Iván Navarro: “Lo que más me gusta de Nico es que siempre quiere más”

El nuevo entrenador de Nicola Kuhn nos abre las puertas al inicio de su relación. “Cuando te llega un proyecto tan ilusionante, ni te lo piensas”.

Nicola Kuhn e Iván Navarro empiezan una nueva aventura. Fuente: Punto de Break
Nicola Kuhn e Iván Navarro empiezan una nueva aventura. Fuente: Punto de Break

Una nueva aventura da sus primeros pasos en la Costa Blanca y Punto de Break, como siempre, acude a presenciarlo. Hace años que todo el mundo habla de Nicola Kuhn, un joven que con 18 años está llamado a ser el referente de La Armada en un futuro. Nacido en Austria, criado en Alemania y madurado en España, una combinación que le ha llevado por diferentes caminos, también en el circuito. Después de dos temporadas de trabajo aislado en Torrevieja y un salto hasta el top200 de la clasificación, Kuhn decidió hace unas semanas apostar por un nuevo rumbo y unirse a un nuevo entrenador, el protagonista de nuestra pieza.

Hablamos de Iván Navarro Pastor (Alicante, 1981), retirado hace cinco temporadas y con una base de operaciones instalada en el Club Atlético Montemar, situado a menos de diez minutos de la Playa de San Juan (Alicante). El que fuera número 67 del mundo en 2009 tiene ahora en manos un diamante por cuidar. Viene ya pulido de anteriores maestros, aunque sobre sus hombros recae la misión de darle el toque definitivo, ese que pueda llevar a Nico a la élite en la que un día él mismo convivió. Acaba el entrenamiento y, mientras el jugador se va a la ducha, al entrenador le toca pasar por el aro del periodista y aceptar con gusto esta entrevista.

¿Cómo empieza esta aventura?

Me contactó su mánager hace una semana, quedamos y me comentó que Nico buscaba un cambio. Yo encantado, ya he llevado a otros jugadores ATP en el pasado, aunque no del nivel de Nico. Justo ahora no estaba con nadie, pero aunque hubiera estado, hay propuestas que son para pensarlas. Es un proyecto muy motivador, ilusionante, por mi manera de ser creo que le puedo ayudar mucho. Llevamos pocos días pero ya he visto lo trabajador que es. La calidad y el talento es importante, pero lo que más me gusta es que se deja la piel a diario, siempre quiere más.

¿Qué habías hecho hasta ahora?

En 2013 dejé de jugar y un año después empecé a trabajar aquí en Montemar con mis entrenadores de toda la vida. El primer jugador al que llevé fue Alexei Popyrin, el que ganó Roland Garros Junior el año pasado.

Y además le ganó a Nico en la final.

Exacto, fíjate cómo son las casualidades. Cuando yo estuve con él tenía 15 años, hasta que decidimos separarnos porque pensábamos distinto. A mí esto me encanta, pero digamos que no tengo la necesidad de aguantar ciertas cosas. Cuando me meto en un proyecto me gusta moldearlo a mi manera, no voy a estar viajando y dejando mi tiempo en algo que no creo. No es fácil, siempre hay muchos agentes externos que influyen y la mayoría suelen tener mucha prisa.

Eso significa que aquí sí vas a tener poder.

Aquí me han dado el poder para organizar todo, carta ancha para hacerlo a mi manera, máxima confianza. Esto me supone un esfuerzo y un sacrificio tremendo, viajar cada semana y dejar dos hijos pequeños en casa, pero lo hago porque me encanta. Tal y como lo estamos planteando y con un jugador así resulta un proyecto súper motivante. Ni te lo piensas.

¿Notas muchas presión sobre Nico?

En el entorno no siento esa prisa. Nico tiene que estar tranquilo, tiene el nivel, a la mínima que empiece a rodar irá todo hacia delante. Ahora el objetivo es que juegue más partidos, aunque no sea en torneos grandes, así que iremos eligiendo lo que sea mejor para él.

