenido todos los golpes necesarios para haber marcado diferencias pero en más de una ocasión ya reconoció que no le gustaba entrenar y eso terminó afectando a sus actuaciones y en la falta de regularidad. Por el camino y en la búsqueda de algo nuevo, se perdió con el cambio a un drive poco ortodoxo y que aún a día de hoy nadie entiende cómo se le pudo ocurrir probar. Una derecha que tuvo que volver a cambiar ya que le hizo caer estrepitosamente en el ranking. Para entonces, ya era demasiado tarde para recuperar un talento que muchos aficionados lamentaron haber perdido. Tiene en la 10ª su mejor posición en el ranking, con 6 títulos en su haber, todos de categoría 250. Al menos, Gulbis nos dejó posiblemente la mejor selección de frases de la historia del tenis.

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