Pedro Martínez: “Ahora estoy con mucha calma, no tengo miedos”

Después de ganar su primer titulo Challenger, el valenciano nos cuenta cómo se siente y nos desvela su cambio de aires rumbo a Barcelona.

Pedro Martínez disputando el circuito Challenger. Fuente: ATP
Pedro Martínez disputando el circuito Challenger. Fuente: ATP

Hacen falta muchos factores para que el sueño de ser tenista profesional no se diluya en el intento. Pero hay una indispensable: la fe. La confianza de saber que, en algún momento, llegará esa semana que haga que todo el viaje previo merezca la pena. Esa paciencia la tuvo Pedro Martínez Portero (Alzira, 1997) y le llegó la recompensa en el Challenger de Bastad, logrando el título más importante de su carrera y metiéndose en el top200 del ranking mundial.

Pero esto es un trofeo, una semana mágica que quedará en el archivo pero que no le hará seguir ganando. Su camino hace días que cambió de rumbo, dejando atrás la Comunidad Valenciana para ir en busca de una apuesta mayor que le haga consolidarse en el circuito. El Real Club de Polo de Barcelona es el destino elegido por Pedro, donde comenzará a trabajar bajo las órdenes de David de Miguel en busca de objetivos más altos. Desde allí, sueva base de operaciones, el tenista de 21 años atiende a Punto de Break para contarnos esta nueva etapa.

Imagino que todavía con esa semana en Suecia en la cabeza. ¿Qué pasó?

Las cosas no me estaban yendo muy bien últimamente, pero la idea de irme a otro sitio a entrenar y tener las cosas claras me dio tranquilidad. También estoy llevando a cabo un trabajo con un coach deportivo que me está ayudando mucho. En Bastad empecé a jugar muy bien, fui ganando partidos y todos esos factores se notaron.

En el camino ganaste a Ymer o Moutet. Con estos son contra los que te vas a tener que pegar en el futuro.

Sobre todo Moutet, creo que va a ser un grandísimo jugador. Ymer también, pero al otro le veo algo especial. El hecho de ganarles y la forma en que lo hice me da mucha confianza, aunque en algún momento me sentí muy nervioso. Ahora veo que estoy fino y eso me da muchas ganas de seguir jugando partidos.

¿Cómo es el circuito Challenger?

Es un circuito que cuesta mucho dinero de jugar, sobre todo si no entras en cuadro. En las Qualys ya te tocan partidos muy duros y si pierdes ni cobras dinero ni te pagan el hotel. Tienes que invertir todo. A medida que vas entrando en los cuadros finales va cambiando el panorama. Todos los partidos son muy competidos y la gente está un par de escalones por encima que en los Futures. ¿Se siente la presión? Bueno, un poquito, sobre todo si te toca jugar las Quays. Si ya estás en cuadro te lo tomas todo con más tranquilidad porque los gastos son menores, solo tienes que pagarte los billetes de avión, y si haces un buen torneo además te llevas bastantes puntos.

Pero si encadenas 3-4 meses malos, puedes llegar a incluso plantearte abandonar…

A mí nunca me ha pasado, por suerte. Sí que sé que el año que viene se van cambiar algunas normas del circuito ATP como del ITF. ¿Dejar el tenis? Siempre hay soluciones, hay muchas maneras de jugar. Puedes jugar equipos, puedes viajar tú solo, puedes buscar algún sponsor, irte a jugar Futures si necesitas puntos… al final hay que invertir y confiar en uno mismo. El tema de la presión lo puedes sentir si enganchas unos meses malos que no pasas las Qualys, ahí sí que es duro.

En tu caso, necesitabas una semana así para confirmar la confianza.

Llevaba ya un tiempo largo estancado en el mismo ranking, ahora me había ido un poco para abajo porque había perdido unos puntos. Pero aún estando en el mismo ranking, yo ya notaba que no era el mismo jugador. Antes era todo a base de Futures, donde se pueden ganar partidos sin jugar bien; ahora ya era todo a base de Challengers. No es lo mismo conseguir los puntos en un circuito que en otro, aunque tu ranking sea el mismo.

El año estaba siendo un poco gris, ¿qué cambió esa semana?

La temporada había tenido algunos momentos difíciles por los cambios de entrenador. Quizá el gran cambio viene desde que estoy trabajando el aspecto mental con el coach que me está ayudando, además de conocer ya mi nuevo destino de entrenamiento. Eso es lo que me ha dado tranquilidad. Respecto al juego, creo que no estaba siendo malo. Había ganado buenos partidos, me sentía bien, algunos triunfos contra gente importante como Ivashka, Gulbis, Dutra Silva… quizá me faltaba encadenar dos o tres victorias así y coger un buen saco de puntos, pero el juego estaba siendo bueno.

