Nikoloz Basilashvili y una consecuente explosión

Nikoloz Basilashvili crece temporada a temporada. Su entrenador, Jan de Witt, está consiguiendo encontrar la mejor versión del georgiano.

Nikoloz Basilashvili
Nikoloz Basilashvili

A sus 26 años, Nikoloz Basilashvili vive su mejor momento como tenista profesional. Nacido en Tbilisi, el campeón de Beijing, uno de los ATP 500 más prestigiosos, por la calidad que siempre presenta el torneo, lo hizo derrotando en la final a Juan Martín del Potro, en una final que vino a resumir la progresión, extraordinaria, de un jugador que reúne muchas condiciones para instalarse entre los veinte mejores jugadores del mundo.

Año a año, Basilashvili se ha ido consolidando en un estrato del circuito que en 2018 se le ha quedado muy pequeño. El pasado mes de julio, el georgiano levantaba su primer título como profesional, en la ciudad alemana de Hamburgo, también de categoría 500. Y ha sido en la capital china donde definitivamente ha despegado por completo para colarse entre los 25 mejores jugadores del mundo (20 en la Race).

De explosión tardía, Basilashvili inauguró su casillero de victorias ATP en el año 2015, hace apenas tres temporadas, sumando un record de 4-8. Desde ahí, su progresión no ha tenido freno. En 2016 (8-10), 2017 (25-27), y 2018 (27-25, con varios torneos aún por disputar), hablan de una evolución constante. Y es que el georgiano sólo tenía que perseverar. Sus golpes estaban ahí, escondidos pero voraces.

"Me he encontrado en muy buena forma en este torneo", afirmaba Nikoloz tras la final de Beijin. "Realmente me siento bien en la cancha. Y me sentí muy bien en la final. Ganar el título en Beijing significa mucho. Es uno de los mejores torneos, y un torneo muy difícil. Estoy muy feliz. En general, siempre creí en mí mismo. En los entrenamientos pude mostrar un nivel de tenis muy alto, que no pude mostrar antes en los partidos. Junto a mi entrenador, Jan, encontramos un gran equilibrio; pudiendo usar mis armas ante cualquier jugador. Hasta ahora he estado jugando bien, mirando hacia adelante. Voy a ir paso a paso, partido a partido, así que ya veremos".

Y es que Basilashvili goza de una enorme capacidad para dibujar golpes ganadores desde los dos lados de la pista, siendo también capaz de elaborar grandes rallies. Su principal debe en el pasado más reciente, la impaciencia, que le llevaba a buscar el ganador con demasiada antelación, concediendo errores no forzados que le restaban continuidad, se ha ido corrigiendo. Sobre todo, gracias a su entrenador, Jan de Witt, ex-coach de Tatsuma Ito, Gael Monfils o Gilles Simon.

Ahora, Nikoloz, al saque, con la derecha o con el revés, representa a un jugador de su tiempo, con buen juego de pies, muy potente desde el fondo, con muy buena técnica de revés, rotando mucho los hombros, y con una gran capacidad de aceleración y profundidad en todos sus tiros. Conjugando calidad de juego con crecimiento emocional y competitivo, el producto está cerca de completarse.

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