¿Cómo es Nicola Kuhn dentro de la cancha?

Él es muy competitivo, siempre quiere dar un poco más. En mi caso, una cosa que me hizo siempre ganar muchos partidos era que no tenía problema en dar siempre un poco más, querer ganar a cualquier precio. Al final, ese gen luchador y el hecho de pelear por cada bola te hace ganar muchos partidos. Y Nico lo tiene. Ahí arriba el nivel es muy parejo, pero el premio se lo lleva el que siempre está dispuesto a dar un poco más.

Se le ve muy adelantado para tener 18 años…

Mentalmente va un poco por delante de los de su edad, eso le hace competir de otra manera, creérselo más y ganar partidos. Ves cómo afronta ciertos puntos o momentos de presión que cualquiera de su edad se asustaría. Lo afronta con mucha tranquilidad, demuestra madurez y eso es lo que le hace estar un poco por delante de los de su generación.

Aunque a veces hay riesgo de compararte con los de arriba.

Compararte siempre es bueno, pero sin volverte loco. Compararte quiere decir que quieres ser mejor y quieres estar donde están ellos, pero sin prisa. De momento no le veo con esa ansiedad, va mucho a lo suyo y no se para a pensar si uno ha ganado o el otro ha subido un puesto. Le veo con los pies en la tierra.

El jugador siempre tiene cierta presión pero, ¿y el entrenador?

El entrenador tiene su responsabilidad, por supuesto, no estamos ante un jugador cualquiera. En casi todos los deportes, cuando las cosas van bien se pone el foco en el jugador y cuando van mal, lo fácil es tirar los balones al entrenador. Pero bueno, sé a que jugador estoy empezando a entrenar, pero me gusta. Esa presión la transformo en motivación e ilusión. Por supuesto que vendrán momentos complicados, pero para mí lo importante es el nivel y eso lo tenemos. Hay que rodarse, coger confianza y empezar a hacerlo bien.

Sé que todavía le has visto poco pero, ¿qué crees necesita mejorar?

Igual habría que mejorar en ciertas jugadas que le cuestan un poco más, pero todo muy genérico, ser un poco más continuo. Hay momentos en los que sube el nivel que es una barbaridad, pero quizá hasta eso sea peligroso. Cuando eres tan bueno, ves tantas jugadas en tu cabeza que a veces no es fácil seleccionar. Luego cuando ves la manera en que golpea la pelota… tiene un guante, de revés y de derecha. Nunca pierde pista, es agresivo, juega hacia delante… me encanta.

Tú eras muy de saque y volea, él no tanto.

El otro día me sorprendió haciendo alguna (risas). Yo siempre sacaba y subía a la red, pero él no lo va a hacer, estamos en otra época. Por suerte para él, es muchísimo mejor de fondo que yo. Además, yo si hacía tanto saque-red era porque de fondo no tenía tantas armas para ganar puntos. Cada uno busca su manera de ser competitivo. Sin embargo, Nico saca bien, así que de vez en cuando no está mal probarlo para ser incómodo al rival.

Lo del saque-red está casi en extinción.

La gente cada vez resta mejor y la bola ahora mismo es mucho más lenta. En mi caso, recuerdo en 2004 que pasé por primera vez la Qualy de Wimbledon e hice 35 aces, cuando no estaba ni en el top200. Luego en 2009, en los años que ya entraba directo, recuerdo un partido con Hanescu que perdí 12-10 en el quinto set, igual no llegué ni a 16 saques directos. Eran partidos larguísimos y yo sacaba mucho mejor, ¿cómo era posible?

Ahí nació una nueva tendencia.

Las bolas empezaron a ser mucho más lentas. Fíjate en quién ganaba antes Wimbledon, de repente lo empieza a ganar Hewitt, Nalbandian en la final… hasta Federer ha ganado alguno jugando desde el fondo. El bote es distinto, la bola patina más, pero cada vez se juega más parecido a como se juega en tierra, desde el fondo. Ahora ya no quedan especialistas, el único es Rafa Nadal sobre tierra batida.

