Tomeu Salvà: “Rafa es una máquina que falla menos que el resto”

El entrenador de Jaume Munar analiza desde el Conde de Godó el futuro de su pupilo. “Jaume es un jugador que te pide que le digas lo malo”.

Tomeu Salvà durante la entrevista con Fernando Murciego.
Tomeu Salvà durante la entrevista con Fernando Murciego.

Muchos lo conocen por ser el mejor amigo de Rafa Nadal, pero Tomeu Salvà (Palma, 1986) es mucho más que eso. Es cierto que creció al lado del mejor deportista español de la historia y que lo conoce como pocas personas en su entorno, pero su historia con el tenis no se acabó en aquel 2008, donde con 21 años decidió colgar la raqueta. Hoy el balear se deja ver en las gradas, dirigiendo la carrera de un Jaume Munar inmerso en una etapa crucial para dar el salto definitivo a la élite.

El Conde de Godó ha servido esta semana para tomar un nuevo impulso de energía (segunda ronda ante Thiem) pero todavía queda mucho camino por recorrer. Punto de Break se sienta con el técnico mallorquín para desgranar los secretos de una Isla eternamente ligada al talento. Una Isla que desde hace dos años presume de la Rafa Nadal Academy, un centro donde el propio Tomeu trabaja con la intención de transmitir los valores esenciales de este deporte.

Os podéis ir contentos de Barcelona.

Sabe mejor porque es su club, siempre hay lugares donde priorizas jugar bien y valoras más el hecho de ganar. Contra Sousa fue una gran victoria, se notó el trabajo del día a día. Un partido muy físico con niveles a los que Jaume todavía no está acostumbrado, lo notó en el segundo set y luego el tercero fue dramático. Contra Thiem sabíamos de la dificultad pero no había nada que perder, lo intentamos. Al final estos torneos no son los de Jaume, su circuito es el de los Challengers. Otra cosa es que él tenga el nivel para ganar a estos jugadores, que lo tiene, lo que le falta es la constancia.

¿Qué recuerdos te trae el Conde de Godó?

Me retiré teniendo 21 años justo antes de un Conde de Godó, además teniendo WC para la fase final. Siempre ha sido mi club, desde los 13 años que veníamos a jugar los equipos, estuve aquí viviendo siete años.

¿Por qué se retira una persona a los 21 años?

En mi caso no aguanté la presión, no la supe gestionar y acabé estallando. Cuando dejé de jugar no fue una retirada definitiva, simplemente me di un tiempo, pero luego comencé a trabajar en la enseñanza y me encantó, ahí ya nunca me planteé volver.

¿Llegaste a odiar el tenis?

No, para nada. Todo lo contrario, si no me hubiera dedicado a otra cosa, pero en aquel momento necesitaba un parón, aunque me dejé las puertas abiertas todo un verano. Cuando ya tienes el nivel y las cualidades, el factor mental es el que hace que esos pequeños detalles caigan de un lado o de otro, te ayudan a tener la constancia necesaria para ir superando los obstáculos que te van saliendo a lo largo del camino. Mi error fue ese, aunque ningún jugador ha tenido un camino de rosas.

Te faltó paciencia.

Todos los jugadores han tenido ese momento de retirarse, o al menos de planteárselo, pero lo han superado, han madurado y luego ha llegado su momento. Unos maduran antes y otros más tarde, pero si tienes las cualidades la oportunidad acaba llegando.

¿Te arrepientes?

Un poco sí. Me arrepiento porque no me di muchas oportunidades, la primera que me di lo dejé con las puertas abiertas, pero no me entraron las ganas de volver a intentarlo. ¿Quién sabe…?



Jaume tiene ahora 21 años, imagínate que te dice que lo deja, que no aguanta más.

Le diría que está loco… pero a mí también me lo dijeron (risas). Por suerte no es el mismo caso, Jaume está en un punto bueno de su carrera y además está mejorando, que es lo más importante. Luego falta aplicarlo en la competición, que es lo que le falta a día de hoy. Si quiere ganarse la vida con esto sabe que tiene que estar dentro de los 100 mejores del mundo, todavía queda un camino muy largo.

