Los recogepelotas están para ayudar, no para servir a los tenistas

Estos niños sufren largas jornadas en los torneos y lo hacen porque aman el tenis y sueñan con ver de cerca a sus ídolos. No merecen gestos como el de Verdasco.

Verdasco durante su gesto hacia el recogepelotas. Foto: TennisTV
Verdasco durante su gesto hacia el recogepelotas. Foto: TennisTV

Observé con estupefacción el gesto que Fernando Verdasco tuvo con un recogepelotas chino durante su partido de semifinales en Shenzhen ante Nishioka, que acabó perdiendo en el desempate del tercer set. Creo que fue un gesto feo e innecesario, reprimiendo al niño delante de todo el estadio y de las cámaras para que se diera más prisa para entregarle la toalla. Esto ha provocado una ola de comentarios en Twitter que critican la actitud que el tenista español tuvo hacia el pequeño y muchos creen que debería cambiar la norma para que los jugadores sean los que vayan ellos mismos a por su toalla y evitar más situaciones como ésta.

Me dolió ver el gesto porque a veces se termina pagando el enfado que uno tiene consigo mismo con alguien que no tiene culpa de ello. Verdasco se encontraba frustrado al ver que el japonés le estaba remontando y terminó pagándolo con el chico, riñéndole delante de todos. No me quiero ni imaginar lo mal que se sentiría ese pobre chico al ver esa reprimenda por parte de un tenista de la talla de Verdasco.


Los niños recogepelotas son una figura esencial en los partidos de tenis y sufren jornadas muy largas sin cobrar absolutamente nada de dinero. Lo hacen porque les encanta el tenis y porque de esa manera podrán vivir un partido en primera fila y estar cerca de sus ídolos. Ni mucho menos se merecen algo así. No hay que olvidar que la gran mayoría de los que hoy son tenistas profesionales pasaron también por ahí siendo pequeños y es que es importante recalcar que no dejan de ser niños que están ahí para ayudar a que el juego sea más rápido, no para servir a nadie.

Me puse en contacto con un ex-recogepelotas del RCT de Barcelona para hablar sobre lo ocurrido y que me diera su punto de vista. "Cuando tienes esa edad, ser recogepelotas es algo de lo que sentirte muy orgulloso. Aunque no te pagan nada, lo haces porque así podrás estar cerca de los tenistas. Entre tu grupo de amigos llegas a ser la envidia de todos", me explica. Le pregunto directamente si existe alguna norma concreta que obligue a los recogepelotas a servir la toalla al instante. "Lo que nos dicen es que estemos siempre pendientes del tenista y que esperemos a que nos haga el gesto. Bien a que nos señale la toalla o a que nos la pida de viva voz", asegura.

¿Es justificable lo que hizo Verdasco con ese niño? "Hay tenistas más educados con los recogepelotas y otros menos. Suele ocurrir que cuando el partido no va como este jugador quiere, a veces se paga con el chico esa ira. Había una serie de tenistas con los que no nos gustaba participar en sus partidos porque sabíamos que se enfadaban fácilmente y podían gritarnos. Cuando nos tocaba, siempre decíamos: 'Oh, no'", confiesa este ex-recogepelotas.

"Excepto en torneos de Grand Slam, que los recogepelotas son mayores de edad, en el resto de torneos suelen ser niños que participan solo por el hecho de poder estar cerca de los tenistas. Lo que sí me he dado cuenta viajando por ahí es que en torneos grandes como el Godó, los recogepelotas son más profesionales, por así decirlo, ya que varios meses antes ya están entrenando para la semana de torneo además de que hay más cultura tenística. En torneos como este de Shenzhen, más pequeños, seguro que apenas entrenaron y es posible que el chico estuviera un poco más despistado y no se diera cuenta que Fernando le estaba pidiendo la toalla pero eso no justifica el gesto que hizo después", termina diciendo.

No es la primera vez, sin embargo, que un tenista pega un grito o reprocha a un recogepelotas para que le dé la toalla de forma mucho más rápida. Como decimos, ellos están allí para ayudar y no para servir a nadie. Hay quienes comentan que resulta poco ético que estos niños y niñas tengan que recoger esta toalla que está llena de sudor del propio tenista y tener que tocarla con sus manos.

Mientras, en el próximo torneo de la Next Gen en Milán van a introducir como prueba una pequeña percha en el fondo de cada lado de la pista donde los tenistas se colocarán ellos mismos las toallas y puede que sea el primer paso para que los recogepelotas, como su propio nombre indica, se dediquen a recoger y entregar las pelotas y no estar pendientes de la toalla para que los jugadores se sequen el sudor y es que, para eso -digo yo- tienen las muñequeras. Hasta entonces, pienso que no le vendría nada mal a algunos tenistas hacer un ejercicio de empatía y ponerse en la piel de esos niños pequeños porque hay comportamientos como éste de Verdasco que no deberían volver a repetirse en una pista de tenis.

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