Thomaz Bellucci: “Estoy en la peor fase de mi carrera”

El brasileño, 262 del mundo esta semana, habla acerca de su descenso en el ranking y cómo le ha cambiado la mentalidad tras los malos resultados.

Thomaz Bellucci durante un partido de 2017. Fuente: Getty
Thomaz Bellucci durante un partido de 2017. Fuente: Getty

Para encontrar la última victoria ATP de Thomaz Bellucci en el circuito hay que remontarse al mes de febrero. En Buenos Aires, tras superar la fase previa, el brasileño superaba a Pedro Cachin en primera ronda para luego ceder en segunda ante Diego Schwartzman. Desde entonces, toda su aventura se ha limitado al territorio Challenger, estancia que le ha llevado a firmar los peores números de su carrera y salirse fuera de los 300 mejores. En una entrevista con el portal Saque y Volea, el de Tiete analiza la frustración que le está tocando vivir en la treintena, aunque no pierde la fe en regresar al lugar que un día pisó.

Creo que estoy en la peor fase de mi carrera, nunca pasé por un período similar. Para mí todo esto es nuevo. En el pasado salí del top100, bajaba al 120 o 130, pero ganaba un torneo y me metía otra vez 80 o 90. Era mucho más fácil para mí aceptar esa caída en el ranking porque en una semana ya estaba de vuelta. Hoy necesito mucho más, me hacen falta ganar 3 o 4 torneos y eso se hace realmente difícil”, reconoce el hombre que fue castigado en agosto de 2017 con seis meses sin tenis por dopaje.

Volvió en febrero, aunque ya nada era lo mismo. “Me cuesta, lo primero, por mi nivel de juego. He sido incapaz de recuperar mi nivel de años atrás. Pero también por el nivel mental, la dificultad de aguantar tantas derrotas, de perder tantos juegos que estaban en mi mano… todo ha influido de manera negativa en mi ranking”, asiente tras un balance de 30-24 esta temporada. Supongo que todos los jugadores pasan por momentos así. Un jugador que pasa diez o quince años en el top100 se piensa que no va a salir nunca, pero ocurre. Es una fase normal, quizá influye que el año pasado estuviera seis meses sin jugar, aunque los primeros meses apenas me costó recuperar el ritmo. Yo sigo confiado, tengo fe en que puedo recuperar mi antiguo ranking”, subraya.

“Antiguamente, cuando yo iba a jugar Challengers, si perdía en la final o en la semifinal significaba un mal resultado. Si iba era para ser campeón. Hoy es diferente, llegar a una final o una semifinal ya es un gran resultado”, manifiesta tras firmar semifinales hace dos semanas en el CH de Ginebra, su mejor resultado del año. “Cuando juegas un torneo más pequeño la expectativa siempre es mayor, piensas en ganar el torneo o hacer final, pasar por encima del resto de chicos. El nivel es más bajo y, aunque no estés jugando bien, lo normal es que fuera y ganase a todo el mundo”.

Tan largo fue el túnel que la crisis le costó perder a su entrenador, André Sá. Ni siquiera su mejor compañero de viaje pudo aguantar a su lado en los peores momentos. “Faltó un resultado, seguro. Hubo algunas cosas a mediados de año que no esperábamos. Él tenía algunos compromisos y alguna semana me tocó viajar solo. Esto a mí me pesó un poco, siempre me ha gustado invertir mucho en mi equipo, veo necesario viajar con tu entrenador y tu preparador físico a los máximos torneos posibles. Me sentí solo, pero no era culpa de nadie, simplemente André tuvo varios compromisos con la ITF. Fue una cuestión de logística, yo quería que viajara más semanas conmigo y él no podía. No era lo que necesitaba en estos momentos, aunque en ese pequeño espacio de tiempo me ayudó bastante”, confiesa el sudamericano.

Una nueva dimensión que leva su tiempo adoptar. “Ahora tengo que luchar mucho más, dar la vuelta a partidos contra gente que antes no tenía riesgo de perder, asimilar eso fue difícil. En su momento, verme el 150 del mundo me generó mucha ansiedad porque tenía muchos puntos que defender en esa época, ¡tenía que defender puntos ATP en los Challenger! Es decir, debía hacer siempre semifinal o final, pero no estaba jugando bien, no era capaz de ganar. Todo esto también te hace aprender, en 30 años nunca había tenido que pasar por esto. Me ayudó a valorar todo lo que conseguí en mi carrera, a darme cuenta de que hay 300 o 400 jugadores en el mundo que pueden ser súper competitivos”.

Bellucci también habla de la Copa Davis, competición a la que fue fiel durante muchos años y a la que decidió apartar de su calendario desde abril de 2017. Sin embargo, el paulista abre la puerta a un regreso cercano. “Puede que lo considero, igual con el nuevo formato me animo. Era uno de los temas que hablaba mucho con André mientras él lo trataba con los jugadores. Para un tenista, sacrificar dos semanas es aceptable. Cuatro o cinco ya es muy difícil. Que sea al mejor de tres sets, para mí es un acierto. Jugar a cinco sets te provoca cansancio y lo puedes pagar a semana siguiente, que vuelves a tener torneo. Puede que ahora sea mucho más fácil comprometerse con la Davis, aunque todavía no sé si la voy a jugar. Dependerá del capitán”, valoró el brasileño.

Un camino de vuelta que no está siendo fácil pero que le deja un poso de una temporada completa de aprendizaje en forma de una gran lección, “Mi motivación es la misma cuando juego un Grand Slam, un ATP o el torneo de Campinas (el cual disputa esta semana). No desmerezco ningún torneo. Sé que es una etapa que tengo que pasar para volver arriba, así que cada juego es importante. Necesito subir 30 posiciones para entrar en otro Challenger del que ahora mismo estoy fuera, ahora valoro todo mucho más. Resultados que hace tiempo para mí hubiera sido irrelevantes, ahora se han convertido en tremendamente importantes”.

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