Mandy Minella, otra madre que quiere ser campeona

La tenista luxemburguesa dio a luz a su primer hijo hace nueves meses. Mañana disputará la primera final de su carrera en el circuito WTA.

Mandy Minella celebrando uno de sus últimos triunfos. Fuente: Getty
Mandy Minella celebrando uno de sus últimos triunfos. Fuente: Getty

Con 32 años y vestida como la 226ª mejor jugadora del mundo, es posible que Mandy Minella no llegara al WTA de Gstaad con las expectativas muy altas. Una veterana como ella, en el último tramo de su carrera y hundida profundamente en el ranking no parecía una amenaza real de cara a hacer algo importante en el cuadro suizo. Pero el tenis, como la vida, es impredecible. Cediendo un set en toda la semana, esta madre primeriza se ha colado en la gran final, la primera de su carrera profesional en el máximo nivel. Es la suerte de quien sabe colocar las piezas en su lugar y enfocar toda su energía en un objetivo.

"Estoy temblando, pero todavía estoy muy feliz”, renocía Mandy tras barir en semifinales a Marketa Vondrousova, rival 14 años menor que ella. “Ella me forzó mucho desde el principio del partido. Estaba jugando muy rápido, así que no podía sentirme tan bien como en los otros partidos de la semana, básicamente porque no me estaba dando tiempo ni espacio para jugar. Ha sido un desafío diferente en el que he tenido que luchar hasta el final”, relató al finalizar el duelo.

En noviembre cumplirá 33 años y, sin embargo, la mejor jugadora de la historia de Luxemburgo nunca pudo tener su domingo de gloria. Ese día en el que un título WTA cayera en sus manos. Pero voy más allá, ¡ni siquiera pudo disputar una final! Hasta el día de hoy, cuatro semifinales disputadas resueltas en cuatro derrotas. Por suerte para ella, Gstaad ha llegado para cambiar el guión y, quién sabe, si para añadir una última página escrita en letras de oro.

Está siendo el año de las madres coraje, ya lo pudimos ver con Tatjana Maria en Mallorca o con Serena Williams en Wimbledon. "Creo que solo me recuperé al 100% después de dar a luz. Ahora lo único que es un poco más difícil es conciliar el sueño”, explica Minella sobre su nueva vida. “Físicamente me siento muy pero que muy bien, supongo que porque estoy menos estresada, tengo más equilibrio y se me nota más tranquila. Me recupero mejor y no necesito tanta energía. Ese es el punto clave. Antes pensaba que si no respetaba mis ocho horas de sueño no era persona, pero me equivocaba. En realidad, el sueño está sobrevalorado (risas). Por supuesto, si no duermes lo suficiente es algo que te acabará afectando, por eso es tan importante encontrar ese equilibrio”, afirma.

Ahora el horizonte se abre para traerle la mayor oportunidad de su carrera. "Jugué muy bien contra Johanna Larsson y también ante Sara Sorribes, así que todavía estoy envuelta en esa espiral. Sigo evolucionando y estoy muy feliz de cómo me están yendo las cosas. En el pasado he jugado tanto con Alizé como con Eugenie, son dos grandísimas jugadoras, así que estaré feliz de jugar contra quien sea”, subrayaba sin todavía conocer quién sería su última rival de la semana. Esa será Alizé Cornet, un hueso duro de roer pero no imposible de morder.

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