Ugo Humbert, la última perla de El Espinar

El francés de 20 años se une a una larga lista de ilustres campeones del certamen castellano-leonés. ¿Seguirá el galo sus pasos?

Ugo Humbert con su primer título Challenger bajo el brazo.
Ugo Humbert con su primer título Challenger bajo el brazo.

Si algo tiene el Open de Castilla y León, tradicionalmente conocido como el torneo de El Espinar es que en sus pistas rápidas forja a menudo futuros grandes jugadores. Muchos de los jóvenes campeones que ha tenido su palmarés después fueron sólidos jugadores dentro del top50 e incluso rutilantes estrellas del tenis mundial. La última cosecha, la del 2018, ha sacado a relucir a un francés de 20 añitos, Ugo Humbert, que aquí en Punto de Break descubrimos.

Radek Stepanek, Juan Ignacio Chela, Paul-Henri Mathieu, Pablo Carreño e incluso Rafa Nadal, Juan Martín del Potro y Roger Federer han sido campeones del torneo de El Espinar, si bien el suizo solo en dobles. Una más que prestigiosa lista a la que se ha unido Ugo Humbert. El tenista nacido en Metz hace 20 años es el noveno francés en ganar el evento castellano-leonés siendo Francia la segunda nación con más entorchados allí por detrás únicamente de España que tiene 13. Humbert ha conquistado en El Espinar su primer título de la categoría Challenger y a una edad similar a la de los anteriormente citados campeones.

En los últimos 20 años, hasta 10 campeones del evento no contaban con más de 23 años en su carnet de identidad: Stepanek (19), Chela (21), Nadal (17), Mathieu (22), Del Potro (17), Stakhovsky (22), Donskoy (22), Carreño (22), Munar (21) y Humbert (20). De esa relación nos salen auténticos jugadorazos, otros que han sido firmes tenistas del top 30 y algunos como Stakhovsky o Donskoy, de menor perfil pero que han sido gran protagonistas concretos ganando a gente de la talla de Roger Federer. En el caso de Munar, aún es muy joven pero la progresión que lleva promete mucho. ¿Será también el caso de Ugo Humbert?

Empezó el año más allá del top 300 y ya lo tenemos aupado a la posición 141 del mundo, la mejor de su aún incipiente carrera profesional. ¿Cómo es tenísticamente el de Metz? Lo primero que llama la atención es que es zurdo. Sin embargo no debemos enmarcarlo en un perfil de jugador como el de su compatriota Adrian Mannarino. Humbert tiene un corte más ofensivo, con un revés a dos manos que es un auténtico guante y fiel a la tradición francesa, con mucha sensibilidad cerca de la cinta. No es un cañonero, tiene margen de mejora con el servicio pero en pistas rápidas hace mucho daño al ser zurdo. Es en esa superficie donde mejor se encuentra y donde más está brillando hasta la fecha.

En categoría júnior no ha sido el más brillante de la nueva camada francesa. No posee títulos de Grand Slam ni andaduras demasiado exitosas en esos torneos como sí ha ido el caso de otros como Geoffrey Blancanaux. Pero en este verano de 2018 Humbert se está destapando. Acumula ya tres finales seguidas en torneos Challenger, perdiendo las dos primeras en suelo canadiense (Gatineau y Granby). Es ahora el 14º mejor tenista de Francia, superando a tenistas como Quentin Halys, Calvin Hemery, Elliot Benchetrit o el ya citado Geoffrey Blancanaux.

"Ha sido una semana realmente magnífica", ha declarado para L'Équipe la joven raqueta gala. "He aprendido de las dos derrotas en las finales que jugué en Canadá. Me las he apañado para solventar los fallos que tuve allí, por suerte lo conseguí", ha contado un Herbert que tuve enfrentarse a una más que interesante y exigente adaptación al torneo de El Espinar. "Tenía curiosidad por saber cómo iba a reaccionar con las seis horas de diferencia entre Canadá y España, ese jet lag y las dos finales anteriores. Me sentía cansado pero me centré en mi juego y en divertirme. Todo funcionó bastante bien", se ha sincerado el de Metz.

Ugo Humbert ha demostrado ser un tenista fuerte mentalmente, que resiste varias semanas exigentes y diferentes condiciones. El Espinar nunca es un lugar fácil salvo que poseas un saque monstruoso para aprovechar sus 1.200 metros de altitud como era el caso de otro francés, Albano Olivetti, que hiciera dos finales allí hace algunos años. Una bola muy viva por la altitud pero también por el acuciante calor del verano castellano. Humbert sabe en cualquier caso que le queda mucho camino por recorrer tras este éxito. "Sé que estoy teniendo una gran temporada. He trabajado muy duro para esto y quiero continuar así. Tengo mucho margen en el aspecto físico sobre todo. Mido 1,88 cm y peso 71 kg. Me falta por adquirir cuerpo", ha reconocido el discípulo de Cédric Raynaud que quiere descansar un poco y prepararse para su siguiente gran reto. "El objetivo que me había propuesto el año pasado era poder tener ránking para la previa del US Open". Y con su actual clasificación, estará a buen seguro luchando por entrar en su primer cuadro final de Grand Slam tras fallar en la Q1 de Roland Garros. Habrá que tenerle en cuenta porque viene totalmente lanzado y sin frenos.

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