Xavi Budó: “Paula ha entendido las prioridades para ser tenista”

El técnico español nos relata los inicios de su aventura con Paula Badosa. “Ser entrenador de tenis ahora es mucho más agotador que hace 15 años”.

Paula Badosa y Xavier Budó en plena charla. Fuente: Fernando Murciego
Paula Badosa y Xavier Budó en plena charla. Fuente: Fernando Murciego

¿Se imaginan jugar al tenis y que el resultado no fuera lo más importante? Una situación real y simbólica en la nueva aventura de Paula Badosa. Con 20 años, la tenista catalana ha decidido enderezar su rumbo y apostarlo todo a una sola ficha, la de Xavier Budó (Gerona, 1970). Un hombre que conoce la élite del tenis al detalle después de madurar a Carla Suárez durante una década. Ahora el reto es distinto, una jugadora completamente diferente, con otros tiempos y otras necesidades. En sus manos reside una de las mayores promesas del tenis español y el BBVA Open Ciudad de Valencia aparece como la primera parada, donde ya pisan semifinales. Con la particular calma y sus ganas de dialogar, el técnico se sienta con Punto de Break para analizar la razón que la hecho volver al circuito.

¿Qué te hizo salir del tenis?

Lo que me hizo salir es que estaba dedicado al proyecto con Carla después de una década juntos y en Wimbledon del año pasado decidimos hablar. Hemos vivido juntos un proyecto deportivo precioso pero la relación entrenador-jugador en alto rendimiento es muy intensa, apasionante, exigente... y esto desgasta. Todo lo que yo tenía que aportarle ya se lo había aportado. Carla llegó a Barcelona con 18 años y muchísimo talento, jugaba muy bien pero competía normal. Junto a Marc (Casabó) dedicamos una vida junto a ella para trabajar el físico, la mente, los golpes y todo lo que se necesita para llegar arriba. Es una persona ‘10’, la sigo y le deseo lo mejor, pero era un paso que era necesario para ambos. Le estoy y le estaré siempre muy agradecido por todo, a ella y a su familia.

¿Tanto agota este mundo?

El mundo del deporte y la competición es único. Soy una persona que lo vive todo muy apasionadamente y doy lo máximo de mi mismo 24 horas al día, la gente no es consciente muchas veces de lo que representa viajar, renuncias a todo por vivir la vida de otra persona, para ayudarla. Necesitaba cuidar un poco mi vida y a mi gente, pero también seguir aprendiendo.

Vamos, que no has estado parado.

Es que tú no puedes exigir al jugador que cada día sea mejor, si tú como entrenador no aprendes y mejoras constantemente. Yo este año he aprendido mucho, he ido a hablar con gente que para mí son referentes, he dedicado muchas horas a aprender y escuchar. Tanto a nivel personal como profesional he intentado crecer.

Ahora vuelves para emprender un viaje con Paula Badosa, a quien conoces bien.

Después de un año me encuentro muy bien de energía, con mucha fuerza. Va a ser la primera vez que viajemos juntos y le haga de entrenador, creo mucho en ella, es evidente que es una jugadora con un gran potencial. Me llamó hacer tres semanas y me dijo que siempre había querido que yo fuese su entrenador, eso fue muy bonito, me dijo que tenía muy claro que estaría totalmente comprometida en darlo todo por llegar a lo más alto posible. Le tengo fe ciega como tenista, pienso que no tiene limites y tengo muy claro qué cosas tenemos que trabajar para que llegue donde tiene que llegar. Pero el camino va a ser largo, duro y hay que tener paciencia. Sin todo ello, es imposible conseguir nada.

¿Y qué hay que trabajar?

Es una jugadora con un carácter muy explosivo, una jugadora muy emocional, muy valiente pero muy emocional. A Paula le ha perjudicado mucho más que beneficiado lo que le pasó con 17 años. Ella gana Roland Garros Junior, va a Miami y gana a dos top100, todos empiezan a apostar muy fuerte por ella, se empieza a hablar de Paula en los medios de comunicación como la nueva Sharapova española… imagínate gestionar todo esto con 17 años. Llegó un momento que se pensó que podía subir el Everest en helicóptero. Gestionar todas estas expectativas y la presión que ello conlleva no es nada fácil.

Había que explicarle que el cuento tenía también una parte fea.

