Lucas Pouille deja a España al borde de la eliminación

El francés Lucas Pouille puso el 2-0 para Francia en las semifinales de Copa Davis ante España, al derrotar a Roberto Bautista en cinco sets.

Lucas Pouille en Copa Davis. Foto: Getty Images
Lucas Pouille en Copa Davis. Foto: Getty Images

Dos naciones en busca de un objetivo que se antojaba primordial al iniciar el año, pero que ahora se acaricia con las yemas de los dedos. No cuentan con jugadores top 10 en sus filas en estos momentos, no están en el mejor momento en lo que a sacar jugadores de nivel competitivo se refiere, pero son unos luchadores, unos auténticos luchadores. Francia y España batallan sobre el Stade Pierre-Mouroy por un puesto en la final de la Copa Davis.

La selección francesa dejó encarrilado su pase a la final de la Copa Davis 2018 tras sumar los dos primeros puntos de la eliminatoria. Benoit Paire y Lucas Pouille certificaron su favoritismo y no tuvieron demasiados problemas para ganar sus respectivos encuentros y colocarse con un esperanzador 2-0 que permite a los franceses soñar con estar nuevamente en la final de la Davis y poder revalidar el título conquistado el año pasado.

Después de que Pablo Carreño no cumpliera con su papel de número uno del equipo español y no pusiera el 0-1 en la eliminatoria, todas las miradas se posaron en un Roberto Bautista que en el día de ayer comentó que le ha costado mucho coger el ritmo de competición tras estar algunas semanas fuera por una lesión. La gran diferencia entre ellos no es el ránking (el francés es 19 y Bautista 26 del mundo), sino todo un pabellón alentando y llevando en volandas a un Pouille muy cómodo en pistas indoor.

Pareció consumido por el ambiente en el primer set Pouille, cuyo juego no hizo ningún daño a un Bautista muy seguro de sus posibilidades. Ni una sola bola de break tuvo el galo, que vio impotente cómo el castellonense explotaba al máximo el break logrado al comienzo del set y se adjudicaba 6-3 el primer parcial. Pero el panorama cambió radical e inesperadamente. Los errores se sucedieron en la raqueta de Roberto, que llegó a cometer demasiados errores comparado con el comienzo del partido, poniendo en bandeja la segunda manga a Pouille, que en el tiebreak nivelaba nuevamente el partido.

Presa del vértigo en el segundo parcial, el público se erigió en el soporte al que aferrarse y resurgir con un tenis alegre y efectivo. Bautista hizo un tercer set pésimo, yendo de más a menos y pasando de un 0-3 favorable a un 5-3 desfavorable. Totalmente negado y precipitado, sin estructurar bien las jugadas y poniendo de manifiesto su debilidad mental, el español no fue ningún problema para un Pouille poco brillante pero que supo superar sus miedos y ganar 6-4 el tercer set y ponerse a un pasito de poner el 2-0 en la eliminatoria. Pero la Davis tiene algo especial…

Con ambos tenistas muy nerviosos y erráticos, el encuentro entró en un bucle de inseguridades por parte de ambos, bajando sus prestaciones al servicio. Ahí apareció la mentalidad de Roberto Bautista, esa mentalidad que tanto se le ha caracterizado en su carrera deportiva, el lema de no rendirse ante la adversidad. La grada francesa no ayudó a su jugador en esos momentos de tensión, en los que Pouille puso de manifiesto su irregularidad y cedió ante el buen hacer de Bautista que volvió a igualar el partido dos sets iguales.

Todo se iba a decidir en el quinto y definitivo set y la intensidad en el encuentro estuvo garantizada. El partido pudo decantarse para cualquiera, pero finalmente el buen hacer de Pouille fue decisivo para llevarse el partido y dejar a España al borde de la eliminación. Mañana el encuentro de dobles se antoja vital para la esperanza de los hispanos.

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