Tienes 21 años y, sin embargo, muchos entrenadores ya en el currículum. ¿A qué se debe?

Las cosas vienen como vienen y uno siempre intenta tomar el camino que cree que puede ser mejor. En este último caso, no fui yo quien dejó al entrenador, así que no tengo nada que reprocharme. Ahora estoy en el Polo y espero durar mucho tiempo aquí.

¿Acabó todo con Javi (Ferrer)?

Todo bien. Le surgieron unos asuntos personales y me dijo que no podía continuar. Le tengo un cariño enorme y él a mi también, he terminado genial tanto con él como con todo el equipo de la Academia.

Ahora toca cambiar de aires, ¿cuesta dejar atrás tu hogar?

Bueno, por suerte Barcelona y Valencia están casi al lado, además ya viví aquí en otra etapa de mi vida, cuando estuve en el CAR. Tengo muchos amigos y gente cercana, así que no tengo ningún problema en venir aquí.

Ganas el Challenger y al día siguiente estás jugando la Qualy para entrar al ATP de Bastad. ¿Esta locura cómo se gestiona?

Es muy difícil, sí. Este caso fue curioso porque gané el torneo el sábado y la Qualy empezaba el domingo, así que me daba tiempo a jugarla. Normalmente las Qualys de los ATP comienzan el sábado. Si hubiera ido a otro Challenger hubiese tenido un par de días de descanso, pero esto es ATP, es otra cosa, y tuve que jugar al día siguiente. La sensación fue como si no hubiera ganado el título, fue como si hubiese ganado una ronda y al día siguiente tuviera otra. Me pilló cansado, más mentalmente que físicamente.

Y encima te toca Bolelli…

Además eso. Bolelli es un jugador que juega al tenis de una manera espectacular. De hecho acabó pasando la Qualy y se cargó a Schwartzman en octavos de final. Después de llevar cinco días seguidos jugando, me costó gestionar ese desafío. Pero realmente me compensó toda la semana.

¿Qué miedos tienes en este momento de tu carrera?

Ahora mismo no tengo ningún miedo, solo pienso en ir día a día y dar lo mejor de mí en todos los partidos. Sé que si consigo hacer eso, tarde o temprano los resultados van a llegar. Y si no llegan, pues me quedaré tranquilo porque lo habré dado todo. Ahora estoy con mucha calma, con ganas de afrontarlo todo. No tengo miedos.

Lo que sí tienes es mucho temperamento en pista, mucho carácter. ¿Esto beneficia o resta en un deporta tan psicológico como el tenis?

Depende. Si uno sabe llevar todo el instinto competitivo que lleva, entonces sí. Yo es algo en lo que estoy trabajando, pero creo que es algo muy positivo. Si a mí me quitas toda esa furia, no sería el mismo jugador. Solo hay que saber enfocarla por el camino adecuado.

Lo hemos visto en Djokovic. Había perdido ese fuego y ahora ya se cabrea cuando pierde un punto.

Significa que te importa todo lo que estás haciendo y que además lo están haciendo con todo el empeño posible. Yo no me cabrearía si, pese a dar lo mejor de mí, no me salieran las cosas. Aún así hay que trabajarlo, cuando las cosas no vayan bien hay que olvidarse de todo y centrarte en el próximo punto. El problema viene cuando el cabreo te dura todo el partido. Sin embargo, si pegas un grito para quitarte la presión y vuelves a conectar el siguiente punto, no hay ningún problema.

La generación de 1997 va poco a poco cumpliendo las expectativas. ¿Qué tal relación con tus otros compañeros?

Me he criado con ellos, así que más que compañeros, son amigos. Con Bernabé llevaba mucho tiempo haciendo el calendario juntos, prácticamente haciendo los mismos torneos y viajando solos. Después con Taberner me llevo muy bien, compañero de equipo del CT Valencia, hemos estado juntos muchos torneos. Luego pues con Munar, Semmler y Álvaro López, otros jugadores del 97, también guardo una relación muy buena. Podría decir que son las personas con las que más he convivido.

Respecto a Munar, ¿esperabais un salto tan grande en tan poco tiempo?

Llevaba una línea bastante buena desde que se fue a la Rafa Nadal Academy, haciendo las cosas muy bien. Le veo muy serio, haciendo un gran trabajo. Sí que es verdad que no esperaba que le fuera todo tan rápido, pero sí tenía claro que iba a ser un gran jugador. No tan rápido, pero es que lo que ha hecho en los dos últimos meses tiene un mérito increíble. Meterse top100 como quien dice, de la noche a la mañana, no lo hace cualquiera.

Ahora os toca a vosotros…

Cada uno tiene su camino, a unos les llega antes y a otros después, pero sí es verdad que es un ejemplo y te hace fijarte en él. No es imposible hacer lo que ha hecho.

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