Muguruza juega a la ruleta rusa

En sus dos últimas derrotas, Garbiñe acumula la friolera de 129 errores no forzados en lo que está siendo su asignatura pendiente en esta temporada.

Dicen que se aprende mucho más de las derrotas que de las victorias. Puede que de las últimas que está sufriendo Garbiñe Muguruza, tanto ella como su equipo tengan mucho por analizar y aprender ya que la cantidad de errores no forzados con los que abandona siempre sus partidos es una navaja de doble filo que no siempre tiene por qué salir cara. En esa ruleta rusa de errores con la que juega siempre, corre el serio peligro de meterse en una espiral negativa tan mala cuya caída puede ser difícil para luego levantarse. En sus dos últimas derrotas en el circuito, ante Kasatkina en Madrid y ante Gavrilova anoche en Roma, Muguruza acumuló 129 errores no forzados. De esta forma, será difícil poder avanzar.

De Garbiñe siempre se ha dicho que es una mujer de grandes eventos o que se mueve más por sensaciones. Es decir, que si tiene la semana con una confianza brutal, es capaz de ganar un Grand Slam casi sin pestañear, pasando por encima de sus rivales como ya vimos en los dos majors que tiene: Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017. Pero, por contra, si no es capaz de conseguir tal estado de confianza (algo nada sencillo), le pasará como en esta temporada, donde está dejando unos números preocupantes. Lo peligroso de este cara o cruz con el que juega Muguruza es que la competitividad del circuito femenino es tal que si sigue acumulando derrotas en estos torneos que están por venir, Wimbledon incluido, su descenso en el ranking sería tal que podría salir del Top 10.

Cuando el reloj en Roma pasaba las 2 de la madrugada, el par de decenas de aficionados que se encontraban en la Centrale del Foro Itálico le vieron desperdiciar un claro 4-0 en el tercer set ante Gavrilova. Una ventaja que una jugadora como ella no debería desaprovechar nunca y es que llamó en un par de ocasiones a Sam Sumyk, intentando que le diera la solución mágica al mal momento por el que pasaba pero lo que le ocurría era que tenía tal bloqueo mental que era incapaz de pensar con claridad y moverse bien por la pista para abrir ángulos y llevar la iniciativa. Gavrilova, toda una guerrera, no le perdió la fe y al ver a su rival con dudas, lo aprovechó y de qué manera.

Dejando a un lado esa doble falta con primer match point, algo que puede ocurrir, lo que le pasó con su segundo punto de partido es una clara muestra de algo que le viene pasando en estos últimos años, donde no termina de rematar los puntos en los momentos importantes. Muguruza construyó el punto a la perfección pero se quedó a las puertas. Resto profundo para echar hacia atrás a la australiana, le abre pista y le echa incluso fuera del plano de televisión y se queda con una derecha a media pista a placer para sellar la victoria. No lo hace con contundencia e incluso el smash de después lo golpea con miedo y eso le hace perder el punto más tarde.

Muguruza terminó abandonando el partido con la friolera de 65 errores no forzados, que se sumaban a los 64 que dejó en su derrota ante Kasatkina. Casi imposible poder ganar un partido a este nivel dejando tal cantidad de errores. Y es que es rara la vez que Garbiñe es capaz de dejar un partido sin superar la treintena de errores, incluso en sus victorias. Quizá el análisis de sus derrotas deba hacerse sobre todo en esta faceta de su juego, haciendo que juegue más calmada, construyendo mejor los puntos y haciéndola más consistente porque esta ruleta rusa que propone siempre es muy peligrosa y lo más probable es que salga cruz.

Calendario ATP/WTA

Calendario ATP 2021

Comentarios recientes