De la Qualy al cielo

Ocho jugadores han levantado esta temporada un título ATP partiendo desde la fase de clasificación. Los mismos que en el período entre 2013 y 2017.

Daniil Medvedev ganó en Sidney y en Tokyo partiendo de la previa. Fuente: Getty
Daniil Medvedev ganó en Sidney y en Tokyo partiendo de la previa. Fuente: Getty

Habría que estudiar cada caso en concreto pero, por norma general, jugar la fase previa de cualquier torneo ATP es algo que no mola. Significa que ya tienes un ranking aceptable pero que todavía no es lo suficientemente bueno como para entrar a jugar al recreo de los grandes. Tienes que pasar una última prueba, la definitiva antes de dar el gran salto a la élite. Ocho hombres, la mayoría oscilando por debajo del top100, probaron suerte en este 2018 desde las famosas Qualys, ocho hombres que hoy duermen con un título profesional bajo el brazo. A Daniil Medvedev le gustó tanto que incluso ha repetido, alzándose con dos trofeos partiendo desde la previa. El dato no asusta hasta que lo ponemos en contexto: ocho campeones, los mismos que hubo entre los años 2013 y 2018. ¿A qué se debe esta nueva tendencia? Repasemos primeros los casos.

Daniil Medvedev (Sidney y Tokyo): El único valiente que se ha atrevido en repetir. Lo hizo a principios de año en Sidney siendo el 84 del mundo y lo ha vuelto a hacer esta semana en Tokyo siendo el 32. En la final australiana se topó con un jugador local (De Miñaur), misma receta que en terreno asiático (Nishikori). En Sidney no tuvo un camino demasiado duro, pero en Japón tuvo que dejar en el camino a gente de la talla de Schwartzman, Raonic, Shapovalov o el propio Kei. Con ese talentazo, tardará en volver a pisar una previa.

Roberto Carballés (Quito): El español venía de una mala racha de derrotas y buscaba algo de aire en la primera gira de tierra batida del curso. Aterrizó en Quito buscando los primeros puntos del calendario para acceder al top100 y en Ecuador se topó con la mejor semana de su carrera. Con victoria incluida en la final ante un compañero y tenista consolidado como Albert Ramos.

Mirza Basic (Sofía): De los perfiles más outsiders que nos hemos encontrado en este 2018. Basic, como tantos otros, aprovechó una semana revuelta en Sofía donde todos los favoritos fueron cayendo en rondas tempranas. La final con Copil fue un 50-50 donde cualquiera hubiera representado el campeón inesperado, aunque fue Marius quien tuvo que inclinar una ronda anterior a Stan Wawrinka, top30 por aquel entonces.

Marco Cecchinato (Budapest): Hungría tuvo el placer de ver antes que nadie una de las revelaciones de 2018. Un italiano que empezó el curso disputando Challengers, siguió jugando semifinales de Grand Slam y terminará el curso dentro del top30 como si de la noche a la mañana le hubiese brotado todo el talento. Pero fue en Bucarest donde empezó todo y, curiosamente, lo hizo perdiendo en la fase previa. Sí, perdiendo con Zopp de manera rápida (6-4, 6-2). El azar quiso que el cuadro final le repescara como LL y a partir de ahí ya saben cómo acaba la historia. Meses después demostraría que aquello no fue flor de un día. Que pregunten por París o por Umag.

Nikoloz Basilashvili (Hamburgo): Otro gran descubrimiento que ha llegado para quedarse en la zona noble de la tabla. Un hombre con pólvora en su golpeo de derecha que comenzó a destaparse, nada menos, que en un ATP 500. Por el mes de agosto ya teníamos al de Georgia rondando el top80, insuficiente para librarse de la previa. No problema. La superó y ya en el cuadro final apartó a un top30 como Carreño y en la final a Leo Mayer, actual campeón. Parece fácil pero no lo fue.

Martin Klizan (Kitzbühel): Uno de los jugadores trampa más reconocidos del circuito. Capaz de brillar durante dos meses y luego desaparecer durante ocho. Pero así es Martin Klizan y por eso le queremos. En Austria salió cara en la moneda y así lo demostró, cargándose a tres jugadores locales en su camino hasta el título. Uno de ellos, el número 8 del mundo: Dominic Thiem. Ahora que ya le tenemos de vuelta al top50, esperemos que no se descuelgue y mantenerlo ahí durante mucho tiempo.

Bernard Tomic (Chengdu): De Klizan pasamos a Tomic, otro jugador difícil de clasificar. Parecía que esto del tenis ya había pasado a mejor de vida, pero el australiano se reencontró consigo mismo en la Rafa Nadal Academy para luego confirmarlo a nivel ATP en Chengdu. Cuando se pone a jugar demuestra que eso de las previa se le queda pequeño, aunque también supo sufrir en la final ante todo un top15 como Fognini.

Yoshihito Nishioka (Shenzen): El tenis japonés celebró en Shenzen la llegada de un nuevo campeón con el triunfo de un Nishioka ya totalmente recuperado de la grave lesión que sufrió en 2017. Desde el puesto 171 de la clasificación fue quitándose rivales de encima (incluido un top30 como Verdasco) y terminó firmando una semana inolvidable con la copa bajo el brazo.

Ocho campeones desde la fase previa distribuidos en nueve capítulos gracias al repetidor, Medvedev. ¿Cuál es la razón de esta ‘plaga’? Complicado resumirlo en unas líneas, aunque lo que parece evidente es que el jugador que habita en la zona alta de la tabla (top30), cada vez se centra más en los grandes torneos y se despreocupa más de los menores. Véase que, de los ocho campeones, siete se alzaron con el trofeo en un ATP 250. Además, seis de ellos lo hicieron para inaugurar su palmarés. Una plaga de oportunidades para dar aire a tenistas de segundo y tercer escalón.

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