Wozniacki está de vuelta

La danesa conquista Beijing ocho años después y se reengancha a este final de temporada con las miras puestas en Singapur. Suma ya 30 títulos WTA.

Caroline Wozniacki levanta el trofeo en Beijing. Fuente: Getty
Caroline Wozniacki levanta el trofeo en Beijing. Fuente: Getty

Hacía muchos meses que no teníamos noticias de Caroline Wozniacki en grandes plazas. La campeona del Open de Australia había arrancado el año de la mejor manera posible y ahora se mantenía en el segundo escalón mundial sin la necesidad de quemarse demasiado. Pero las grandes jugadoras siempre vuelve y la danesa había apuntado en rojo esta semana del calendario. En Beijing, en el último Premier Mandatory de la temporada, Caro volvió a sacar su cronómetro para batir a Anastasija Sevastova (6-3, 6-3) y sumar el 30º trofeo profesional de su carrera. Números de leyenda para una mujer que ha recuperado el tono y que promete dar mucha guerra en Singapur, donde defiende trono.

Desde los primeros juegos del partido se pudo ver que Anastasija Sevastova no estaba cómoda. Por lo que fuera, pero no estaba cómoda. Fallos en la red, bolas que se marchaban por mucho y una mirada que se dirigía continuamente hacia su entrenador, pidiendo una respuesta que le ayudara a meterse en el encuentro. Quizá todo esto sean conjeturas y la realidad es que el juego de Wozniacki le sienta fatal a la letona. A la letona y a una buena parte del vestuario femenino, por eso es la actual número 2 del mundo. La sensación es que en cualquier momento el primer parcial se iba a romper a favor de la danesa y esto se confirmó en el sexto juego. Un break que Caroline ya no cedería y que le servía para liderar el pulso por 6-3.

Claro, mirando las estadísticas previas de ambas jugadoras uno puede llegar a entender lo que se le pasaba a Sevastova por su cabeza. Cuatro partidos ante Wozniacki, cuatro derrotas. Las tres que fueron en pista rápida, derrotas claras sin ganar ningún set. En esta superficie, Wozniacki representaba una de esas jugadoras que hubiera preferido evitar antes que cualquier otra, pero allí estaba la danesa, construyendo su castillo al otro lado de la red, sin regalar un solo punto a su rival para que no tuviera ni la opción de coger aire. Incluso pudimos ver, por momentos, una versión mucho más ofensiva de la tenista de Odense, metiéndose dos pasitos en pista y buscando el ganador en momentos de igualdad. La confianza, esa misma que se ha mantenido ocultad desde el mes de enero y que por fin ha vuelto a su raqueta.

Tenía que pasar algo inmediato para que la final no se perdiese por la vía rápida en las garras de Wozniacki, algo que pudiera situar a Anastasija en la pelea de igual a igual. Justo con 1-0 en la reanudación aparecieron las primeras bolas de break a favor de la letona. Una, dos y tres. Todas fueran malogradas. El tren que llevaba esperando durante casi una hora pasó de largo y además dejó secuelas. En el juego siguiente, Caroline no tuvo reparos en firmar el quiebre. Se arrancaba los pelos Ronald Smith en el palco sabiendo que aquello estaba ya visto para sentencia. La quinta derrota ante Wozniacki era cuestión de minutos, el 30º título de la danesa también. Al final no hubo sorpresas, se cumplió el guión establecido, ambas saldrán felices después de esta semana, pero solo una de ellas volverá a casa con exceso de equipaje.

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