Lo que hay que explicarle es que todo esto es muy bonito pero que al Everest se sube escalando, hay días que subes 300 metros, otros 5 metros y días que bajas 100. Esto es una subida muy larga, requiere de un proceso que exige mucha madurez y mucho trabajo. Aunque tengas mucho talento, valentía y carácter, necesitas de un tiempo para generar todo el proceso.

¿Qué ha cambiado en esta nueva Paula?

Veo que es más consciente de todo ello en estos momentos. Hemos hablado muy claro, se lo dije el primer día: “Si tú tienes el compromiso y sabes lo que representa ser tenista, yo me meto. Si no, no”. Si trabajamos duro en ese proceso, a partir de marzo o abril del año que viene podremos empezar a ver cosas interesantes de Paula.

¿Hasta marzo no importan los resultados?

¿Sabes qué pasa? La gente solamente mira el resultado deportivo. Ahora Paula no va a hacer resultados porque está a un nivel muy normal en todo, sí que la veo con muchas ganas y sé que va a crecer mucho, pero todavía no está para hacer resultados. El último objetivo que tenemos es qué vamos a hacer aquí en Valencia o qué vamos a hacer dentro de tres semanas en Sevilla. Lo importante ahora para mí es que viva por y para el tenis y que tenga un estilo de vida para el tenis. Descansar, suplementación, comer bien, charlas a nivel mental, madurez, estilo de vida, concentración, dejar todo lo tóxico fuera, dedicarte a ti… lo último que nos importa ahora es si gana o pierde.

Esto suena a fácil teoría y difícil práctica.

Todas las jugadoras jóvenes se pasan el día hablando de resultados y de ranking, pero el resultado solamente es una consecuencia de todo un proceso y un buen trabajo. Quiero educarla a que lo importante, a día de hoy, sea el trabajo para que aspire a ser muy buena. Si tú la educas para ser muy buena, puedes hacer más fallos porque juegas muy valiente en un circuito donde la gente juega mucho a ganar. Hoy prefiero que juegue valiente y haga el patrón aunque falle 30 bolas más.

Bueno, depende de qué fallos…

Te pongo un ejemplo: Prefiero que me haga muchas dobles faltas un metro fuera de largo, a que me haga una doble falta de red. La doble falta de red es de miedo, de conservadurismo; la de un metro fuera es de valiente, de buscar para aspirar al máximo. Cuando educas así a un jugador, a corto plazo suele haber pocos resultados.

Siendo su estilo tan agresivo, algún fallo de vez en cuando habrá, esto lo tienes asimilado.

Ella es una jugadora muy pegadora y agresiva. En una período de 2-3 años, Paula será una jugadora que acabe jugando a 3-4 tiros, primero porque el tenis femenino va hacia ahí, segundo porque ella tiene la potencia, la mentalidad y los golpes. Tiene winners por todos lados, pero ahora quiero que entienda que también debe tener un Plan B, que hay que saber leer el tenis para ser más completa. Que todo esto quede asimilado nos llevará cierto tiempo, el objetivo es acabar jugando a 3-4 tiros, pero con mucho orden, con un Plan A y un Plan B.

Pasas de Carla Suárez a Paula Badosa. El alfa y el omega.

Totalmente. Son perfiles de jugadoras distintas, patrones de juego distintos, físicos y envergaduras distintas, maneras de ser y caracteres distintos. Pero no me han gustado nunca las comparaciones, cada jugadora es distinta. Para mí la carrera que ha hecho y sigue haciendo Carla es admirable y ojalá Paula pueda llegar también a lo más alto. Por falta de talento no será. Para mí un buen entrenador es el que sabe adaptarse a cada perfil de deportista y sacar el máximo rendimiento de cada deportista.

¿No te parece que las jugadoras sin tanta potencia desarrollan más la mente?

Si tú no tienes un winner muy fácil o un extra de potencia, inconscientemente te ves obligada a estar a tope en físico y consistencia mental. Es algo natural, pero en el tenis español hemos tenido una cosa muy buena: se ha demostrado que dos jugadoras tan diferentes como Carla y Garbiñe han podido llegar al top10. Demuestra que se puede llegar arriba con un patrón que apueste por el orden y otro que apueste por ser agresivo. Eso sí, hoy en día si quieres llegar arriba, hay conceptos innegociables como son la intensidad física, la mentalidad o el estilo de vida.

