Sascha, sin humildad y respeto no se llega a ningún lado

Por muy famoso que seas, por mucho dinero que tengas y por muy alto que estés en un ranking, eso no te da derecho a sentirte superior a nadie

Cuando Alexander Zverev ganó en Madrid tenía especial interés en acudir a la rueda de prensa ya que en toda la semana no había tenido la ocasión de acudir a alguna de las que dio. Era la primera vez que vería al alemán en persona e imaginé que me encontraría a un chico tremendamente feliz de ganar un torneo como ése por primera vez a sus 21 años. Lejos de la imagen que me hice en la cabeza, lo que me encontré fue un tipo evasivo en varias preguntas que le hicieron, un tanto antipático y mostrando bastantes pocas ganas de estar ahí.

No era la primera vez que veía a Sascha actuando así ante la prensa. Acudir a unos 18 torneos al año te hace recibir preguntas de periodistas de todas partes del mundo que no tienen ocasión de viajar cada semana y es normal que algunas preguntas se repitan. La actitud del alemán ante esto fue la de mostrar su disconformidad y negándose a responder alegando que "ya he contestado a esa pregunta antes", pegando un corte al periodista. Puede que tenga razón y no ilusione especialmente responder dos, tres o cuatro veces la misma pregunta durante un año pero aparte de entrenar e intentar ganar partidos y torneos, su trabajo también es el de responder a la prensa y llegar, de esa forma, a la gente.

Puede que el éxito le haya llegado antes de lo imaginado. Quizá ni él mismo se esperaba en 2017 ganar los torneos que ganó y llegar a ser el número 3 del mundo cuando apenas había cumplido los 20 años. Ver la cuenta del banco con siete u ocho cifras y siendo admirado por todas las chicas allá por donde pisa debe ser un tanto complicado de manejar para un chico de su edad y no debe ser fácil mantener los pies en el suelo pero lo que nunca se pueden perder son las formas. Está bien que vaya con tu carácter ser un chico malo, tipo Kyrgios, y que te dé igual pelear un punto o tirar un partido si te da la gana pero lo que nadie debe hacer nunca es faltarle el respeto a alguien, como ayer hizo Zverev durante su partido ante Gulbis en la tercera ronda de Wimbledon ante uno de los líneas.

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Esta actitud de superioridad, de "chulito" con los jueces de línea y de silla es algo que empieza a ser, por desgracia, recurrente en el alemán. Pero lo de ayer fue un paso más allá. Cuando las cosas no le van bien, Sascha tiene la costumbre de romper raquetas o decir obscenidades a viva voz. Ayer, mientras profería insultos en alto, uno de los jueces de línea cumplió con su trabajo e informó al umpire de que el tenista alemán había gritado varias obscenidades. Eso también es parte del trabajo de un línea, informar al árbitro de todo lo que vea en la cancha que pueda incumplir las normas. El juez de silla escuchó lo que el línea le dijo y le pitó un warning a Zverev, que montó en cólera.

"¿Desde cuándo un juez de línea puede dar un warning?", le preguntaba el de Hamburgo al árbitro. "Solo quiere sentirse importante en una pista grande en Wimbledon. Quizá mañana alguien recuerde su cara", continuaba diciendo, minusvalorando al juez de línea que, recordamos, únicamente estaba cumpliendo con su trabajo. Es a continuación cuando Alexander suelta lo peor de toda la discusión con el árbitro. "¿Le crees a él antes que a mí? No importa lo que él diga, es sólo un juez de línea", apuntilló, concluyendo así su tremenda falta de respeto hacia ese hombre.

Si Zverev quiere romper raquetas y gritar hacia su box, no seré yo quien critique eso, pero lo que no se puede permitir es que un tenista falte el respeto a un juez de línea de la forma en la que lo hizo el alemán ayer. Por muy famoso que seas, por mucho dinero que tengas y por muy alto que estés en un ranking, eso no te da derecho a sentirte superior a nadie. Sea periodista o juez de línea. Sobre todo porque, gracias a que existen periodistas, tu trabajo se puede ver en todo el mundo y la gente se siente atraída a ver tus partidos o comprar entradas cuando juegas en distintos torneos; y también, gracias a que existen jueces de línea, también puedes jugar al tenis y hacer lo que haces ahora.

Sascha se pasó el resto del partido haciendo signos de desaprobación ante varios cantos fuera por parte de los líneas y se ponía a gesticular a vista de todos cuando el Ojo de Halcón le daba la razón. Todos nos equivocamos en algún momento de nuestras vidas y no por eso nos merecemos que nos falten al respeto y nos dejen en evidencia delante de todo el mundo. Hace dos años, veíamos declaraciones de Sascha en las que parecía ser un chico humilde y con la cabeza muy bien amueblada y no sé en qué momento todo se torció. Quizá era una tapadera o es que el chico ha cambiado de un año para otro. La ATP debería castigar este tipo de acciones de forma mucho más severa que con una simple multa que no supone apenas nada para ellos. Solo así aprenderían para una próxima vez.

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Ahora se puede entender mejor las palabras de Juan Carlos Ferrero, en las que decía que le pedía más respeto a Sascha cuando trabajaban juntos. "Llegaba siempre 20 o 30 minutos tarde. Los primeros meses fue más disciplinado y respetuoso, pero cuando cogió más confianza ya no respetaba las pautas que yo marcaba como al principio. A mí me enseñaron trabajo, disciplina, humildad y respeto por los demás", dijo Juanki días después de cortar su relación profesional con Zverev.

Quizá se le esté yendo de las manos al chico su actitud, por lo visto en los últimos meses y no estaría mal que alguien de su equipo le baje al piso. Su padre, que está ahí, debería darse cuenta que con esta actitud no se puede llegar a ningún lado. Aunque tenga solo 21 años, existen muchos niños que observan todo lo que él hace y debe servir como ejemplo. Si no, crearemos una sociedad muy fea en la que el respeto por los demás, sea de la clase que sea y tenga el trabajo que tenga, no sea una cualidad primordial. A la cima se llega, como decía Ferrero, con mucho trabajo, disciplina, humildad y respeto por los demás. Quizá cuando Zverev madure en este aspecto, los resultados en los Grand Slams comiencen a llegar. Lo bueno para él es que sigue siendo muy joven y tiene tiempo para cambiar esto. Esperemos que lo haga.

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