¿Cómo es crecer al lado de Rafa Nadal?

Es un aprendizaje continuo, me siento un afortunado. Como jugador no lo pude aplicar porque me retiré muy pronto, pero sí que he podido aplicarlo como entrenador. El entorno aprende mucho más de Nadal que él del entorno, es un superdotado del deporte, una mente diferente que ve las cosas de una manera correcta y sencilla, eso es justo lo que intento aplicar en la Academia y también con Jaume. Rafa es diferente tenísticamente y sobre todo mentalmente, se le veía ya desde joven. Empezó en el circuito profesional siendo un niño, digamos que ahora ya es viejo en este mundo siendo una persona tan joven.

¿Qué nos falta por saber de Rafa?

No hay muchas cosas que falten por saber y las que faltan se pueden imaginar. Es una persona muy transparente, una persona que comparte públicamente sus pasiones fuera del tenis, una persona que tampoco tiene tiempo para más, está todo el día pensando en tenis. Le encanta el golf, le encanta la pesca, le encanta Mallorca y todo esto lo comparte con su entorno.

Dentro de 20 años, ¿cómo le podemos explicar a un niño que hubo un jugador que ganó once veces Montecarlo?

Seguramente no se lo creerá, sobre todo si es una persona que juega a tenis, una persona que sepa lo difícil que es ganar. ¿Tú sabes lo difícil que es ganar un partido aquí, en Barcelona? Pues imagínate ganar once veces Montecarlo, diez Roland Garros, diez Conde de Godó, más todo lo demás. Siempre lo podrá comprobar en Internet (risas), pero no deja de ser increíble. Hay veces, me pasa incluso a mí, que lo dejas de valorar, damos por hecho que ahora irá a ‘X’ torneo y lo ganará, que luego irá a otro y también lo ganará, ya no te paras a pensar lo difícil que es ganar algo así, pero tiene una cabeza y una ambición que… es una máquina. Rafa es una máquina que falla menos que el resto.

¿Siempre fue tan disciplinado?

Rafa es extremadamente disciplinado en lo que ha sido su trabajo, ha dedicado toda su vida al tenis y el resto lo ha empleado en sus amigos, la música, el cine, el golf o el mar. No solo le ha dedicado mucho tiempo a entrenar y competir, también analizando partidos fuera de pista. Ha dado toda una vida, si alguien se merece todo lo que ha conseguido es él. Rafa ha trabajado su talento, ese talento innato o esa facilidad que tienen algunos jugadores, él lo ha tenido que trabajar y lo ha tenido que madurar muchísimo.



Ha entregado su vida al tenis, es duro visto así.

Yo siempre digo que los genios tienen un punto de locura en lo que hacen, una especia de obsesión, y Rafa lo ha tenido en este deporte que le gusta y es su pasión. Lo único que quiere es ser cada día mejor.

¿Cuál es su legado?

Unos valores muy positivos: trabajo, disciplina, dedicación, constancia, profesionalidad… cuando a uno le dicen el nombre de Rafa Nadal le vienen todas estas cosas, antes que verlo jugar en la pista. Si me dicen Roger Federer pienso en su tenis, pero me dicen Rafa Nadal y creo que estamos ante un ejemplo para la gente. Es un ejemplo de superación y eso es bueno que los niños lo vean.

¿No crees que la ‘Nadalmanía’ tiene también una parte negativa?

Lo malo es que los niños le vean jugar y piensen que es muy fácil lo que está haciendo, cuando realmente es muy complicado, o que se comparen con él a edades muy tempranas. Pero bueno, si tú eres consciente de la dificultad y tienes humildad, eso no debería pasar. Si tú te haces más grande de lo que eres, en algún momento te acabas frenando. Rafa ha sido todo lo contrario, siempre con los pies en el suelo y siempre pensando que puede mejorar. La gente te hace creer que eres Supermán, pero él sabe que solo es una persona que le pega bien a la pelota.

¿Qué objetivos tenéis en la Academia?