¿A ti qué patrón te gusta más?

Yo soy muy romántico, a mi me gusta mucho el patrón de elaboración e inteligencia táctica, creo que es mucho más atractivo. Cuando veo según qué partidos de ciertas jugadores/as, veo mucha potencia pero poca inteligencia táctica. El tenis, y el deporte en general, ha evolucionado mucho hacía lo físico, hacia la potencia, hay que adaptarse a ello. Pero se puede ser potente y a la vez inteligente tácticamente, ser más completo. Si tú estás con una Paula Badosa, tienes que saber qué carácter tiene, qué físico tiene, qué tipo de juego tiene y sacarle su máximo rendimiento.

¿Qué le ha pasado para abrir los ojos?

Es muy sencillo. Estamos en un mundo donde mucha gente opina y critica mucho lo de fuera, hacemos muy poca autocrítica hacia nosotros mismos. Si lo que exigimos a los demás lo hiciéramos con nosotros mismos, el mundo te aseguro que iría mucho mejor. Cuando escucho a mucha gente que opina alegremente sobre esta o aquella jugadora, siempre pregunto lo mismo: “¿Tú con 18 años cómo eras? ¿Con 20 años cómo eras?”. Nadie nace aprendido, todos mejoramos y crecemos a partir de aciertos y errores, la diferencia está en madurar lo más rápido posible para aprender y corregir. Y más en el mundo del deporte, dónde la carrera es muy corta y deben acelerarse los procesos de maduración.

Paula pagó todo esto.

A Paula le vino todo muy rápido y muy joven, ha tenido que pasar por todo un proceso para darse cuenta de cuáles son las prioridades para ser tenista. Ella tiene personalidad y es ambiciosa, seguro que aprende rápido de todo ello.

Interesante esto de las prioridades, desarrolla.

El primer día que hablamos le puse una hoja y le pedí que me pusiera del 1 al 5 las prioridades que ella pensara necesarias para llegar al máximo. Hace cuatro años me hubiera dicho: los golpes. Ahora me dice: el estilo de vida, el compromiso, el trabajo mental, el carácter… y cuando lleva una hora hablando, entonces dice los golpes. Los golpes te dan la opción de jugar al máximo, pero el 80% del tiempo que tú estás en una pista, no estás jugando el punto, estás pensando, y uno compite según su manera de ser, su carácter. Esto es lo que hay que trabajar. Aquí se compite como se vive y como se entrena. La gran diferencia es que Paula ahora es muy consciente de cuáles son las prioridades para aspirar a lo máximo como tenista.

¿Puede un jugador llegar a quitarse la presión de haber ganado Roland Garros?

A mí me gusta que haya ganado Roland Garros Junior, me gusta porque te demuestra que es ganadora, que tiene un gen ganador. Lo que no supo es gestionar lo que representa todo esto porque era muy joven. Aquí somos muy emocionales, es el carácter latino, una cultura donde se vive muy bien pero se madura más tarde. En otros países con condiciones más duras igual se madura antes.

El problema de ser resultadista es que te puedes volver loco si entras en una mala racha.

Fíjate solamente en la cantidad de lesiones que ha tenido, el 80% vienen, en parte, derivadas del estrés emocional. Nosotros, en función de cómo vivimos, tenemos más riesgo o menos riesgo de caer lesionados. El hecho de no estar preparados para que todo vaya tan rápido te genera un estrés y una ansiedad que aumenta el riesgo de lesión. El último año ya tuvo menos lesiones porque ha ido madurando y relativizando más las cosas.

¿Esto lo sufren todas las jugadoras?

El año que Carla ganó Doha se puso Nº6 del mundo. Al cabo de una semana nos fuimos a Indian Wells y tuvimos un esguince de tobillo el día antes de competir. Lo que pasó en aquel entrenamiento no fue casualidad, recuerdo de decirle al fisio antes de empezar: “Hoy tenemos riesgo de lesionarnos”. Carla estaba en el mejor ranking de su carrera, llegó la presión, la expectativa, te pones tenso, te descoordinas, tienes estrés emocional y el cuerpo llega un momento que se equivoca y hace un mal gesto.

Pasamos horas hablando de mejorar el servicio y el revés, pero todo empieza y acaba en la mente.

