Pablo Cuevas: “Tardé 23 años en jugar en una pista de hierba”

Hablamos con el uruguayo tras su paso por Madrid. “De lo que más orgulloso estoy es de haber tenido paciencia cuando estuve dos años fuera del circuito”.

Pablo Cuevas realizando un saque. Fuente: Getty
Pablo Cuevas realizando un saque. Fuente: Getty

En un momento del año donde la tierra batida se convierte en protagonista, lo justo es hablar con aquellos jugadores que mejor la dominan. Desde hace tiempo, uno de ellos se llama Pablo Cuevas (Concordia, 1986), un hombre que en 2012 estuvo a punto de colgar la raqueta y que en 2014 tocó el cielo como profesional. Su historia, su amor por el polvo de ladrillo y su buena sintonía con el Mutua Madrid Open son algunos de los temas a tocar minutos después de que el uruguayo aparezca en zona mixta del torneo español.

Concretamente, casi 20 minutos de espera en los que un grupo de periodistas dialogan con los miembros de la ATP acerca del paradero de Cuevas. Buscan en la sala de jugadores, en vestuarios, en el restaurante, pero el de Concordia no aparece, nadie sabe dónde está. La realidad es que acaba de perder en tercera ronda ante John Isner después de tres tiebreaks y desde comunicación nos avisan: “Vendrá cabreado, igual no tiene muchas ganas de hablar”. Por suerte, cuando Pablo aparece por fin acompañado de tres de sus raquetas, nos encontramos a un hombre relajado, consciente de lo que ha sucedido y con ganas de conversar pese a que el reloj pasa ya de las 22:00 de la noche.

¿Cómo sale un jugador después de perder en tres tiebreak y recibir 36 saques directos?

Por suerte no hay tantos jugadores así, tan sacadores, pero sabía a lo que me iba a enfrentar. Tenía que luchar contra sus grandes servicios, mantener la calma, además venía sacando muy bien en el torneo y ganando muchos puntos con mi servicio. Creo que hice cosas buenas, así que no tengo nada que reprocharme, él se equivocó muy poco en los tiebreak y le doy todo el mérito.

¿Cómo se preparan este tipo de partidos?

Practicando mucho el resto y siendo agresivo desde el fondo de la pista, si te pones pasivo él te tira muy fuerte. Mentalmente tenía que estar tranquilo para ponerle nervioso, que sienta que solo depende de su saque, aunque él lo tenga ya súper entrenado, al final es lo que le da de comer.

El año pasado ya hiciste semifinales aquí, Madrid te sienta bien.

La bola corre un poquito más que en otros lados, se ganan más puntos con el saque y de fondo me siento muy cómodo jugando, siento que mis tiros hacen daño.

Aquí la bola es más rápida que en muchos torneos de pista dura…

¿En el aire? Sin duda. En Miami, en el aire, la pelota va muy lenta. En Indian Wells, en el aire, va similar que aquí pero en pista va todavía más lenta. Después en Buenos Aires la pelota va lenta en todos los lados, en el aire y en la pista, o en Bastad también va muy lenta. Hay varios torneos de tierra donde se pone todo más pesado. Montecarlo o Barcelona, si te tocan días fríos, la cancha se pone muy lenta.

Como especialista que eres, imagino que diseñas el calendario con el objetivo de llegar en plenas condiciones al mes de abril.

Para mí es la gira más importante del año porque se juega en polvo de ladrillo y porque los torneos que se juegan (Montecarlo, Barcelona, Madrid, Roma, Roland Garros), menos uno que es un ATP 500, son tres Masters 1000 y un Grand Slam, en ninguna gira hay tantos puntos en juego.

Una gira que os sienta bien pero que no sale de Europa. ¿Es más difícil ser tenista para un sudamericano?

Nacimos con eso, estamos acostumbrados. El tenista europeo tiene una ventaja enorme, hoy pierde su partido y se puede ir unos días a su casa. En mi caso me toca estar fuera desde Montecarlo hasta después de Roland Garros. A un europeo le costaría mucho competir en esas condiciones, por supuesto que me gustaría que fuera distinto, que hubiera más torneos cerca y tener la opción de volver más a menudo. Pero bueno, ya lo hice durante muchos años.

¿Se habla de esto en el vestuario? ¿Nunca habéis pensado proponer un cambio?

