Lourdes Domínguez: "Viendo a Aliona, jamás pensarías que en su día le llegara a no gustar este deporte”

La ex jugadora gallega, ahora entrenadora de Aliona Bolsova, nos explica dónde está el secreto de haber ascendido 200 posiciones en un mes.

Aliona Bolsova y Lourdes Domínguez tras ganar un título.
Aliona Bolsova y Lourdes Domínguez tras ganar un título.

Cuando una tenista encadena diez victorias y dos títulos consecutivos quiere decir que las cosas se están haciendo muy bien. Es el caso de Aliona Bolsova, campeona de dos torneos $25.000 e impulsada doscientas posiciones en el ranking WTA. Ya con la fase previa del US Open asegurada, es momento de hablar con el equipo que está detrás de la tenista española: Lourdes Domínguez Lino, Ana Alcázar y Jaime Fernández. Dos entrenadoras y un preparador físico que han recompuesto todo el mecanismo para que Aliona recupere la senda ganadora de hace unos años.

Lourdes y Ana, amigas desde los 15 años, formaron hace mes y medio un grupo de competición formado por cuatro chicas en el que se encuentra Aliona, la gran protagonista en las últimas dos semanas. Hoy nos centramos en Domínguez Lino (Pontevedra, 1981), ex top40 del ranking mundial y retirada hace apenas dos temporadas. La gallega se sienta con Punto de Break para analizar esta nueva aventura y detallarnos los cambios y el potencial que, una vez más, Bolsova está subrayando con su gran rendimiento.

¿Cuándo conociste a Aliona?

La conocí hace cuatro años. Las dos somos jugadoras del RCTB y en un campeonato por equipos coincidimos. Desde el primer día conectamos y siempre hemos tenido muy buena relación, incluso cuando ella se fue a Estados Unidos. Pero estando aquí quedábamos muchas veces en Barcelona para entrenar.

¿Por qué se fue?

Se fue un par de años porque quería desconectar del tenis. Estaba algo quemada, pero ahora es más madura y ve las cosas de otra manera. Por eso ha decidido que quiere volver a jugar al tenis.

Supongo que a su vuelta sería una persona totalmente distinta.

Como digo, ella se fue muy quemada y desilusionada. Estaba en un momento muy bueno eN el que estaba subiendo pero tuvo una lesión (fractura en el pie) que le hizo desconectar, se agobió y se marchó a Estados Unidos. Estos dos años le han venido muy bien para madurar y ver que siempre ha tenido un muy buen nivel tenístico, sabe que si quiere puede dedicarse a esto. Ahora quiere, tiene muchísimas ganas y muchísima ilusión. Se ve en los resultados.

¡Pero está yendo todo muy rápido!

Hace un mes cuando nos sentamos hablamos del objetivo de clasificarnos para la previa del US Open, en ese momento estaba 350 del ranking o una cosa así. Era un reto que no era fácil, pero se podía hacer. Ha puesto todo lo que tenía de su mano y ahí tiene el premio.

El top100 es un objetivo factible.

Tiene un potencial enorme. Ganar dos 25K seguidos no es fácil, el nivel medio ha subido mucho. Como cada vez hay menos torneos, los que son de 25K ves los cuadros y alucinas, ves a gente que antes estaba en otro lado. Ella lleva una buena línea, tiene muchas ganas, así que si mantenemos este orden seguro que en un futuro se seguirá hablando de ella. Hemos empezado hace poco pero, hasta ahora, todo son buenas noticias.

¿Hay peligro de que se tuerza el guión?

Hay que mantenerse siempre los pies en el suelo. No vamos a pensar que por haber subido tanto en tan poco tiempo ahora va a venir todo rápido. Si ella tiene la ilusión y nosotras también, creo que en el futuro seguirán viniendo títulos. Paso a paso, quemando etapas y que el proyecto siga su ritmo con calma.

Hablando de su juego en pista, ¿ha cambiado algo en estos dos años?

Sigue basándose en su saque y en su derecha, como por aquel entonces. La línea es la misma, pero hay muchas cosas por mejorar. A medida que Ana y yo vamos viendo cosas, entendemos todo lo que tenemos trabajar. Lo más importante es que Aliona está súper receptiva, pone los oídos que no se le escapa una. Ella es la primera que quiere mejorar y así se trabaja muy a gusto. Pero sí, sigue siendo una jugadora ofensiva a la que le gusta llevar el ritmo del partido.

¿Y de cabeza?

Ha madurado. A nivel personal, con Ana y conmigo ha encontrado una estabilidad emocional fuera de pista que le está ayudando bastante. Ella siempre ha sido una persona muy pasional, le vino bien alejarse de este mundo para ver desde fuera lo que había, eso le sentó bien. Ahora tiene claro que quiere jugar al tenis y en ello estamos.

En su día llegó a asegurar que jamás volvería a coger una raqueta.

Tiene una oportunidad única para poder dedicarse al tenis. Si la vieses ahora mismo, en ningún momento creerías que haya dicho en algún momento que no le gusta este deporte.

Hablando de ti, ¿qué tal la experiencia de entrenar?

Es un cambio bastante grande. Me tomé un tiempo de desconexión para cambiar la perspectiva y hacer otras cosas para conocerme un poco más. Como entrenador se sufre, eso no cambia (risas), pero suelo ser bastante tranquila. Sí es verdad que me pongo un poco nerviosa cuando les veo competir, pero lo llevo por dentro. Cuando se trabaja bien eso te da tranquilidad en la silla.

Pero te pones nerviosa igualmente…

Me pongo nerviosa por las ganas que tengo de que ganen, no son nervios debido a que el trabajo no esté bien hecho. Lo llevo bastante bien, me gusta y creo que puedo aportar muchísimas cosas.

¿Si tuvieras que elegir entre jugador o entrenador?

Es distinto. Cuando eres jugador sabes lo que has tenido que trabajar, todo tu sacrificio, eres el que juega y el que se tiene que sacar las castañas del fuego en pista, tú solo. El entrenador puede aportar cosas y ayudar, pero el que tiene que jugar es el jugador. Son parcelas totalmente distintas. Cuando eres jugador es mucho más emocionante cuando llega un triunfo, pero como entrenadora también se disfruta, ves que algo estás haciendo bien para que tu jugadora gane.

Te retiraste en 2016, hace dos años. ¿En algún momento te planteaste volver? ¿Como Aliona?

No, en ningún momento (risas). Cuando lo dejé lo tenía muy claro, además quise ser yo quien dejara al tenis, no que el tenis decidiese por mí. Fue el momento adecuado, con 36 años, tras una carrera muy larga y muchos años en el top100. En las últimas temporadas ya me costaba mucho recuperarme, había hecho un desgaste grande en lo emocional, así que hice bien cerrando aquella etapa de mi vida, la mejor hasta el momento.

Tu último torneo fue el US Open, donde volverás el mes que viene como entrenadora.

Internacionalmente sí, fue el último torneo que jugué. Va a ser emocionante volver, pero como también lo será cuando me toque ir a Australia o a París. Ese primer regreso me traerán grandes recuerdos y emociones que guardo en mi memoria y que nunca se van a ir.

Dime algo que te gustaría lograr como entrenadora que no pudieras alcanzar siendo jugadora.

A cualquier jugador que le preguntes te dirá que su sueño es ganar un Grand Slam. Entonces… cualquier entrenador que se dedique a esto sueña con que su jugador llegue a ganar un Grand Slam.

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