El objetivo es que los chicos que vengan vivan una buena experiencia y crezcan como personas, eso es lo más importante. El porcentaje de llegar a ser tenista es muy pequeñito y esta realidad deben saberla los chicos. La educación es vital, por eso intentamos enseñar esos valores, los propios padres nos lo piden. Luego si se convierten en profesionales pues genial, para eso trabajamos, pero lo principal es que crezcan con valores, luego la vida te los pedirá para desarrollarte en cualquier ámbito.

¿Veremos algún día a Rafa como entrenador?

No lo descarto. No sé si entrenador como Toni, pero sí te digo que a él le encanta el mundo de la enseñanza y que le apasiona el tenis. Yo le veo cada día en la Academia y le gusta mucho ver a los chicos y darles consejos, el problema es que ahora tiene muy poquito tiempo. El día que tenga más tiempo no tengo ninguna duda de que se meterá de lleno en este proyecto. No sé si será como entrenador directo, igual como asesor.

Moyá, Nadal, Munar… ¿qué pasa en esa Isla?

Las condiciones influyen pero el carácter de la Isla es lo más importante. No tenemos mucha competencia, estamos tranquilos, no nos suben muy arriba… esto hace que cuando acabas la competición te alejes un poquito. Tanto Carlos como Rafa son muy parecidos, dos personas muy tranquilas con los pies en el suelo y ambos han sido número 1.



¿Y Munar? ¿Se parece a ellos?

Sí, aunque en pista es un chico nervioso y muy competitivo. Rafa también lo es y Carlos también lo era. Sobre todo es un chico que te pide que le digas lo malo, te lo exige para así darse la opción de mejorar. Esto es una cosa que no abunda demasiado en las generaciones actuales, la gente de hoy en día quiere que les digas lo bonito, lo que les gusta, a veces incluso te expulsan si les dices lo malo. Para evolucionar tienes que saber lo malo que tienes, luego aceptarlo y luego trabajarlo. Si tienes esto ya tienes mucho ganado, de ahí la importancia del entorno, como el que ha tenido Rafa y el que tiene ahora Jaume.

¿Ha sufrido Munar la comparación con Nadal?

Jaume lleva un año en la Academia pero ya le tuve de pequeñito en la Federación y luego vino a Barcelona. No lo he tenido esos años donde quedó Nº3 del mundo junior, subcampeón de Roland Garros, campeón de España… yo todo eso no lo he vivido, pero me puedo hacer una idea porque la comparación muy bien no le fue. A veces hacemos grande lo que no es, uno es grande cuando ganas aquí en Barcelona, como Rafa, pero en edades tempranas lo que provocas es frenar la evolución, sin querer es tu propio entorno quien se equivoca. Los buenos resultados de joven deberían servir para ver que tienes cualidades e inyectarte esa ilusión para trabajar en el día a día.

Aun así, muchos querrán compararlos. Dime en qué se diferencian.

Lo primero es que uno es zurdo y el otro diestro, esto es evidente. Jaume es un jugador con un gran servicio, intentamos que sea más agresivo porque no tiene el físico de Rafa, esto es algo que Rafa ha mejorado muchísimo en los últimos años, el tema de la posición y la agresividad. Jaume es un jugador que se desenvuelve muy bien en la red, le gusta mucho subir, de vez en cuando incluso te hace saque-red, le gusta mucho hacer el revés cortado en pistas rápidas, de posición resta mucho más adelante…

¡No se parecen en nada!

No, pero en según qué cosas sí intentamos fijarnos en Rafa, por ejemplo, en la derecha y el revés. Buscar esa constancia y esa trayectoria de bola que tiene Rafa será lo que le hará constante y le permita hacer daño. No buscar ser tan directos con los tiros y sí tener un patrón de juego mucho más ordenado.

Jaume sale de aquí rozando el top160, ¿está donde tiene que estar?