En Sudamérica es mucho más difícil conseguir los sponsors que tienen aquí en Europa o en los Estados Unidos, ni te digo ya en Asia con lo fuerte que está hoy en día. El calendario también está muy compacto, no quedan espacios, aunque ahora se está hablando de hacer algún cambio, pero no creo que añadan algún torneo en Sudamérica. A veces es un poco injusto que algunas Federaciones tengan los Grand Slams y mucha cantidad de torneos, porque luego hay otras que apenas tienen cosas. Es pelear con un cuchillo contra un ejército.

¿Qué se siente al ser el Rafa Nadal de Uruguay?

Bueno, hay una diferencia más que grande…

En el sentido de que eres el mejor jugador de la historia de tu país.

Estoy contento con lo que vengo haciendo en mi carrera, ojalá le pueda servir como motivación e inspiración a muchos jóvenes tenistas y que se origine un entusiasmo especial por este deporte, eso me haría muy feliz.

¿De qué logro te sientes más orgulloso?

De lo más orgulloso que estoy es de haber tenido paciencia en esos dos años que estuve fuera del circuito. Tuve una lesión que no sabía cómo iba a quedar. Fui muy metódico, muy disciplinado, gracias a eso ahora estoy teniendo los mejores años de mi carrera. Ahora disfruto pensando aquello y valoro mucho más estar en el circuito.



¿Llegaste a pensar en la retirada?

Es que veía que no mejoraba, los médicos tampoco eran muy alentadores con sus informaciones. Ahora lo pienso cuando, por ejemplo, me cabreo mucho por una derrota o cuando no salen las cosas, ahí es cuando recuerdo todo aquello que viví y me cargo de paciencia para disfrutar de todas las pequeñas cosas que me van sucediendo en el circuito.

Y de repente vuelves y arrasas ganando dos títulos ATP en 2014.

Estaba en una edad donde ya me veía muy bien de madurez, fui papá en ese período y dos años fuera era mucho tiempo, entendí que debía disfrutar más y a la vez manejar mejor las frustraciones dentro de la cancha. Avancé muchísimo en ese aspecto, hoy por hoy te puedo decir que, prácticamente, no tengo entrenamientos no aprovechados. Antes igual iba muchos días a entrenar sin ganas, cabreado por cómo iban las cosas. Pasaba horas en pista que, más que sumar, restaban.

Te tengo que preguntar por aquella final de Estambul 2015. ¿Cómo es jugar contra Roger?

A Roger lo conocía de hace algunos años en el circuito, había entrenado alguna vez con él, pero enfrentarlo fue muy diferente. Recuerdo algunos momentos de aquel partido, levantaba la cabeza y miraba a Roger Federer, no al adversario que estaba al otro lado de la red. Pero lo llevé bastante bien, tuve un set point en la segunda manga, me dejó contento haber disputado un partido contra él, una final con el mejor de la historia.

Sin embargo, la final que realmente me fascina es la de Notthingham al año siguiente. ¿Te imaginaste algún día peleando por un título en hierba?

Nunca, imagínate que tardé 23 años en pisar el pasto por primera vez, cuando fui a Wimbledon. No había jugado nunca en pasto, pero sí es verdad que ese año me preparé muy bien físicamente, en Uruguay practiqué varios días en una pista de fútbol de césped sintético, no pude hacerlo en una cancha de tenis. Llegué cinco días antes a aquel torneo, fui practicando y las sensaciones, pese a ser totalmente diferentes, me hacían sentir muy bien, disfrutaba de lo distinto que es el pasto. Terminé ganando partidos muy buenos, obviamente me hubiera gustado coronarme para rematar, pero Steve (Johnson) también ganó grandes partidos aquella semana. Me hubiera gustado salir campeón, hubiera sido ponerle la cereza encima de la tosta.

¿Hubo muchas bromas después de aquello?

La semana siguiente más de uno estaba sorprendido. A principio de semana igual no, pero a mitad de semana yo ya me creía que era un especialista en pasto (risas). Después de aquello solo pude ir un año más a Wimbledon, este año también iré, pero ya vas con otras sensaciones, no sientes que vas a perder el tiempo o a ver de qué se trata esto, sino a competir y a intentar descubrir de nuevo esos secretos.



Por cierto, hace unas semanas hablé con Chela en Barcelona y salió el tema de tu bigote. Me dijo que te falta personalidad para llevarlo.

Anda, no sabía que fuiste tú (risas). Juan me critica porque no me afeito, dice que no me lo dejo bien marcado, no pasa por un tema de falta de personalidad, sino de un mayor cuidado. Tendría que levantarme cada 2-3 días y afeitarme el resto de la cara. Él ahora que está en televisión se hace cualquier cosa, cualquier look, y encima se cree que le queda bien, pero más de uno le queda bastante feo (risas).

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