Todo es la mente. El deportista es una manera de ser, nos lo han enseñado Rafa Nadal y David Ferrer junto al trabajo hecho con sus entrenadores. Dos fueras de serie que siempre tengo de referentes. El trabajo mental es lo que te marca todo, formar y desarrollar un carácter, una forma de ser y una mentalidad. Esto, junto a la gestión de todas las emociones, es lo más importante. Cuando hablo así parece no dé importancia a la técnica, la biomecánica o el patrón táctico. Le doy muchísima, pero no es lo más importante.

Después de pasar una década con Carla, ¿tienes ganas de otro largo viaje?

Yo no soy un entrenador de cambiar mucho de jugadoras, me gustan mucho más los proyectos a largo plazo, proyectos de vida que llamo yo. Hacer una casa desde cero, construir la casa, disfrutarla y vivirla. Es mucho más gratificante. Mi intención con Paula, siempre que los dos estemos contentos y a gusto, es que sea un proyecto a largo plazo. Como muchos otros entrenadores, he tenido este año varias ofertas a nivel internacional de jugadoras muy metidas arriba, estoy muy agradecido de que hayan pensado en mi, económicamente me hubiera salido más rentable, pero personalmente no me hubiera llenado ni una cuarta parte. A mí me encanta formar a un jugador, creo que es un reto mucho más apasionante, mucho más que trabajar con un jugador ya consolidado.

Con Carla dejaste alto el listón.

Carla es una persona maravillosa que vino con una mochila, una bolsa y unas raquetas a Barcelona y me dijo: “Vengo aquí para darlo todo y ser tenista”. Recuerdo que le respondí: “Carla, si empezamos es para aspirar a ser top10, tú tienes mucho talento”. Su padre, José Luis, una persona que formará parte de mi vida siempre porque es para mí un amigo, me dijo: “¡Qué buen comercial eres!”. Ella estaba top400, pero si yo pensara que el objetivo era llegar al top100, no me hubiera metido. Y ojo, que llegar al top100 tiene un mérito increíble, todas las que lo consiguen llevan detrás toda una vida luchando por ello, pero yo a Carla le veía un talento tan bestia que sabía que podía llegar al top10. Con Paula me meto para aspirar a todo, luego ya veremos. El primer paso para conseguir un objetivo, un sueño, es creer en él. Y yo me meto para llegar a lo máximo.

¿Tú la ves comiendo la misma mesa que Carla y Garbiñe?

Garbiñe consiguió cosas increíbles a una edad, Carla lo hizo a otra edad y Paula, si lo consigue, lo hará a otra edad. Cada persona es distinta y cada deportista requiere su plan de desarrollo y crecimiento. No olvidemos que para sacar el máximo rendimiento a la deportista, antes está la persona. Una persona a la que debes conocer. A partir de ahí, hablemos de sacar el máximo rendimiento a la deportista.

Prisa no tenéis.

Tú puedes ser el mejor arquitecto del mundo a los 28 años pero también a los 40. Puedes ser uno de los mejores médicos del mundo, pero a distintas edades. Hay que dejar de pensar en esa conexión de ranking-edad, cada jugador va a una velocidad distinta. Para mí Flavia Pennetta es un escándalo de jugadora, ¿a qué edad ganó un Grand Slam? Cada uno requiere su proceso.

Pero esos procesos son largos y requieren de paciencia con el entrenador. Entrenadores que igual construyen esa casa, pero luego no les da tiempo a disfrutarla. Los echan antes.

Me encanta que me hagas esta pregunta. A mi me gusta fijarme en entrenadores como Toni Nadal, Javier Piles, Paco Fogués, Esteban Carril, Pablo Lozano, Gonzalo López, Javier Duarte, Carlos Martinez, José María Díaz, Jorge García… todos han hecho proyectos de vida con sus jugadores. Son gente que ha estado 24 horas al día pensando en su jugador. La única manera de sacarle el rendimiento a gente joven en un deporte de tanta exigencia es que el entrenador viva por y para el jugador.

Y sin embargo, es un perfil de entrenador que se extingue.