Está donde le toca, a veces una victoria a destiempo se puede convertir en una condena en el futuro. Jaume tenía muchas cosas para mejorar, pero es un tío muy competitivo y eso a edades tempranas te hace ganar. Tenísticamente le queda mucho por evolucionar, antes igual jugaba mucho más a la defensa, solo buscaba el punto con el servicio, ahora está compensando todos los aspectos en busca de ser un jugador más completo.

¿Y el tema mental?

Lo intentamos gestionar, que vaya tranquilo a los torneos y que se dé tiempo, que se dé años para mejorar. La prioridad ahora mismo es mejorar, en una época donde la gente se retira mucho más tarde, con 20 años no puede tener prisa, porque no la hay. Si se tiene que meter esa presión, que sea más adelante, en esta etapa no sabes lo que uno puede llegar a mejorar en un paréntesis de medio año, o de un año. Eso es lo que intento transmitirle. Hay veces que piensa: ¿qué pasará si pierdo? ¿qué me dirán si no gano? Pues no te dirán nada, eres un buen jugador y vas por el buen camino, cada uno tiene su tiempo de maduración.

¿Cuál ha sido el momento más especial como entrenador?

Si me hablas de resultados, aunque para mí no es lo más importante, el año pasado ganó en Segovia su primer Challenger, un circuito donde hasta ese momento había conseguido muy poco. Fue una semana redonda donde jugó realmente bien. Pero yo me quedaría con el día a día, con cada entrenamiento, ver cómo responde con muchísimas ganas, su dedicación máxima a este deporte y ver cómo disfruta en la Academia. Quiero que llegue y que consiga los resultados sabiendo lo que cuestan las cosas.



Pensé que tirarías por el Open de Australia de este año.

También fue muy bonito, era su primer Grand Slam y consiguió pasar la fase previa. Jugar con Monfils fue un premio, aunque luego no pudo acabarlo por problemas de calambres y lo pasó mal. Pero bueno, él sabe que su hoja de ruta está en los Challenger, ahora acabamos aquí y toca volver al circuito Challenger, donde realmente tiene que ganar y conseguir cierta regularidad.

¿Y el peor momento?

Posiblemente lo estemos pasando ahora. Jaume lleva medio año sufriendo calambres prácticamente cada semana, algo nuevo que nunca había tenido y que viene producido por los nervios. Hemos hecho pruebas de todo tipo, él entrena cinco horas durísimas cada día y no le ocurre nada, pero luego va al partido y en 50 minutos le entran los calambres. Esto lo está sufriendo ahora, la semana pasada en Italia le volvió a pasar, es un problema que me preocupa y que todavía no ha terminado de superar. Al final acabas obsesionado pensando en que no te vengan y entonces más posibilidades hay de que aparezcan. En esta gira europea ha tenido siete partidos y en cinco lo ha sufrido.

Contra Thiem no hubo calambres.

Éste era un partido para disfrutar, él donde lo pasa mal es en partidos de máxima tensión, donde cree que debe ganar. Contra Sousa o Thiem no había nada que perder y jugó más tranquilo. Ya te digo, hemos hecho todo tipo de pruebas y no sale nada, es un tema mental que afecta al sistema interno cuando él entra en competición. La competición es algo que no podemos igualar en ningún entrenamiento, lo trabajamos mucho pero no podemos llegar a igualar la sensación. Pese a ello va mejorando, ya hay zonas donde le venían y ahora ya no le vienen. Poco a poco se va conociendo y descubriendo qué apoyos o qué movimientos debe hacer.

Has sido jugador, ahora eres entrenador. ¿Dónde se pasa peor?

La vida del jugador es más complicada. Cuando las cosas van muy bien disfrutamos los dos, pero cuando las cosas van mal, él lo sufre más. Es su carrera, su futuro, su dolor en caso de lesión. Desde mi bando, lo que más difícil me resulta es el hecho de gestionar cabezas, de eso me he dado cuenta con el tiempo. Todos somos diferentes, yo lo puedo ver de una manera pero el jugador de otra, cambiar hábitos no en fácil, afortunadamente Jaume es un chico maduro y no es nada complicado trabajar con él. Aun así hay veces que las tenemos, es normal, pero hay otros jugadores mucho más complicados.

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