El día que todos sean especialistas de fondo, igual vuelven a salir los perfiles de saque-red.

No sé yo (piensa). El problema es que ahora le pegan muy fuerte de fondo. Kyrgios, por ejemplo, ¿para qué te va hacer un punto con saque-red? ¡Si te la han ganado antes de subir!

¿Ves a Nico compitiendo bien en todas las superficies?

Por la manera de jugar que tiene yo creo que sí. De momento solo le he visto jugar en tierra batida estos días, pero no creo que haya ningún problema en otras pistas.

Volviendo al tema de la relación jugador-entrenador, ¿no crees que ahora duran muy poco estos proyectos?

Depende, cada caso es distinto.

Raro es ver una relación que dure más de tres años.

Hay ciertos casos en los que se juntan demasiados intereses, llega un momento que pueden marear mucho al jugador y aunque tú estés ahí controlándolo todo, llega ‘X’ persona, le cuenta algo, le gusta lo que le dicen y se acabó.

¿Cuál fue tu caso?

¿Yo? Con el mismo entrenador desde los 20 hasta los 33 que me retiré. De hecho, ahora mis socios son los entrenadores con los que yo empecé a entrenar con 8 años: Israel Sevilla, Manolo Sandoval y Chucky.

¿Cuál es el secreto?

Hay que hacer más autocrítica, en una carrera profesional siempre vas a tener momentos malos, pero al final el que juega es el jugador, el que se tiene que poner las pilas es uno mismo. Está claro que hay que ver lo que te llega desde fuera, lo fácil cuando las cosas no salen es tirar balones fuera, pero en mi caso me gustaba mirarme a mí y empezar el cambio con uno mismo.

En el caso de Nico, por ejemplo, tiene 18 años y ya ha tenido 3-4 entrenadores. ¿Puede ser peligroso?

Pero ahora ya tiene cierta edad y empieza a tener las cosas claras. Los cambios siempre deben ser para mejorar, hay veces que es necesario cambiar de rumbo. No hemos hablamos mucho, no sé lo que pasaría en estos años anteriores, pero ahora lo que toca es seguir trabajando e intentar hacerlo lo mejor posible, sacar lo mejor de su tenis.

Estos dos últimos años con Pedro Caprotta ha pegado un salto increíble… y sin embargo ha decidido dar un cambio. Es lo que te decía antes, aun haciendo bien las cosas se acaban las relaciones.

Puede que estuviera acomodado, o que viera que necesitaba algo más, no te sé decir. Lo que sí te puedo decir es lo que yo le puedo dar. Llevo ya varios años entrenando, tengo la experiencia, el camino que he recorrido es el que debe recorrer Nico, aunque con sus propios pasos. Es un jugador con mucha ambición, necesita que le den mucho, igual llevamos un año y me dice: “Oye Iván, me motivas pero necesito que me des más”. Todo eso lo veremos con el tiempo.

Pero tú tienes algo de mucho valor: experiencia.

Sé lo que es estar ahí, por supuesto, haber jugado siempre es importante, pero hay que saber llevarlo. De momento yo he sido mejor jugador que él, pero ese no es el objetivo, el objetivo debe ser mucho más alto.

Al menos, con la experiencia te aseguras generar respeto.

Obviamente, es crucial que el jugador te respete. Si están conmigo, aparte de porque creen en mí, es porque hay cierto respeto. Si no hay respeto no se va a ningún lado. Habrá momentos que a mí me toque decirle cosas que no le gusten, pero estoy para eso.

¿Y le gusta que le digan esas cosas?

A ver, llevamos cuatro días. De momento te puedo decir que todo lo recibe bien. Lo hace fácil, siempre está dispuesto a probar cosas, lo picas y se motiva hasta que lo consigue, siempre pide una bola más. Un elemento clave del entrenador es tener siempre motivado al jugador para que dé su máximo, mucho más con gente tan competitiva como Nico.

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