Gigante Basilashvili

Victoria de peso del tenista de Georgia sobre Juan Martín Del Potro para levantar en Beijing su segundo ATP 500 de la temporada.

Basilashvili, nuevo campeón de Beijing. Fuente: Getty
Basilashvili, nuevo campeón de Beijing. Fuente: Getty

Juan Martín Del Potro sufrió un doble castigo este domingo en el ATP 500 de Beijing. El primero castigo, personal, la aparición de una fiebre que no pudo curar con el paso de los días. El segundo problema, totalmente ajeno, el rendimiento espectacular de un jugador como Nikoloz Basilashvili que va camino de convertirse en un tenista de culto. El georgiano derrotó en dos mangas al argentino (6-4, 6-4) para alzarse con su segundo título del año, ambos de categoría ATP 500. No era el desenlace que el público esperaba, pero sí fue un final justo donde se impuso el mejor.

El tenis es un deporte que no para ninguna del año y esto, de momento, corre en contra del ser humano. Una especia que evoluciona año tras año, que todavía tiene sus límites por explorar, pero con un sistema inmunológico que de, de vez en cuando, falla. A Del Potro le tocó fallar esta semana con una gripe que le lleva persiguiendo desde los cuartos de final. Sin embargo, hoy domingo era uno de los dos jugadores del cuadro que todavía guardaban opciones de levantar el título en Beijing. Eso sí, buen capote le echó ayer Fognini al no presentarse en semifinales debido a una lesión de tobillo.

Pero hoy no era Fognini el que estaba al otro lado de la red. El número 34 del mundo asomaba con ese rostro todavía medio desconocido para el gran público, una vestimenta ajena a las grandes marcas y un tenis que amenaza con dar el gran salto en 2019. Y si no lo hace esta temporada es porque, matemáticamente, ya no le da tiempo. Pero sí, señores, Nikoloz Basilashvili hablando mal y pronto, juega un huevo. Ya solo con su saque y su derecha tiene plan para enfrentar al 90% de jugadores del vestuario, solo así es posible que un hombre empiece la temporada en el top60 y la vaya a terminar acariciando el top20. De Georgia, país que nunca antes conoció un campeón profesional hasta él mismo, aterrizó hoy Nikoloz para darle a Del Potro más problemas que un catarro.

Y eso que el argentino ya intentaba cuidarse en los descansos, tapándose con su toalla para no quedarse frío y expulsando todos los virus posibles entre tos y tos. Difícil. Si el lenguaje corporal de Juan Martín ya suele reflejar desgaste y sosiego, hoy estos síntomas se multiplicaban por diez. Mientras tanto, el georgiano lo cosía a derechas ganadoras y misiles desde el fondo de la pista. Fue un 6-4 de salida pero bien pudo haber sido un marcador más amplio. El ‘problema’ es que Del Potro es tan bueno que hasta estando enfermo te hacer partido, aunque este esfuerzo no significaba que al final de la fiesta hubiera premio.

Aguantó Juan Martín como los hombres, de pie y con opciones. Algún 15-40 se paseó a su favor pero ya saben cómo es esto, cuando no es el día, no lo es para nada. Al final, casi sobre la bocina, apretó los dientes Nikoloz y cumplió con el break más doloroso que existe, en el noveno juego. Aquello era la invitación perfecta para servir para el título, algo a lo que no iba a renunciar después del tremendo trabajo de toda la semana. De Georgia, apunten su nombre, y sin haber ganado jamás un título profesional, Mr. Basilashvili llegará al mes de noviembre con dos ATP 500 en su mochila: Hamburgo y Beijing. Una temporada inolvidable que tiene pinta que todavía puede mejorarse en 2019.

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