Y es una pena, pero la sociedad domina la situación, la prisa, la inmediatez. La culpa siempre es de fuera, la búsqueda de excusas, de agentes externos, la ausencia de autocrítica, poca maduración de las cosas, etc. La tecnología está haciendo daño a los deportistas jóvenes, la filosofía de vida actual va en contra de un deporte como el tenis. Todo ahora es cortoplacista, resultadista, todo es apariencia y nada profundo. Justo lo contrario de lo que significa el tenis, por eso se acaban estos proyectos a largo plazo, los entrenadores se cansan de pelear contra todo esto.

Aparte de una generación rebelde a la que le falta mucha disciplina.

Esto lo vemos en los Grand Slams del circuito ATP, cómo les cuesta a los jugadores jóvenes mantener el nivel. Pero vamos a ver, ¿cómo vas a mantener un nivel de 8-9 sobre 10 durante cinco sets jugando en Roland Garros contra Rafa Nadal, si eres incapaz de concentrarte en leer un libro durante dos horas? Si este deporte me gusta es porque premia la personalidad, los valores, el esfuerzo, gente como Simona Halep.

¿Qué opinas de Garbiñe? Este año ha recibido muchas críticas.

Una jugadora que a su edad tiene dos Grand Slams y ha sido número 1 del mundo solo puede ser una fuera de serie. ¿Cuántos en sus profesiones son números 1 del mundo? La gente no es consciente de lo que representa, lo que significa ganar dos Grand Slams y gestionar todo lo que se produce alrededor. Garbiñe para mí es un fenómeno, es una tenista que cuando está enfocada y ordenada la veo la mejor del mundo, sin ninguna duda. Yo sé el esfuerzo que ha hecho para llegar arriba y es bestial, pero cuando ganas Grand Slams viene otra realidad. La gente se queda solo con el resultado: si ganas, eres bueno; si pierdes, eres malo. ¿Cómo educar a una gente que piensa así? Garbiñe a una edad muy temprana ha conseguido cosas increíbles y gestionar todo ello y lo que representa no es nada fácil. Es una jugadora que tiene unas condiciones para marcar una época.

Algo muy de esta época son las redes sociales, un arma de doble filo.

Las redes sociales, cuando todavía no has llegado, perjudican una barbaridad. Crea dispersión, la antítesis de lo que necesita un jugador. El trabajo de entrenador de tenis, ahora mismo, es mucho más agotador que hace quince años, tienes que controlar muchos factores que antes no existían.

Pero tantos obstáculos también sirven de filtro. Los que llegan arriba es que son muy buenos.

Totalmente, son superdotados. Para mí tiene mucho mérito y valor el que llega a ser top10 mundial pero sólo el hecho de ser un día top100 me parece de un mérito tremendo. Detrás hay una vida dedicada por y para el tenis, sacrificando muchas cosas en tu vida. ¿Qué deporte estás 35 semanas enteras durmiendo en hoteles por el mundo? ¿Tú sabes todas las barreras que hay que pasar para llegar al 100 del mundo?

Yo sí, pero hay mucha gente que se piensa que en el tenis son todo lujos.

La semana pasada estuve en un torneo ITF, ¿sabes la cantidad de jugadores que está comiendo con tuppers para ahorrar costes y no pagar el menú del torneo? Intentar ser profesional cuesta mucho dinero, se ganan la vida unos pocos y muchos lo arriesgan todo por un sueño. Ellos y sus familias. Aunque no llegues a ser el mejor, ¿sabes lo que te curte y te forma cómo persona el hecho de intentar ser tenista? Viajas, compites, estás solo en la pista, afrontas mil adversidades...

Dime qué necesitas para irte contento de Valencia.

Ver a Paula en la pista con una personalidad y una manera de ser para aspirar a lo máximo. Me da igual ganar o perder, quiero empezar a ver unos hábitos de alguien que quiere ser una jugadora muy buena.

Sé que los resultados ahora no son importantes, pero Paula es tan buena que es capaz de salir campeona cualquier semana. Esta misma.

Estoy de acuerdo, pero a día de hoy necesita trabajar duro. Si gana va a ser por un impulso, por su talento. Para estar de media en un 7-8 sobre 10 en todo, necesita seis meses de duro trabajo. Si ahora gana algo será circunstancial, todavía no estamos preparados para cosas grandes. Si Paula tiene paciencia y tranquilidad, te aseguro que en 2-3 años puede aspirar a lo que quiera en cualquier torneo el mundo.

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